
Más allá del esfuerzo que el sector privado está realizando desde los últimos años para generar con su actividad consecuencias favorables –no sólo económicas, sino también sociales y ambientales–, las empresas argentinas todavía están lejos del “triple impacto”.
Según un índice realizado por Sistema B y la consultora Deloitte, y cuyos primeros resultados fueron oficializados esta tarde, son pocas las compañías que cumplen con los estándares deseados y son las micro y pequeñas firmas las que obtuvieron mejores resultados comparativamente.
Los temas transversales analizados son “Ética y transparencia”; “Diversidad e igualdad de oportunidades”; y “Crisis climática”, aunque también el estudio indagó sobre cuestiones inherentes a cada uno de los sectores estudiados (manufactura, agroindustria, comercio, bancos, telecomunicaciones y servicios con alto y con bajo impacto ambiental).

“Este índice busca generar información agregada para abrir espacios de diálogo, y que contribuya al desarrollo de una clase empresarial que haga foco en el Triple Impacto como modelo de gestión”, según el comunicado de prensa difundido tras la presentación.
De la medición, participaron 2.172 empresas, de las cuales 1.959 son micro y pequeñas y 222 medianas y grandes. Estas firmas voluntariamente decidieron reportar su impacto económico, social y ambiental. El proceso duró nueve meses.
Según algunos de los resultados que presentaron miembros de Deloitte y de Sistema B en el país, los resultados son todavía pobres. Por ejemplo, mientras que en el ítem “Mujeres en cargos gerenciales”, sólo el 37% de las micro y pequeñas empresas logró el objetivo deseado, apenas el 14% de las medianas y grandes lo hizo.
En cuanto a la crisis climática, mientras que 19% de las micro y pequeñas firmas cumplieron con los parámetros establecidos en lo que respecta a consumo de energía renovable de bajo impacto, en el caso de las más grandes la cifra fue de 4 por ciento. En adquisición de equipos ecológicos es donde mejor se ubicaron las compañías en esta materia.
“Comienza la etapa en la que tendremos que sentarnos a conversar. Porque esta iniciativa no pretende presentar resultados estáticos o el resultado de una medición anual. Por el contrario, lo que se desea es acercar información que brinde un marco de referencia para delinear acciones que mejoren el impacto de las organizaciones, que sea una fuente de inspiración y las impulse a pasar a la acción", afirmó Alfredo Pagano, socio de Deloitte.
A su vez, el presidente del Consejo Empresario de Sistema B Argentina, Alejo Cantón, afirmó que su sueño es que los sucesivos reportes de este índice sean comparables para mostrar en el tiempo la evolución del sector empresarial argentino hacia prácticas y modelos de negocio de Triple Impacto. “Sin duda, el desarrollo de un país más próspero, sostenible, resiliente e inclusivo es un trabajo que va a tener que involucrarnos a todos”, aseguró.
Seguí leyendo:
Últimas Noticias
República Dominicana encara el reto de reducir la deuda pública para aspirar al grado de inversión, según Moody’s Ratings
La calificadora internacional destaca que alcanzar una mejor calificación crediticia requerirá un plan sostenido de reformas fiscales, mayor independencia del Banco Central y ajustes en subsidios estructurales como el eléctrico

Cómo dejar de gastar sin control y empezar a invertir: las claves para lograr independencia financiera
La asesora financiera Carolina Sur analizó cómo el consumo emocional, la falta de educación económica y los tabúes culturales dificultan el ahorro. Qué hábitos cambiar, por dónde empezar y cuáles son las herramientas clave para construir autonomía financiera

Lanzan una aplicación sobre educación financiera para seniors: “El edadismo también se expresa en el acceso desigual a la información”
Una innovadora herramienta argentina usa chat inteligente y expertos para ayudar a quienes buscan autonomía y respuestas confiables sobre su economía

De carga demográfica a motor de crecimiento: la revolución de la productividad senior
El auge de la longevidad y nuevas tecnologías empuja a gobiernos a buscar modelos que integren a todas las generaciones activas en la vida productiva


