“El topo de tribu”: uno de los responsables de ordenar 47,000 crímenes en El Salvador

Douglas Alexander Alfaro Cáceres, uno de los máximos líderes de la MS-13, enfrenta un juicio histórico que busca desmantelar la estructura de mando que aterrorizó al país por décadas

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Silueta de un hombre con gorra y camiseta mirando un paisaje urbano al atardecer, con edificios y luces de la ciudad difuminadas bajo un cielo anaranjado y morado.
Los delitos atribuidos a Douglas Alexander Alfaro Cáceres no ocurrieron en un solo año, sino que son el resultado de una actividad criminal sistemática que abarca más de dos décadas, aproximadamente entre 2002 y 2022. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En el oscuro organigrama de la Mara Salvatrucha (MS-13), pocos nombres evocan tanto peso jerárquico y responsabilidad criminal como el de Douglas Alexander Alfaro Cáceres.

Conocido en el submundo delictivo bajo el alias de “El Topo de Tribu”, este hombre no representa al pandillero promedio de los barrios; representa la mente intelectual, el “Ranflero” que, desde la sombra de las prisiones de máxima seguridad, dictó el destino de miles de salvadoreños durante más de dos décadas.

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Hoy, Alfaro Cáceres se encuentra en el centro de uno de los procesos judiciales más ambiciosos en la historia de El Salvador, enfrentando cargos que lo vinculan a una escala de violencia casi inimaginable: más de 47,000 crímenes, entre ellos una cifra aterradora que supera los 29,000 asesinatos.

Para comprender la relevancia de “El Topo de Tribu”, es necesario entender la estructura de la MS-13. En la cúspide se encuentra la “Ranfla Nacional”, un consejo de directores que funciona como el “estado mayor” de la pandilla.

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Cáceres, como ranflero histórico, no era un ejecutor de calle; su rol era el de un estratega nacional.

Desde su posición, coordinaba las decisiones que afectaban a todo el país. Su mando incluía la autorización de “guerrear” contra las instituciones del Estado, la aprobación de purgas internas (ejecuciones de sus propios miembros que desobedecían reglas) y el control absoluto de las “clicas” o células operativas.

Bajo su doctrina, ninguna decisión de alto impacto se tomaba sin el visto bueno de la Ranfla. Era, en esencia, uno de los arquitectos del “estado paralelo” que las pandillas intentaron imponer en El Salvador.

Bajo el Régimen de Excepción, el gobierno de El Salvador muestra el manejo de los líderes terroristas de la MS-13, quienes son movilizados esposados de pies y manos en todo momento, como parte de la estrategia para desarticular las estructuras criminales.

La responsabilidad por mando: 29,000 homicidios bajo su sello

La Fiscalía General de la República (FGR) ha dado un giro histórico en la forma de procesar a estos líderes. Bajo la figura de la responsabilidad por mando, a Alfaro Cáceres se le atribuyen todos los crímenes cometidos por la estructura mientras él ostentaba el cargo de Ranflero.

Las cifras son escalofriantes: se le vincula a más de 29,000 homicidios. No se trata de que él haya apretado el gatillo en cada ocasión, sino de que él diseñó la maquinaria, dio las órdenes y supervisó la logística para que esos crímenes ocurrieran.

Además de los asesinatos, el expediente incluye extorsiones masivas que asfixiaron la economía local, tráfico de armas y desapariciones forzadas que dejaron miles de familias en la incertidumbre.

Aunque su nombre aparece en miles de expedientes, “El Topo de Tribu” es recordado por su presunta participación en la planificación de las “alzas de homicidios” utilizadas por las pandillas como medida de presión política contra los gobiernos de turno.

Perfil criminal: Alfaro Cáceres enfrenta cargos por la autoría intelectual de miles de crímenes cometidos durante su gestión en la 'Ranfla Nacional' (Cortesía Secretaría de Prensa).
Perfil criminal: Alfaro Cáceres enfrenta cargos por la autoría intelectual de miles de crímenes cometidos durante su gestión en la 'Ranfla Nacional' (Cortesía Secretaría de Prensa).

Uno de los momentos más críticos en los que se menciona la influencia de la Ranfla Nacional fue durante las crisis de violencia de 2012 y 2015, cuando las pandillas demostraron su capacidad de paralizar el transporte público y ordenar masacres en cuestión de horas.

Alfaro pasó gran parte de este tiempo en el Penal de Máxima Seguridad de Zacatecoluca, conocido como “Zacatraz”. A pesar del encierro, investigaciones previas sugieren que los ranfleros lograban burlar los controles para enviar “wilas” (notas manuscritas en código) que contenían órdenes de muerte hacia el exterior.

El fin de la “puerta giratoria”: La recaptura estratégica

El historial de “El Topo de Tribu” también es un reflejo del cambio drástico en las políticas de seguridad del país. El 22 de mayo de 2022 se perfilaba como el día en que Alfaro Cáceres recuperaría su libertad tras cumplir una condena previa. En años anteriores, esto habría significado su regreso triunfal a las calles para reorganizar la estructura criminal.

Sin embargo, en el marco del Régimen de Excepción, la justicia salvadoreña aplicó una estrategia de “tolerancia cero”. En el mismo instante en que Alfaro cruzaba el umbral de salida del penal, fue interceptado y recapturado inmediatamente. Esta vez, los cargos no eran por delitos individuales del pasado, sino por su pertenencia activa a agrupaciones ilícitas en calidad de jefe, un delito que ha sido reformado para castigar con penas de hasta 60 años de prisión a los cabecillas.

Momento de la recaptura de 'El Topo de Tribu' el 22 de mayo de 2022, tras intentar recuperar su libertad al finalizar una condena previa (Cortesía PNC).
Momento de la recaptura de 'El Topo de Tribu' el 22 de mayo de 2022, tras intentar recuperar su libertad al finalizar una condena previa (Cortesía PNC).

Actualmente, “El Topo de Tribu” es uno de los protagonistas en el Tribunal Sexto Contra el Crimen Organizado. Se encuentra procesado junto a otros 484 líderes de la MS-13 en una audiencia masiva que busca decapitar definitivamente a la organización. Con su reclusión en el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), el destino de Douglas Alexander Alfaro Cáceres parece sellado.

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