“No estoy feliz por tener la enfermedad, pero he aprendido a vivir con ella”: paciente salvadoreña con Parkinson

A los cuarenta años, Norma de Escobar recibió un diagnóstico que transformó su vida: la enfermedad de Parkinson. Su testimonio revela cómo la aceptación, el apoyo familiar y el acceso a terapias le han permitido mantener la autonomía

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Día Mundial del Parkinson – mal de Parkinson - Perú – noticias – 9 abril
El Parkinson es la alteración neurodegenerativa caracterizada por la pérdida progresiva de neuronas productoras de dopamina, lo que provoca síntomas como temblor en reposo, rigidez muscular y lentitud de movimientos.

La historia de Norma de Escobar, una salvadoreña que convive con la enfermedad de Parkinson desde hace 26 años, ilustra cómo los avances médicos, el acceso a terapias y el apoyo familiar permiten mantener la autonomía, incluso en fases avanzadas del diagnóstico.

El testimonio de Escobar, compartido durante una entrevista televisiva en El Salvador, expone los desafíos y logros de quienes enfrentan el Parkinson y pone de relieve la importancia de la detección temprana, el tratamiento integral y la conciencia social sobre esta enfermedad neurodegenerativa.

Norma de Escobar recibió su diagnóstico a los 40 años, en pleno auge de su vida profesional. Según relató, continuó activa laboralmente durante cerca de una década, gracias a un entorno comprensivo y a la adaptación de sus rutinas.

“Me desempeñé normal, un poco más bajo, pero estuve en la institución financiera nueve años con Parkinson”, afirmó Escobar en declaraciones recogidas por Frente a Frente. Solo después de varios años, aceptó plenamente la enfermedad, lo que le permitió enfocar su energía en mejorar su calidad de vida.

Norma de Escobar, paciente con Parkinson, junto al neurólogo Ricardo López Contreras (Foto cortesía Frente a Frente).
Norma de Escobar, paciente con Parkinson, junto al neurólogo Ricardo López Contreras (Foto cortesía Frente a Frente).

La experiencia de Escobar refleja el valor de un abordaje multidisciplinario. Narra que recurrió a terapias físicas y de lenguaje, además de mantener una nutrición balanceada y controles médicos periódicos.

Uno de los hitos en su tratamiento ha sido la implantación de un Deep Brain Stimulator (DBS), un marcapasos cerebral que, mediante impulsos eléctricos, ayuda a regular los síntomas motores.

“Tengo un DBS. Es un marcapasos que le da impulsos al cerebro para que tenga movimiento yo más o menos normal”, explicó Escobar.

El neurólogo López Contreras aclaró que esta tecnología, disponible en El Salvador y en otros países, no detiene ni cura la enfermedad, pero sí mejora la calidad de vida y la respuesta a los medicamentos, aunque su uso se reserva a casos seleccionados.

Diagnóstico temprano, tratamiento integral y apoyo social: claves para convivir con el Parkinson

El especialista subrayó que muchos pacientes enfrentan un diagnóstico tardío, ya que los síntomas pueden confundirse con otras dolencias o atribuirse al envejecimiento.

Entre los primeros indicios, López Contreras mencionó la lentitud motora, la disminución de la expresión facial, la rigidez muscular y el temblor en reposo, característico del Parkinson.

El progreso de la enfermedad se clasifica con la escala de Hoehn y Yahr, que distingue cinco etapas. En los estadios iniciales, los síntomas suelen afectar solo un lado del cuerpo, con leves alteraciones motoras y sin repercusión funcional significativa.

López Contreras remarcó que el tratamiento precoz y la combinación de medicamentos, fisioterapia, terapia ocupacional y de lenguaje favorecen la independencia y calidad de vida, como demuestra el caso de Escobar.

El apoyo médico, familiar y terapéutico resulta fundamental para que las personas con Parkinson mantengan su autonomía y calidad de vida (Foto cortesía Frente a Frente).
El apoyo médico, familiar y terapéutico resulta fundamental para que las personas con Parkinson mantengan su autonomía y calidad de vida (Foto cortesía Frente a Frente).

El testimonio de Norma de Escobar también resalta el papel del bienestar emocional y el apoyo social en el manejo de la enfermedad. Además de sus rutinas médicas, participa en grupos de apoyo, mantiene lazos familiares estrechos y organiza actividades religiosas y recreativas, algunas en formato virtual.

“Hay que estar muy pendiente de todo y eso ayuda a normalizar la parte cognitiva”, señaló. Resaltó la importancia de la actitud positiva, el autocuidado y la solidaridad con otros pacientes, colaborando en la reactivación de la asociación local de Parkinson.

El caso de Norma de Escobar, respaldado por la experiencia médica de López Contreras, ofrece un retrato realista de los desafíos y posibilidades en el tratamiento del Parkinson, y subraya la necesidad de avanzar en la sensibilización, el acceso a terapias y el acompañamiento integral de quienes conviven con esta enfermedad.