
Darle una nueva vida a las prendas o promover la moda sostenible se ha consolidado como una tendencia visible en El Salvador, gracias al auge de las tiendas de segunda mano que ofrecen ropa, calzado e incluso artículos para el hogar a bajo costo.
Esta transformación, impulsada principalmente por la importación de productos provenientes en más del 90% de Estados Unidos, responde tanto a necesidades económicas como ambientales, dibujando un escenario de consumo responsable donde millones de ciudadanos encuentran alternativas frente al alza de precios y el deterioro de los presupuestos familiares, según el estudio How markets meet consumer demand: Secondhand Clothing in El Salvador.
PUBLICIDAD
En el contexto salvadoreño, donde la inflación alcanzó el 7.25% tras la pandemia y casi dos tercios de la población dependen del trabajo informal, los retos financieros han modificado radicalmente las decisiones de consumo.
El análisis muestra que, entre 2019 y 2023, las importaciones de ropa nueva cayeron un 32%, mientras que la ropa usada incrementó su presencia hasta representar cerca de un tercio del total de las importaciones textiles del país.
La diferencia en costos resulta determinante: una prenda nueva cuesta en promedio más de cuatro veces el valor de una usada.

El 76.7% de toda la ropa usada importada se distribuye en San Salvador
De acuerdo con el mismo estudio, la distribución nacional de ropa usada exhibe una marcada concentración: San Salvador recibe el 76.7% de las prendas usadas que ingresan al país, superando los 99 millones de kilogramos entre 2022 y 2024. Por detrás figuran La Libertad con el 8.9%, San Miguel con el 7.2%, Lourdes con el 4.5% y Santa Tecla con el 1.8%. Sumados, el resto de los departamentos representa solo el 7.2%. Este dato sitúa a San Salvador como el epicentro indiscutible del comercio de ropa usada, tanto en su función de receptor principal como en el rol de centro logístico.
PUBLICIDAD
El movimiento de estos productos sigue una cadena de suministros estructurada, donde la procedencia de más del 90% de la mercancía se rtrae desde Estados Unidos, con flujos continuos que abastecen a tiendas, mercados y vendedores informales en las principales ciudades.
La rigidez y eficiencia de este esquema es reconocida en el informe de How markets meet consumer demand: Secondhand Clothing in El Salvador, que resalta el impacto de la logística internacional en la capacidad de respuesta de los comerciantes locales frente a las oscilaciones de la demanda.

El sector se adapta a la desigualdad regional y a los patrones de consumo
Las dinámicas internas del país evidencian fuertes desigualdades regionales en ingreso, empleo formal, infraestructura y educación, factores que inciden directamente en el poder de compra y en la formación de precios minoristas. El mercado de ropa usada se adapta a estos contrastes: en el centro del país se registran los precios promedio más altos por unidad, mientras que las regiones oriental y occidental mantienen precios ligeramente inferiores, según datos del estudio.
PUBLICIDAD
Las diferencias educativas y laborales también marcan la segmentación del consumo. Solo el 21% de los mayores de 16 años en San Salvador han completado la secundaria, cifra que desciende al 18% en San Miguel y al 13.7% en Santa Ana. En Santa Ana, el empleo informal alcanza el 71.5%, mientras que San Salvador y San Miguel exhiben mayores grados de formalidad, con 36.5% y 52% respectivamente.
El margen de flexibilidad en el surtido y segmentación de precios es una de las herramientas que emplean los minoristas para responder tanto a los compradores más sensibles al precio como a aquellos que valoran la variedad. De acuerdo la investigación esta adaptación fortalece el vínculo entre la geografía socioeconómica y la estructura del mercado, permitiendo atender la demanda heterogénea de los consumidores nacionales.
PUBLICIDAD

La preferencia por la ropa de segunda mano no solo se explica por los precios más bajos en comparación con los nuevos productos, sino también por la percepción de mayor variedad y por la posibilidad de encontrar prendas de marcas internacionales a las que sería difícil acceder de otra manera. El análisis destaca que la diferencia entre el valor de la ropa nueva y usada ha profundizado el cambio en los hábitos de compra de las familias, que buscan alternativas compatibles con sus limitados ingresos.
San Salvador alberga el 87% de las empresas exportadoras nacionales, aporta el 33% al Producto Interno Bruto (PIB) y concentra el 60% del empleo formal, de acuerdo con el estudio citado. La estructura adaptativa que define al sector de ropa usada en El Salvador resulta clave para su sostenibilidad.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Tribunal aplaza otra vez el juicio contra exguerrilleros acusados de planear un ataque a Bukele
La audiencia prevista para el lunes 7 de septiembre volvió a suspenderse tras una primera convocatoria frustrada el 11 de agosto, y los denunciantes atribuyeron la demora a problemas del sistema judicial
Obispos salvadoreños podrían proponer al papa León XIV que san Óscar Romero sea declarado doctor de la Iglesia, dice sacerdote
El sacerdote Juan V. Chopin dijo que el arzobispo de San Salvador podría proponerlo al papa León XIV durante la visita ad limina en el Vaticano

Levantamiento de pesas y taekwondo lideran una jornada dorada para El Salvador en Codicader 2026 con 24 medallas
El levantamiento de pesas sostiene el empuje nacional en los Juegos Deportivos Estudiantiles Centroamericanos con nueve oros, seis platas y nueve bronces, un acumulado impulsado por el triplete de Emily Alarcón en 48 kilogramos

El 81% de los hogares del Corredor Seco centroamericano depende de la agricultura de subsistencia ante la sequía de El Niño
Un informe de Oxfam advierte que las familias rurales de Guatemala, Honduras y El Salvador afrontan en 2026 una mayor vulnerabilidad por la caída de lluvias, las altas temperaturas y el deterioro productivo
¿Buscas un embarazo? Por qué la consulta previa puede detectar riesgos en ambos miembros de la pareja
La obstetra Priscila Coto de Arévalo señaló que el ácido fólico o la vitamina D pueden usarse en algunos casos, pero la pauta depende de edad, peso y enfermedades previas, y desaconseja automedicarse durante la gestación



