Vacaciones de invierno: ¿por qué es saludable que los chicos se aburran un poco?

El aburrimiento, dice la autora de esta columna de opinión, es una oportunidad: el aburrimiento estimula la creatividad, la autonomía y la capacidad de resolver problemas

Guardar
Google icon
Niños jugando
¿Hay que preocuparse de que los chicos no se aburran? (Freepik)

En estos tiempos, los adultos le tememos al aburrimiento. Lo evitamos con agendas apretadas, series en piloto automático, notificaciones constantes y planes cada vez más inmediatos. Esta ansiedad por tener cubierto todo el tiempo la trasladamos también a los más pequeños: el fin de semana o las vacaciones de invierno, cuando los chicos se quedan en casa con más tiempo libre, el aburrimiento aparece como una amenaza.

¿Debemos preocuparnos para que no se aburran? ¿Tenemos que proponer siempre ideas y actividades para que se entretengan? Para muchos, las vacaciones se transforman en un problema a resolver, como si el ocio no planificado fuera un error del sistema. Pero, ¿y si aburrirse no solo no es un problema, sino una oportunidad?

PUBLICIDAD

El profundo valor del aburrimiento

Durante el año escolar, los niños y niñas tienen rutinas muy estructuradas: horarios fijos, tareas, actividades extracurriculares. Las vacaciones rompen ese ritmo y abren espacios más flexibles, donde la falta de agenda puede parecer un vacío. Pero no lo es. Es justamente allí, en ese espacio sin ocupación inmediata, donde aparece la posibilidad de mirar alrededor, de conectarse con uno mismo y de explorar el mundo con otros ojos.

Cuando los chicos dicen “me aburro”, en realidad están atravesando una oportunidad: la de activar su imaginación, inventar juegos, redescubrir objetos cotidianos o incluso animarse a hacer cosas nuevas por sí solos. El aburrimiento estimula la creatividad, la autonomía y la capacidad de resolver problemas. También favorece el desarrollo emocional, al ayudarlos a tolerar la frustración y a gestionar el deseo inmediato de ser entretenidos.

PUBLICIDAD

Niños aburridos ansiedad vacaciones
La sobreestimulación constante puede ser contraproducente. Genera irritabilidad, ansiedad o dependencia del entretenimiento externo.

Como adultos, muchas veces caemos en la tentación de llenar cada momento libre con actividades: talleres, películas, salidas, pantallas, juegos organizados. Y si bien las propuestas recreativas son bienvenidas, también es importante dejar espacio para el descanso, la calma y el juego libre. La sobreestimulación constante puede ser contraproducente. Genera irritabilidad, ansiedad o dependencia del entretenimiento externo.

Aprender a estar con uno mismo es una habilidad que también se cultiva. Y las vacaciones son un buen momento para eso. No se trata de promover el abandono o la desatención, sino de acompañar sin invadir, de ofrecer presencia sin dirigir cada segundo.

¿Qué podemos hacer como adultos?

En primer lugar, pensar cómo nos sentimos con nuestro propio aburrimiento. ¿Nos permitimos estar aburridos en algún momento? Estar en silencio y pensar, imaginar, escuchar nuestras propias ideas. Solo un adulto que pueda gestionar estos espacios creativos en su día a día podrá ayudar a los más pequeños a gestionar su propio aburrimiento sin ansiedad ni angustia.

Niños aburridos coronavirus
El aburrimiento puede ser la antesala de la aparición de una gran idea (Shutterstock)

Algunas recomendaciones para amigarse con los tiempos ociosos:

  • Validar el aburrimiento como parte natural de la vida. No hace falta resolverlo de inmediato. Pensar, disfrutar de la quietud y el silencio pueden ser la antesala de la aparición de una gran idea.
  • Acompañar con disponibilidad, pero sin intervenir todo el tiempo. A veces, una pregunta como “¿qué se te ocurre que podés hacer?” puede disparar la creatividad de los más pequeños para encontrar la actividad que disfruten en ese momento.
  • Ofrecer materiales simples (hojas, lápices, cartones, disfraces viejos) que incentiven el juego no estructurado: representar roles, contar historias, hacer dibujos, cocinar.
  • Limitar el uso de pantallas, para no reemplazar el aburrimiento por una gratificación automática. La idea es transitar el aburrimiento con la expectativa de encontrar un quehacer que nos emocione (no que nos distraiga para matar el tiempo, esa es la gran diferencia).
  • Conversar sobre lo que sienten: a veces, detrás del aburrimiento, de esa insatisfacción constante (no me gusta ninguna de las actividades que podría hacer, no encuentro nada que me llame la atención) hay emociones que merecen ser escuchadas.

Las vacaciones de invierno no son solo un paréntesis del calendario escolar. Son una oportunidad para reconectar con el propio deseo, para recuperar el juego sin fines, para descansar de las exigencias y también —por qué no— para aburrirse un poco. Porque en ese espacio libre de estímulos constantes puede estar germinando algo valioso: la capacidad de imaginar, de crear, de habitar el tiempo propio. Y eso también es parte de crecer.

(*) Silvana Cataldo es especialista en innovación educativa y Líder pedagógica del programa A leer en vivo, de Ticmas.

Google icon

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

El auditorio de Ticmas en la Feria del Libro se convirtió en un espacio para repensar el vínculo entre educación y empleabildad

El vínculo entre la educación, la producción y el empleo es hoy uno de los focos que atraviesa la agenda pública y privada. La solución integral Ticmas convocó a reflexionar sobre las alianzas necesarias en un presente de evolución constante

El auditorio de Ticmas en la Feria del Libro se convirtió en un espacio para repensar el vínculo entre educación y empleabildad

Alejandro Melamed y un llamado urgente para rescatar lo que nos diferencia de las máquinas: “Hay que luchar contra el sedentarismo intelectual”

El CEO de Humanize Consulting reflexionó sobre la brecha entre la educación y el mundo laboral, el impacto de la inteligencia artificial y la necesidad de formar personas con valores, adaptabilidad y propósito en un contexto de cambio permanente

Alejandro Melamed y un llamado urgente para rescatar lo que nos diferencia de las máquinas: “Hay que luchar contra el sedentarismo intelectual”

Bernardo Blejmar en el auditorio de Ticmas: “El liderazgo no tiene que ver con hacer cosas, sino con crear condiciones para que las cosas se hagan”

En la Feria del Libro, el especialista Bernardo Blejmar reflexionó sobre el rol de los directivos, la construcción del liderazgo y la necesidad de cuidar a quienes sostienen la escuela en contextos de alta exigencia

Bernardo Blejmar en el auditorio de Ticmas: “El liderazgo no tiene que ver con hacer cosas, sino con crear condiciones para que las cosas se hagan”

María Victoria Angulo: “En educación nos enamoramos muy rápido de las palabras, pero nos cuesta mucho llevarlas a la acción”

En la última jornada del Seminario propuesto por la solución integral Ticmas para repensar el futuro de la educación latinoamericana, la ex ministra de Educación de Colombia ofreció su mirada y análisis desde lo colaborativo

María Victoria Angulo: “En educación nos enamoramos muy rápido de las palabras, pero nos cuesta mucho llevarlas a la acción”

Nicholas Burbules en el auditorio de Ticmas: “La IA es buena generando texto, pero no escribiendo: escribir es un proceso de pensamiento”

El académico que acuñó el concepto de “aprendizaje ubicuo” fue el encargado de cerrar el VII Seminario de Innovación Educativa de Ticmas en la 50 ° Feria Internacional del Libro

Nicholas Burbules en el auditorio de Ticmas: “La IA es buena generando texto, pero no escribiendo: escribir es un proceso de pensamiento”