Por falta de competitividad, cerró una fábrica en Balcarce: hace 3 meses había exportado por primera vez a Brasil

La firma familiar Finca Balcarce operó durante casi una década y llegó a emplear hasta 200 personas en el oeste bonaerense. Los costos dolarizados y la caída del consumo, entre otros factores, terminaron con el proyecto

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
Finca Balcarce producía papas congeladas

Finca Balcarce, una empresa familiar con una década de trayectoria en la producción de papas congeladas, anunció el cese definitivo de sus actividades. La firma, radicada en esa ciudad del oeste bonaerense, atribuyó la decisión a "la pérdida de competitividad, el alza sostenida de los costos operativos y una marcada caída del consumo" que tornó inviable la continuidad del proyecto.

“Después de muchos años de trabajo, esfuerzo e inversión, hemos tomado una de las decisiones más difíciles de nuestra historia: Finca Balcarce cesará sus actividades y cerrará sus puertas”, comunicó la empresa a través de un mensaje que publicó en sus redes sociales. El texto, que combinó el balance de una gestión con el reconocimiento al equipo humano que la integró, fue el último comunicado oficial de la compañía.

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Finca Balcarce inició sus operaciones en 2016 como un emprendimiento de base familiar. A lo largo de casi 10 años, desarrolló una cadena productiva integrada que partía de cultivos propios y llegaba al consumidor final con una variedad de productos congelados: papas bastón, batatas y papas españolas, entre otros. La plantilla llegó a contar con entre 51 y 200 empleados, según la información que la propia empresa mantenía en su sitio web.

Cierre Finca Balcarce
Cierre Finca Balcarce

El comunicado de cierre señaló que la decisión “no ha sido fácil ni apresurada” y la describió como el resultado de “un contexto cada vez más complejo para la industria”. La firma enumeró tres factores que responden a la decisión: la pérdida de competitividad, el incremento constante de los costos operativos y una fuerte retracción del consumo que golpeó de manera directa su actividad. “Las condiciones actuales nos impiden continuar desarrollando nuestro proyecto de manera viable y sustentable”, indicó la empresa.

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Apenas tres meses antes del anuncio de cierre, Finca Balcarce había celebrado en su cuenta de LinkedIn su primera exportación a Brasil, con un mensaje que transmitía optimismo sobre el crecimiento internacional de la marca. “Con esta operación, reafirmamos nuestra estrategia de expansión internacional y el objetivo de generar vínculos sólidos que trasciendan fronteras”, escribió entonces la empresa. Ese hito, que en su momento fue presentado como el inicio de una nueva etapa, terminó siendo uno de los últimos capítulos de la historia de la firma.

En su mensaje de despedida, la empresa subrayó que detrás de la firma había “personas, historias y familias”, y agradeció a cada colaborador, cliente y proveedor que formó parte del proyecto. “Nos llevamos el orgullo de haber generado trabajo, de haber apostado por la producción nacional y de haber construido relaciones que trascendieron lo comercial para convertirse en verdaderos vínculos humanos”, expresó la compañía. El comunicado cerró con una frase que buscó alejarse de la sensación de derrota definitiva: “No es un adiós. Es un hasta luego”.

Primer plano de una mano exprimiendo una botella roja de kétchup sobre una cesta llena de papas fritas doradas con un forro de papel a cuadros rojos y blancos.
La empresa familiar procesaba papas de cultivo propio desde 2016 y había concretado su primera exportación a Brasil

El caso de Finca Balcarce no es aislado en el mapa industrial argentino. A principios de 2026, la multinacional Lamb Weston cerró su planta de Munro con el despido de cerca de 100 trabajadores, en el marco de una reorganización que concentró su producción en la planta de Mar del Plata, donde el año pasado invirtió más de USD 320 millones para montar la planta más grande de la compañía en el continente.

Según el Monitor Mensual de Empresas de Fundar, desde noviembre de 2023 —el mes previo a la asunción de Javier Milei— hasta marzo de 2026, el país perdió 26.448 empresas, lo que representa una baja del 5,2% sobre el total. El propio informe lo caracteriza como “la peor caída en los primeros 28 meses de un gobierno”, al comparar la serie con la de administraciones anteriores.

El Monitor de Fundar reconstruye la serie histórica de empresas registradas desde 1996 con base en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). En noviembre de 2023 había 512.357 firmas activas; en marzo de 2026 ese número bajó a 485.909, un nivel similar al de septiembre de 2021, cuando se registraron 486.782. El pico histórico de la serie se dio en febrero de 2012, con 540.282 empresas, y en diciembre de 2017 el registro marcaba 532.183.

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