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La maternidad adolescente disminuye en zonas urbanas de El Salvador, mientras se agudiza en zonas rurales

El informe oficial destaca que las adolescentes en regiones menos desarrolladas enfrentan mayores retos para prevenir embarazos tempranos, debido a la falta de recursos esenciales y condiciones de vida desfavorables

Fotografía de archivo de una joven embarazada. EFE/Juan Ignacio Roncoroni
Fotografía de archivo de una joven embarazada. EFE/Juan Ignacio Roncoroni
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La tasa de embarazo adolescente en El Salvador registró una reducción del 60.7% entre 2015 y 2024, de acuerdo con datos de la oficial de Desarrollo de la agencia de las Naciones Unidas para la salud sexual y reproductiva, Adriana Velásquez, y del Censo de Población y Vivienda 2024 elaborado por el Banco Central de Reserva.

Este descenso se concentra en las áreas urbanas, mientras que las zonas rurales enfrentan mayores obstáculos por la falta de acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, así como a oportunidades educativas, factores que obstaculizan el impacto de las políticas públicas.

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En el grupo de 10 a 14 años, la disminución fue del 70.2%, mientras que en el segmento 15 a 19 años la baja alcanzó el 58.5%, según cifras del Banco Central de Reserva. Sin embargo, existen municipios que mantienen cifras superiores al promedio nacional, que se sitúa en 3.52%.

Municipios rurales duplican la media nacional de maternidad adolescente

El Censo 2024 identifica al municipio de La Libertad Costa, en el occidente del país, con la tasa nacional más alta: 5.70% de niñas y adolescentes entre 10 y 19 años han tenido al menos un hijo nacido vivo. Le siguen Usulután Oeste (5.68%) y Ahuachapán Sur (5.44%). Estas cifras duplican los valores del área Metropolitana de San Salvador, donde San Salvador Centro reporta 1.77% y La Libertad Sur registra 2.12%, ambos por debajo del promedio nacional.

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La mayoría de los municipios con alta maternidad adolescente se sitúan en zonas rurales y costeras, especialmente en los extremos occidental y oriental del país, de acuerdo con datos de la experta y del Censo del Banco Central de Reserva. La incidencia es más aguda en áreas menos urbanizadas.

El fenómeno cambia de rostro y se concentra en segmentos vulnerables. Las cifras oficiales muestran nuevas dinámicas, pero también obstáculos estructurales que frenan el progreso y amenazan la inclusión social.
El fenómeno cambia de rostro y se concentra en segmentos vulnerables. Las cifras oficiales muestran nuevas dinámicas, pero también obstáculos estructurales que frenan el progreso y amenazan la inclusión social.

El nivel de urbanización tiene un impacto directo en el embarazo adolescente. En territorios mayoritariamente deshabitados, el 4.9% de las adolescentes de 10 a 19 años ha tenido un hijo nacido vivo. Para el subgrupo de 15 a 19 años, el porcentaje asciende a 10.3%. En contraste, en ciudades y zonas densamente pobladas, los porcentajes descienden a 2.2% y 4.2%, respectivamente.

Entre las jóvenes de 15 a 19 años fuera del sistema educativo, el 60.4% enfrenta alguna forma de carga familiar anticipada: 35.3% trabaja de forma temprana, 28.8% ha tenido experiencia de unión conyugal, 19.9% ha sido madre adolescente y 5.2% lidera un hogar. Según el Banco Central de Reserva, Usulután Este y La Paz Oeste encabezan este indicador con 68.3% y 68.1% de las adolescentes, respectivamente, afectadas por la exclusión escolar asociada a cargas familiares anticipadas.

Uniones tempranas: una constante entre madres adolescentes

Se observa una fuerte correlación entre embarazo adolescente y uniones tempranas. El 72.1% de las madres adolescentes de 15 a 19 años ha vivido alguna forma de unión conyugal —casadas, acompañadas, divorciadas, separadas o viudas—, de acuerdo con el Censo 2024 del Banco Central de Reserva. Entre las madres de 19 años, la experiencia en unión conyugal aumenta al 77.6%.

Un fenómeno cada vez más focalizado en zonas y grupos vulnerables

El ritmo de reducción en la tasa nacional de embarazo adolescente se ha desacelerado en los últimos años, según el análisis oficial. Los casos actuales responden a factores estructurales persistentes como la pobreza, la cobertura insuficiente de salud sexual y reproductiva y el acceso limitado a la educación, con impacto principal en zonas rurales.

Para acceder a esta consultaría puedes comunicarte a la Línea 113, WhatsApp y Telegram del Ministerio de Salud durante el 23 y 24 de setiembre. (Agencia Andina)
El contraste entre municipios rurales y urbanos marca la realidad salvadoreña. Las jóvenes excluidas del sistema educativo afrontan cargas familiares y desafíos que continúan alimentando la brecha demográfica. Foto archivo. (Agencia Andina)

De acuerdo con el Censo del Banco Central de Reserva, la maternidad adolescente se ha transformado en un fenómeno cada vez más concentrado en territorios y grupos vulnerables, donde confluyen la exclusión escolar, responsabilidades familiares anticipadas y desigualdad territorial.

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