El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, cuestionó este jueves la propuesta rusa de un alto el fuego para el 9 de mayo y la calificó de “engaño táctico” diseñado para garantizar la seguridad del desfile militar que el Kremlin celebra cada año en Moscú para conmemorar la victoria soviética sobre la Alemania nazi. El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, dejó en claro que la tregua se aplicará de todas formas: “Es una decisión del jefe de Estado ruso y se va a implementar”, declaró, según medios locales citados por EFE.
La propuesta surgió durante una llamada telefónica de más de noventa minutos entre Putin y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebrada el miércoles 29 de abril a iniciativa de Moscú. Según informó el asesor del Kremlin, Yuri Ushakov, Putin ofreció declarar un cese temporal de hostilidades durante las festividades del Día de la Victoria, y Trump respaldó la iniciativa. Desde el Despacho Oval, el mandatario estadounidense describió la conversación como “muy positiva” y sugirió que un acuerdo más amplio para poner fin a la guerra podría estar “relativamente cerca”.
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Lo que no ocurrió fue una consulta con Kiev. Zelensky reconoció que no fue informado por Washington del contenido de la llamada ni de los alcances de la propuesta rusa. Ante esa situación, ordenó a su equipo contactar con la Casa Blanca para “aclarar los detalles”. “Aclararemos de qué se trata exactamente: unas pocas horas de tregua para un desfile en Moscú o algo más”, afirmó. En una entrevista con la agencia Bloomberg, fue más directo: “Quieren que el desfile transcurra con calma durante unas horas y luego reanudar los ataques”.
La posición de Zelensky no es nueva. Ucrania lleva meses reclamando un alto el fuego de al menos 30 días como condición mínima para abrir negociaciones de paz, propuesta que Moscú rechaza de forma sistemática. El Kremlin ha optado en cambio por decretar pausas puntuales y unilaterales vinculadas al calendario ruso: en abril de 2025 anunció un cese por la Pascua ortodoxa y en mayo del mismo año una pausa de tres días por el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Ambos bandos se acusaron mutuamente de violaciones en cada ocasión. El patrón se repite ahora con idéntico formato.
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La exclusión de Kiev de las conversaciones entre Trump y Putin tampoco es un hecho aislado. Zelensky también alertó, en la entrevista con Bloomberg, sobre un posible movimiento ruso adicional: una propuesta de tregua a cambio de levantar las sanciones al sistema bancario internacional SWIFT, la red global que procesa transferencias entre bancos. “Para Ucrania, todo esto supone un gran riesgo”, advirtió.
El Kremlin no especificó la duración exacta de la pausa propuesta ni aclaró si implicaría alguna modificación de los objetivos militares rusos. Ushakov fue explícito en ese punto: Putin le transmitió a Trump que “los objetivos de la operación militar se alcanzarán en cualquier caso”. Moscú también presentó a Zelensky como el principal obstáculo para la paz, al describirlo como un líder que, “incitado por los europeos, persigue una política de prolongación del conflicto”.
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Con las negociaciones formales estancadas desde mediados de febrero de 2026 y más de cuatro años de guerra acumulados, cada pausa táctica evidencia la misma brecha: Rusia ofrece silencios acotados al ritmo de su calendario; Ucrania exige garantías reales. Zelensky lo sintetizó sin rodeos: “Siempre respondemos positivamente a las verdaderas propuestas de alto el fuego con Rusia, si es que existen”.
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