
Con las historias de abusos y torturas que vivió su madre y su hermana frescas en la mente, Moisés Martínez, un hombre de 28 años, fue hasta la casa de su padre en el barrio de la periferia montevideana El Monarca. Cuando le abrió la puerta, Moisés no dudó: disparó 15 veces contra él, sin que siquiera amagara a defenderse. Después de asesinar a su padre, se fue convencido de algo: había hecho justicia.
Tres días antes de ese 25 de mayo de 2025, Moisés había estado en Paysandú –una ciudad limítrofe con Argentina, ubicada a 380 kilómetros de Montevideo– donde vive su madre. Ella le confesó un miedo: se había enterado que su ex marido estaba planificando mudarse para allí. Le dijo que eso la angustiaba y decidió contarle la “tortura” que había vivido en la infancia. Así surge de las declaraciones en una audiencia judicial informada días atrás por el diario El País.
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La madre le contó, por ejemplo, que cuando estaba embarazada de él le bajó los dientes a los golpes.

Sin comer ni dormir, Moisés partió rumbo a la casa de su hermana en Montevideo y se encontró con una historia similar. Ella había sido abusada por su padre, que también la había extorsionado: si contaba lo que estaba viviendo, su hermana menor sufriría lo mismo.
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Después de escuchar estas historia, Moisés supo que él no había sido el único que vivió una vida marcada por la violencia sexual. “Él sabía por su propia vida que mi papá lo mataba a palos y lo hacía trabajar todo el día, que abusaba de él. Pero no sabía de lo nuestro”, narró la mujer en la audiencia.
La hermana contó que, antes de partir a la casa de su padre, prometió que iría a pedirle una explicación y a decirle que no se mudara a Paysandú. Pero lo que sabrían luego es que a su padre lo mató a balazos.
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En el juicio, de acuerdo a la crónica de la publicación uruguaya, la mayoría tildó a Moisés de “hijo de puta” por el “régimen de violencia y terror sistemático” que instauró. “Tenía once hermanos y nadie fue a reclamar por él”. Pero la Fiscalía busca cambiar el centro del debate porque considera que es claro que el hombre “no era un buen padre” pero quiere centrarse en el crimen que cometió Moisés.

Tres días después del asesinato, Moisés confesó el crimen diciéndole a una hermana que había hecho justicia. Mostró que en el fondo, sobre un piso de tierra, estaba el cuerpo de su padre. Y, al lado, el pozo en el que iba a ser enterrado.
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El relato de la mamá y la hermana
Moisés fue enviado a prisión preventiva, pero su familia lo defiende: quiere la libertad para él, con el argumento de que el homicidio fue producto de años de violencia.
Sara Martínez es la hermana de Moisés y este viernes fue entrevistada en el programa Cinco sentidos, de Canal 5. Con 12 años, ella denunció a su padre por violencia y él fue condenado a tres años de prisión. “Me animé a escribirlo y una compañera se animó a trasladárselo a la directora”, contó, y recordó lo traumática que fue la experiencia de denunciar y las secuelas que le dejó.
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El padre redimió la pena y quedó en libertad al año y medio.

Después de que salió de la cárcel, la ahora víctima mortal siguió con su “hostigamiento”. Mercedes Pereira, la madre de Moisés, contó en esa entrevista que el hombre aparecía en la salida del liceo de su hija, en el trabajo y a través de llamadas, que eran constantes. “Nunca dejó de amenazarme, diciéndome que me iba a sacar a mi hijo más chico”, relató. “No hablés de más porque te mando a matar desde la cárcel”, contó que su ex pareja le dijo una vez.
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Pereira contó que hay una pregunta que le sigue resonando: por qué no denunció. Pero también encuentra respuesta a ese planteo que se hace. “Era muy difícil denunciar cuando tenías a un agresor presente 24 horas. Él se iba de casa y seguía manejando toda la casa. Así era el poder de manipulación que ejercía hacia nosotros y la violencia que ejercía”, explicó.
El año pasado, este hombre llamó a su hija mayor para decirle que “si ella se alejaba, él se mataba”.

El perdón y la prisión
La familia de Moisés pide que se aplique el “perdón”, una figura legal establecida en el Código Penal que habilita a los jueces a eximir las penas cuando el crimen fue dado en un estado de “inmensa conmoción”. Uno de los motivos que tiene que estar detrás del crimen es que hayan sido sometidos a una “intensa y prolongada violencia” por parte de la víctima.
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Pero, según informó El País, para la Fiscalía esto no es aplicable: que no haya sido un buen padre, no es motivo suficiente para matar. Así es que la Fiscalía de Homicidios de primer turno pidió que Moisés sea condenado a una pena de 18 años de cárcel por haber cometido un homicidio agravado por el vínculo y por haberse concretado utilizando un arma de fuego.
El equipo fiscal consideró que varios hermanos siguieron teniendo contacto con el padre después de las denuncias por abuso y destacaron que la hermana mayor y su pareja cambiaron la versión de lo ocurrido el día que se encontró el cuerpo.
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