“No pasa un día sin que hablemos de inteligencia artificial, no pasa un día sin que hablemos de la inteligencia artificial en la escuela”, inició la charla Patricio Zunini en el nuevo episodio del podcasts de Ticmas que contó con la presencia del Director Académico de Universidad de San Andrés (UdeSA), Alejandro Artopoulos.
Artopoulos se especializa en pensar la evolución constante de las capacidades informacionales, el aprendizaje híbrido, la relación entre la IA y las desigualdades educativas y los ensambles humanos- digitales a la hora de aprender; entre otros temas.
En esta charla, el especialista destacó que ya podemos empezar a analizar el impacto de la IA en el mundo de la educación con sus aspectos positivos y negativos.
El uso de IA que hace la diferencia
“Tenemos dos tipos de impacto. En aquellos estudiantes que usan la IA de forma sofisticada, el impacto es positivo. Aprenden más rápido, se preparan mejor para la vida laboral. Por ejemplo, los que estudian sistemas, ingeniería de software, ya aprenden a programar prompteando. Lo que se llama byte coding”, explicó Artopoulos aunque subrayó: “La experiencia que tenemos es que la IA en general no se usa de forma sofisticada. Eso no es muy diferente a otras plataformas.”
Y agregó: “Por ejemplo, no se usaba de forma muy sofisticada YouTube. Entonces hay una continuidad y hoy estamos en plena batalla. O sea, tenemos por un lado a los docentes que se están acomodando. Fueron apenas tres años del lanzamiento de GPT. Y por otro lado, los estudiantes que, en definitiva, no son ajenos a estas aplicaciones y las incorporan como pueden.”
“Tenemos indicadores, tanto cuantitativos como cualitativos, que nos están diciendo que ya llegamos a un punto de inflexión en el cual hay que intervenir. Que las instituciones se tienen que poner a trabajar en planes de contingencia, de emergencia, pero también de mediano y largo plazo. Y son decisiones que se tienen que tomar a nivel de los equipos directivos”, indicó Artopoulos en relación a cómo se utiliza la inteligencia artificial en la educación; en especial en el nivel secundario y superior.
Además alertó que “Los estudiantes, que ya estaban muy distraídos con las redes sociales, que incluso tenían problemas de concentración; podemos decir que la IA es una continuidad de eso, porque si se abusa de la IA, se pierden oportunidades de aprendizaje”.
El rol docente ante la IA y el “solucionismo”
“A los docentes les diría primero que traten de desmitificar al nativo digital. O sea, el uso que hacen de la IA los estudiantes de secundaria es muy simple. Tiende a reproducir el oficio del alumno para, digamos, zafar”, planteó Artopoulos.
Y explicó: “El nativo digital como idea fue muy buena, pero después en los papeles no se vio reflejado. El aprendizaje de aplicaciones no implica necesariamente aprender a usar esos medios digitales para aprender y para profundizar los aprendizajes.Entonces, el docente de ahí tiene un desafío que es enseñarles a usar bien la IA. Y la mayoría de los docentes, como decís, vienen con retraso, vienen corriendo de atrás y todavía no están preparados. Yo diría, tienen una inercia que no es necesariamente un tema escolar. Tienen la inercia de las disciplinas. Y cuando pensamos en un docente, tenemos que pensar en un docente de literatura, de matemática, de historia, que tienen su propio entrenamiento. Y a partir de esa tradición tienen que resignificar su tarea docente.”
“No hay una didáctica general de la IA. Si pensamos eso, caemos en lo que yo llamo solucionismo didáctico. Y si me apurás, solucionismo didáctico ético. Tiene que ver con que la forma de la IA, la forma en que aprendemos y usamos la IA, depende de la actividad que hagamos. Es muy diferente usar la IA para programar que para escribir una nota en un diario“, planteó y aseguró que estas dos áreas, la programación y la escritura, es donde la IA “provoca una disrupción fuerte”.
El gran obstáculo
Para Artopoulos “uno de los grandes obstáculos para mejorar la educación es pensar actividades interdisciplinarias. Trabajar por proyectos. Pensar cómo desarrollar temáticas de interés que generen motivación, pasión. En eso las instituciones y el currículum está armado de tal forma de que no podamos avanzar en esa agenda. Muchas veces le echamos la culpa a los Ministros de Educación de que no se resuelven esos problemas. Otro a los directores o los rectores o lo que sea.
Y aseguró que desde el “llano” docente es posible hacer verdaderos cambios, y contó su experiencia al crear una materia que se llamaba “Inteligencia Artificial, Educación y Sociedad” y que convocó a estudiantes y profesionales de disciplinas diferentes interesados en cambiar la mirada que va más allá del pensamiento crítico y va hacia lo epistémico.
“Cuando empezó el proceso de cambio en los 90, con las computadoras personales, veíamos como algo utópico que la computadora se incorpore al aula de forma natural y hoy ya lo vemos como algo que funciona. No nos incomoda, no nos parece raro una computadora en un aula, tanto secundaria como de universidad. Entonces, nosotros podemos decir que no fue solo gatopardismo. La tecnología por sí misma no debería cambiar nada. Lo que sí debería pasar es que pueda inspirar a que algunos líderes o algunos emprendedores o docentes puedan ejercer su influencia para modificar e innovar en las prácticas educativas. En ese sentido, yo soy optimista. Yo creo que la IA trae muchísimas prácticas de aprendizaje y de producción de conocimiento nuevas que son fascinantes.”, reflexionó.
Tecnología en el aula
Recientemente se puso el foco internacional en cómo los países nórdicos comenzaron a limitar el uso de pantallas y tecnologías en las aulas; cuando en su momento fueron pioneros en hacerlos parte del aprendizaje. “Ellos descubrieron que se rompió un pacto básico de socialización secundaria, que es cuando los chicos están terminando el secundario y empiezan la universidad y aprenden a leer textos más complejos. Y lo que descubrieron es, bueno, con tanta tecnología no están pudiendo concentrarse, no están pudiendo procesar esos textos complejos. Por eso dijeron, bueno, vamos a desinvertir en tecnología, vamos a invertir más en libros, vamos a volver al papel”, explicó el Director Académico de UdeSA.
Y agregó: “La mayoría de los lectores prefiere el papel, o sea, los que leen prefieren papel. Entonces tiene sentido usar esa tecnología tan valiosa de la humanidad, el libro. Ahora, pasaron cosas que no tenían previstas los suecos, que es que, por ejemplo, muchos estudiantes inmigrantes que no entienden el sueco fluido, usaban sus celulares para traducir y entender. Entonces, la respuesta sería no hay realmente una definición por sí o por no. Digo, en algunas condiciones tenemos que priorizar viejas tecnologías como el libro. Yo creo que se viene un poco eso, por lo menos en las universidades donde tenemos una situación de deterioro de las condiciones y las capacidades de lectura de los estudiantes. Pero efectivamente, si en países como la Argentina, Latinoamérica, desinvertimos en tecnología, bueno, vamos a estar mucho peor.”
“En particular, creo que en las secundarias es necesario seguir insistiendo para que todas las escuelas tengan computadoras disponibles, porque si no vamos a generar una gran brecha digital. Y como sabemos, en el país se descontinuaron programas”, planteó.
Y subrayó: “Creo que en esta selectividad que deberíamos tener de los medios digitales, las redes sociales hoy son un problema, como dije, son un problema para la salud mental, son un problema para la concentración y hay que saber usar el modo avión. O sea, hay que saber cortar cuando hay que cortar.”
Sofisticar la llegada a la tecnología
¿Cómo se acompaña a los estudiantes y a los docentes para aprender a usar y enseñar a usar la tecnología? “Lo primero es sacarnos los prejuicios respecto de qué enseñar. Muchas veces cuando planificamos nuestras clases privilegiamos el conocimiento académico, ilustrado, letrado, teórico, aquel que se basa en el método socrático y ponemos todo el conocimiento práctico de uso de tecnología en un segundo plano y hasta lo delegamos en tutoriales, en espacios de aprendizaje menos jerarquizados.”, reflexionó Artopoulos.
Y planteó: “Tenemos que incorporar esos usos en el aula y lograr que nuestros estudiantes puedan conectar aquello que refiere al abstracto con lo pragmático de usar una herramienta. Entender por qué Notebook LM es mejor que un chatbot, tiene que ver con una teoría de cómo producir conocimiento. Entonces, hacer esa conexión solo la puede hacer el docente en clase presencial, ni siquiera podemos hacer esa capacitación en forma sincrónica, porque no se puede. En eso la tecnología del aula presencial es superior a cualquier medio asincrónico.”
“La IA lo que hace es minar la confianza de docentes y de estudiantes. Los docentes se preguntan, ¿cómo es que tengo que enseñar ahora? Si yo aprendí de una forma y ahora es diferente. Y los estudiantes lo que piensan con la IA es, ¿de qué voy a trabajar? Si la IA me va a reemplazar.”, reflexionó y agregó: “Tenemos que proyectar una imagen de que tenemos un futuro como humanos en compañía de la IA.”
Futuros digitales
Además destacó: “Necesitamos recuperar la idea de futuro en las escuelas y para eso ya hay una línea de trabajo que estamos tratando de impulsar, que tiene que ver con lo que llamamos futuros digitales, que lo empezó a impulsar UNESCO hace más o menos diez años y hoy está más presente que nunca, desde que volvió el chat GPT después de la pandemia, volvió el tema de futuros digitales y necesitamos trabajar mucho esa dimensión para pensar que nada está ya prescripto.”
Por último, Alejandro Artopulos planteó: “Esta máquina que es la IA, que nos da la idea de una super certeza maquinal que va a estar por encima de los humanos, es bastante falsa. En realidad nos puede ayudar para construir un futuro, pero de lo que podemos estar seguros es que los caminos están abiertos en 360 grados y tenemos que definir cómo hacerlo juntos.“
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