La Reserva Federal ratificó su política monetaria: qué efectos puede tener sobre la economía argentina

El presidente de la autoridad monetaria estadounidense, Kevin Warsh, dio su primer discurso en el evento anual de Jackson Hole, que reúne a directivos de bancos centrales de todo el mundo. Cuáles fueron las señales que envió al mercado

El presidente de la Fed de EEUU, Kevin Warsh.
El presidente de la Fed de EEUU, Kevin Warsh.
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El presidente de la Reserva Federal norteamericana (Fed), Kevin Warsh, afirmó que la institución tendrá trabajo que hacer si la inflación en los Estados Unidos no se mueve de manera clara hacia el objetivo del 2% anual.

Warsh fue el principal orador en el simposio de banqueros de Jackson Hole, en el estado norteamericano de Wyoming, uno de los eventos financieros más esperados del año.

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El titular de la Fed evitó dar pistas sobre la futura política monetaria, en línea con su postura de moderar las comunicaciones del banco central, señalando su deseo de construir una entidad monetaria más “discreta”, aunque ha aclarado que el control de la inflación será una prioridad del instituto emisor estadounidense.

“Ninguna de las estadísticas (sobre precios) es perfecta, pero todas apuntan a una situación similar: la inflación supera nuestro objetivo del 2%. Por lo tanto, la Reserva Federal debería centrarse principalmente en los precios en este momento”, sostuvo Warsh en el influyente cónclave anual del banco central estadounidense, del que participa como invitado el presidente del Banco Central argentino, Santiago Bausili.

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El mercado siguió de cerca el discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole. (Foto: REUTERS)
El mercado siguió de cerca el discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole. (Foto: REUTERS)

¿Qué efecto puede traerle a la Argentina?

Los inversores concentraron su atención en el discurso del funcionario norteamericano, en busca de señales claras sobre la futura política monetaria de EE.UU.

-Tasas altas por más tiempo. La persistente inflación en los EEUU, en el 3,7% anual, potenciada por el salto del precio internacional del petróleo desde el indicio del conflicto con Irán el 28 de febrero de este año, da pie a esperar tasas de interés altas por un período prolongado. Hoy la referencia de los fondos federales se ubica en un rango de 3,50% a 3,75% anual. El comité de política monetaria (Comité Federal de Mercado Abierto o FOMC por sus siglas en inglés) volverá a reunirse los días 15 y 16 de septiembre de 2026: en este encuentro podría determinar una nueva suba de los tipos de interés de referencia.

Un panorama financiero con tasas más altas contagia al mercado de deuda. Para los bonos soberanos argentinos en dólares -Globales y Bonares- que cotizan en el exterior podría implicar también rendimientos más altos demandados por los agentes del mercado. Y, consecuentemente, un empuje al alza del riesgo país argentino, que en las últimas semanas no consiguió romper el piso de los 500 puntos básicos.

-Dólar más fuerte. Tasas de interés altas en EEUU implican un fortalecimiento del dólar, pues aumentan el apetito inversor por colocaciones en dicha moneda. Como efecto colateral, también podría ejercer presión a la baja sobre monedas emergentes como el peso argentino y el real brasileño. En este aspecto, un dólar que se aprecia puede gatillar una reversión de las apuestas de carry trade en otras monedas. En el caso argentino, la estabilidad cambiaria doméstica en los últimos dos años se fundamentó en un dólar que subió a un ritmo inferior al de la inflación y de la tasa de interés en pesos.

-Freno a la economía. Un escenario monetario restrictivo también implica crédito más caro y retirar liquidez que podría volcarse sobre inversión, actividad productiva y consumo. Con datos correspondientes al segundo trimestre de 2026, el PBI de EEUU crece a un ritmo de 1,5% anual, mostrando una desaceleración frente al 2,1% del periodo previo. Como la economía estadounidense es un motor para la demanda global de bienes y servicios, también tendría un efecto sobre la actividad del resto de los países, en particular sus principales socios comerciales. Para las materias primas que son la base exportadora de Argentina -agro, minería y energía- podría afectar negativamente en sus cotizaciones.

¿Qué dicen los analistas?

“La intervención de Kevin Warsh en su debut en Jackson Hole adoptó un sesgo algo hawkish (agresivo en términos de política monetaria) que tomó por sorpresa a los mercados. A pesar de reconocer que los datos de inflación mostraron cierta mejoría, Warsh desarticuló cualquier narrativa acomodaticia al calificar las tendencias subyacentes como insuficientes y cuestionar que las condiciones financieras actuales sean realmente restrictivas”, expresó Felipe Mendoza, analista de Mercados EBC Financial Group.

“Con un mandato claro en favor de la estabilidad de precios y un mercado laboral sostenido en niveles de pleno empleo, sus palabras recalcaron que la meta del 2% es inamovible. Esta postura podría reafirmar que la Reserva Federal priorizará la lucha contra la inflación aunque ello implique extender o endurecer el ciclo monetario, elevando de inmediato al 50% las probabilidades de un alza de tasas en septiembre en el mercado de futuros”, observó Mendoza.

Warsh ratificó que reducir la inflación a 2% anual sigue siendo el objetivo firme de la Fed y que las tasas de interés son la principal herramienta de política monetaria

“Si el mensaje de la Fed convalida un escenario de tasas altas por más tiempo, el golpe adicional sobre los bonos soberanos argentinos sería más de compresión de apetito por riesgo emergente en general que un evento idiosincrásico. En ese escenario, no descartaría una ampliación del riesgo país por encima de los 500-550 puntos como piso, sobre todo si coincide con un desarme más amplio de posiciones en emergentes de alto beta. En cambio, si se abre la puerta a recortes de tasas hacia septiembre, permitiría una compresión de vuelta hacia la zona de 450-480 puntos”, indicó Alfredo Marentes, analista de Mercados de VT Markets.

“El carry trade en pesos financia reservas y sostiene el tipo de cambio mientras el diferencial de tasas real y la estabilidad cambiaria se mantengan predecibles, pero es capital que entra persiguiendo un diferencial de tasas, no fundamentos de largo plazo, y es el primero en salir ante una sorpresa”, explicó el analista de VT Markets. “Un giro imprevisto que sorprenda al mercado hacia tasas más altas por más tiempo puede gatillar un desarme rápido de posiciones de carry en toda la región, contagiando a países vecinos simplemente porque los mismos fondos suelen tener exposición cruzada en la región”, agregó Merentes.

Para Daniel Siluk, gestor de Carteras en Janus Henderson, “la reunión de Jackson Hole no se centró tanto en dar pistas sobre septiembre como en restablecer la claridad y la credibilidad. El presidente Warsh reafirmó que la inflación del PCE del 2% sigue siendo el objetivo firme de la Fed, que los tipos de interés siguen siendo la principal herramienta de política monetaria y que la reciente racha de datos de inflación más moderados aún no ha demostrado una mejora significativa en las tendencias subyacentes”.

Los analistas de Balanz Capital anticipan que “la reunión de la Fed de septiembre será muy relevante, particularmente en lo que señalen respecto a la dinámica futura de la tasa de política monetaria, ya que después de las últimas comunicaciones será interesante ver si revisan las estimaciones para 2027 y 2028 al alza ya que eso podría impactar en el sendero general de las tasas de interés”.

“Las tasas de interés volvieron al frente de la escena por la presión experimentada en las últimas semanas, particularmente en las de largo plazo (el bono del Tesoro de EEUU a 30 años llegó a rendir 5,35%, máximo en dos décadas). Esta dinámica se vio no solo en EEUU sino, principalmente, en mercados por fuera de este. El mayor problema para las tasas de largo plazo sigue siendo una dinámica fiscal y de deuda inconsistente en Estados Unidos -y en otras economías desarrolladas también-”, acotaron desde Balanz.

El objetivo de inflación de la Reserva Federal es de 2% anual. (Foto: Reuters)
El objetivo de inflación de la Reserva Federal es de 2% anual. (Foto: Reuters)

Situación “preocupante”

El presidente de la Fed fue claro al abordar el espinoso tema de la inflación en los EE.UU., al sumir que la situación es “preocupante”, y aunque señaló que los datos de inflación durante el verano fueron mejor de lo esperado, “no me indican que las tendencias subyacentes hayan mejorado significativamente”.

Precisamente, parte de sus palabras sobre la inflación han girado sobre la importancia de medir la inflación subyacente y contar con buenos datos que permitan no solo conocer su variación, sino también su velocidad.

Asimismo, el llamado “guardián del dólar” especificó que las expectativas de inflación a medio y largo plazo se mantienen “bien ancladas”, aunque deben ser “cuidadosamente” analizadas. “Lo que ocurre con las medidas de mercado sobre las expectativas de inflación en la historia económica es que tienden a parecer sólidas y duraderas hasta que dejan de serlo”, aseveró.

“La Reserva Federal necesita señales de mercado claras, lo más directas posible” (Kevin Warsh)

Warsh declaró que el banco central estadounidense tiene “trabajo por hacer” mientras la inflación continúe disparada -con el conflicto de Oriente Medio todavía sin resolver y los precios del petróleo elevados-.

“Este es mi criterio: debemos tener la certeza de que la inflación subyacente se dirige hacia nuestro objetivo, de forma clara y a la velocidad suficiente. De lo contrario, tenemos trabajo por hacer. Ese es nuestro trabajo, nuestro mandato, y nuestra responsabilidad”, confirmó.

No obstante, no quiso comprometerse con ninguna posición concreta y mantuvo su convicción de no dar más información de la necesaria a los mercados sobre el rumbo de los tipos de interés. “Hoy me presento aquí comprometido con una disciplina, no con una decisión”, aseguró.

Una Fed más “discreta, clara y directa”

La postura de Kevin Warsh sobre las declaraciones u orientaciones prospectivas -del inglés forward guidance- se mantuvo inalterada en el simposio de Jackson Hole, con una importante e irónica declaración de intenciones al inicio de su discurso: “Aquí les presento un breve resumen de lo que abordaré en mi discurso de esta mañana. Pueden llamarlo esquema, pueden llamarlo mapa de ruta, pero no lo llamen orientación prospectiva (forward guidance)”.

En esta línea, abogó por reducir el número de declaraciones que puedan dar pistas a los mercados sobre las decisiones del FOMC, al tiempo que explicitó su intención de crear un “correcta” relación entre los mercados financieros y la Fed.

“Para formular políticas adecuadas, también necesitamos que la relación entre los mercados financieros y el banco central sea la correcta. La Reserva Federal necesita señales de mercado claras, lo más directas posible”, destacó.

Por ello, abogó por construir un instituto emisor más “discreto” y con una comunicación más decidida para conseguir con mejores resultados sus objetivos. “La transparencia en las comunicaciones sobre futuras decisiones políticas no es una virtud en sí misma. Las comunicaciones deben estar al servicio de la responsabilidad primordial de la Reserva Federal: acertar con la política monetaria”, reconoció.

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