
Hubo una época en que la presencia de mexicanos en la entrega del Oscar era algo caso impensable; sin embargo, actualmente hay figuras nacidas en nuestro país que son ampliamente reconocidas en Hollywood y suelen acudir a las grandes premiaciones.
Y este fue el caso de Salma Hayek, Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón, quienes no pasaron desapercibidos a su paso por la alfombra champagne a las afueras del Dolby Theatre, para la entrega número 95 del Oscar.
El primero en desfilar fue Guillermo del Toro, nominado en la categoría de Mejor Película Animada por su adaptación de Pinocho, la historia clásica de Carlo Collodi.

Con un moño azul, como mensaje en pro de los refugiados del mundo, Del Toro acudió a la entrega acompañado por su esposa, la actriz Kim Morgan.
Del Toro, el gran favorito en la categoría, no es nuevo en las grandes entregas de premios. La primera vez que acudió a la ceremonia fue en 2007, gracias a la nominación de Mejor Película Extranjera que obtuvo por El Laberinto del fauno.
Fue en aquella entrega donde cineastas mexicanos irrumpieron con fuerza, pues también recibieron nominaciones Alejandro González Iñárritu, por Babel, y Alfonso Cuarón por Hijos del Hombre.
En esta ocasión los “tres amigos” volvieron a coincidir, al menos con presencia de sus trabajos en las nominaciones, pues además de Del Toro, Cuarón podría llevarse un premio gracias a Le pupille (Los alumnos), un cortometraje de drama italiano que fue creado y dirigido por Alice Rohrwacher y producido por el mexicano.

Cuarón acudió a la ceremonia acompañado por sus hijos Olmo y Bu, así como por Rohrwarcher, la directora de Le pupille.

Y en el caso de Alejandro González Iñárritu, si bien no está nominado como director, su película Bardo, falsa crónica de unas cuantas verdades, podría obtener el Oscar de Mejor Fotografía, por el trabajo del irano-francés Darius Khondji.
Iñárritu no estuvo presente en la ceremonia, pero su nombre no dejó de mencionarse por su cercanía con Del Toro y Cuarón, y por supuesto por el trabajo que realizó en Bardo.
Sin embargo, de entre toda la “legión mexicana” quien sin duda acaparó la atención fue Salma Hayek. La actriz, que comenzó a picar piedra en Hollywood desde los años 90, ya es habitual en estas grandes premiaciones y aunque en esta ocasión no acudió nominada por alguna película, sí fue invitada como presentadora.

La estrella mexicana desfiló en la alfombra roja con un vestido Gucci de lentejuelas que atrajo los reflectores, pero además se dio tiempo de posar junto a una de las grandes figuras latinas de la actualidad en Hollywood: Pedro Pascal, el actor de origen chileno que protagoniza las series The Last of Us y The Mandalorian.
Además de posar con Pedro Pascal, Salma Hayek se dejó ver en la entrega de premios junto a su hija, Valentina Paloma, con quien coordinó la elección del color de su vestimenta, pues las dos lucieron prendas color rojo.
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