
Nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios, un pequeño municipio del departamento de San Miguel en El Salvador. Fue el segundo de ocho hijos de Santos Romero y Guadalupe Galdámez. Su infancia transcurrió en una familia modesta y profundamente religiosa.
Desde muy pequeño, su salud frágil fue una constante. A pesar de las dificultades físicas, mostró una inclinación especial por las materias humanísticas en la escuela pública; las matemáticas no eran su fuerte, pero la lectura y la reflexión sí.
PUBLICIDAD
En su hogar, la devoción tenía un lugar central. Practicaba la oración nocturna y sentía una veneración temprana por el Inmaculado Corazón de María. Estas costumbres marcaron el ritmo espiritual de sus días y modelaron su vocación.
A los trece años, en 1930, ingresó al seminario menor de San Miguel. Allí, bajo la guía de los sacerdotes claretianos, empezó la disciplina de la vida consagrada. Siete años después, en 1937, continuó su formación en el Seminario de San José de la Montaña, en la capital.

Ese mismo año, cruzó el Atlántico hacia Roma, donde profundizó sus estudios teológicos en la Pontificia Universidad Gregoriana,donde fue alumno de monseñor Giovanni Batista Montini, futuro papa Pablo VI. Fue ordenado sacerdote el 4 de abril de 1942.
PUBLICIDAD
Regresó a El Salvador en 1943. Fue nombrado párroco en la ciudad de Anamorós, en el departamento de La Unión. Más tarde fue trasladado a San Miguel para servir en la Catedral de Nuestra Señora de La Paz y asumir el cargo de secretario del obispo diocesano, Miguel ángel Machado.
En 1968, asumió la secretaría de la Conferencia Episcopal de El Salvador. Allí se mantuvo cerca de las decisiones clave de la Iglesia salvadoreña durante años de convulsión social y política. El 21 de abril de 1970, el papa Pablo VI lo designó obispo auxiliar de San Salvador. Recibió la consagración episcopal el 21 de junio de 1970 de manos del nuncio apostólico Girolamo Prigione. El 15 de octubre de 1974, Pablo VI lo nombró obispo de la diócesis de Santiago de María, en el departamento de Usulután. Ocupó esa sede durante dos años.
PUBLICIDAD
El asesinato de Rutilio Grande y el giro pastoral de Romero
La muerte de Rutilio Grande el 12 de marzo de 1977 en Aguilares, junto a dos campesinos, representó un punto de quiebre en la vida y pastoral de Romero. Grande era un sacerdote jesuita que llevaba cuatro años promoviendo la organización campesina y la formación de comunidades eclesiales de base. Tras el crimen, el entonces presidente Arturo Armando Molina informó personalmente a Romero y prometió una investigación que nunca se materializó. En respuesta, Romero convocó a una única misa el 20 de marzo en la Plaza Barrios, a pesar de la oposición del nuncio apostólico y otros obispos, gesto que unificó al clero y evidenció la creciente tensión entre la jerarquía católica y las autoridades estatales.

La designación de Romero fue inicialmente recibida con escepticismo por parte de sectores eclesiásticos cercanos a Arturo Rivera y Damas, quienes consideraban a Romero como la figura predilecta de los conservadores. Sin embargo, tras el asesinato de Grande, el nuevo arzobispo modificó drásticamente su orientación, defendiendo la justicia social y condenando, a través de homilías radiadas por la diocesana YSAX, la violencia ejercida tanto por el régimen militar como por los grupos armados de izquierda. En agosto de 1978, Romero publicó una carta pastoral en la que afirmaba “el derecho del pueblo a la organización y al reclamo pacífico de sus derechos”, frase que sintetiza su nueva línea pastoral.
PUBLICIDAD
Romero fue objeto de vigilancia y acusaciones de “subversión” por parte de la dictadura cívico-militar argentina, que documentó su actividad bajo sospecha de una predicación “marxista”, según consta en comunicaciones recolectadas por la cancillería argentina.
Las homilías radiales como canal de denuncia y su impacto social

De 1977 a 1980, Óscar Romero utilizó sus homilías dominicales, transmitidas por la emisora YSAX, como tribuna para denunciar no solo los crímenes cometidos por las fuerzas de seguridad estatal, sino también los perpetrados por escuadrones de la muerte y grupos armados de izquierda. Estas intervenciones públicas lo convirtieron en uno de los principales defensores de los derechos humanos en El Salvador durante el periodo previo al conflicto armado generalizado.
PUBLICIDAD
La biografía de Romero, permite observar que su transformación pastoral y personal estuvo marcada por actos de violencia y represión sistemática —como la expulsión de sacerdotes, el asesinato de líderes religiosos y el atentado que casi le cuesta la vida en marzo de 1980—. Su legado permanece relacionado con la defensa de la justicia y la denuncia de los abusos cometidos en una de las etapas más turbulentas de la historia salvadoreña.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Las autoridades salvadoreñas reportan la captura de cuatro hombres por agresiones y lesiones en dos hechos diferentes
Los operativos policiales dejaron bajo arresto a un hombre señalado por atacar a un ciudadano en un cementerio y a tres involucrados en una pelea callejera, según los reportes divulgados durante las últimas horas

Colegios privados de El Salvador elevan su promedio académico a 7.8
Javier Hernández, presidente de ACPES, atribuyó los avances reportados a cambios en las metodologías de enseñanza y a la reforma curricular, con resultados favorables en asignaturas como Matemática, Física y Química

Deuda del sector público de El Salvador se eleva a más de USD 33,900 millones al incluir saldo de pensiones
Los compromisos derivados de las jubilaciones superan los 11,800 millones de dólares e incrementan sensiblemente la carga fiscal, abarcando el 86.2% de las finanzas del país

El 35% de los hogares salvadoreños enfrenta hacinamiento crítico ante la falta de vivienda digna
Un especialista advierte sobre la urgencia de regular los alquileres y resguardar reservas naturales ante un mercado inmobiliario que excluye a la población trabajadora de las zonas metropolitanas

El cabecilla de 400 Mawozo afirmó a un medio global que los cuatro técnicos salvadoreños habrían muerto en Haití
Wilson Joseph, buscado por Washington con una recompensa de un millón de dólares, dio su primera entrevista a la agencia de noticias AP y contradijo las versiones oficiales sobre el paradero de los cuatro ciudadanos salvadoreños


