Cuál es el instrumento de ahorro en pesos más eficaz para ganarle a la inflación y por qué creció su uso

Tras un 2025 de fuertes caídas, los depósitos ajustables por el IPC registraron una suba real del 18,7% en febrero. El impulso de la banca pública con el pago de intereses mensuales

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El stock de plazos fijos UVA alcanzó los $375 mil millones en febrero de 2026, marcando un quiebre en la tendencia negativa del año anterior. (Franco Fafasuli)

Tras un año marcado por el retroceso de los depósitos que ajustan por el Índice de Precios al Consumidor (IPC), los plazos fijos UVA han comenzado a mostrar señales de recuperación en el stock de pesos del sector privado. Este instrumento, diseñado para proteger el poder adquisitivo de los ahorristas, vuelve a posicionarse como una de las alternativas más eficaces para asegurar rendimientos por encima de la inflación, impulsado por nuevas estrategias comerciales de la banca pública y un reordenamiento de las carteras de inversión.

Durante 2025, el uso de este tipo de depósitos se derrumbó de manera significativa. La tendencia descendente se consolidó a lo largo de los meses debido a una migración de los ahorristas hacia opciones con mayor liquidez o instrumentos de tasa fija que, en determinados contextos de desaceleración de precios, ofrecieron retornos más competitivos sin la inmovilización de capital que requiere el sistema UVA. Según los registros históricos, el stock promedio mensual de depósitos ajustables había caído desde los $840.500 millones a finales de 2024 hasta los $698.400 millones en diciembre de 2025, medido a precios constantes.

Esta contracción real respondió a una reducción tanto en las colocaciones tradicionales como en las precancelables. En aquel periodo, los plazos fijos no ajustables —aquellos que operan con tasa nominal anual fija— ganaron terreno con un crecimiento del 10,3% en términos reales, mientras que los depósitos a la vista remunerados treparon un 15,5% real. Los inversores privilegiaron la disponibilidad inmediata de los fondos frente al plazo mínimo de 180 días que rige para las colocaciones que ajustan por inflación.

El giro en las estadísticas

A pesar del retroceso anual acumulado, los datos correspondientes al primer bimestre de 2026 reflejan una interrupción en la caída mensual. Según el Banco Central (BCRA), en febrero de 2026, el sistema financiero argentino contabilizó un total de $375 mil millones depositados en plazos fijos ajustables por UVA. Esta cifra, si bien marca una mejora mensual real del 18,7% respecto al mes de enero, todavía evidencia el impacto del año previo: representa una caída real interanual del 51,6% en comparación con el mismo mes de 2025.

El Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), informado por el Banco Central, es el eje central que permite a estos depósitos proteger el poder adquisitivo. (Reuters)
El Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), informado por el Banco Central, es el eje central que permite a estos depósitos proteger el poder adquisitivo. (Reuters)

La composición de este stock de $375 mil millones se divide entre dos modalidades principales. Los plazos fijos UVA tradicionales concentraron $154 mil millones, mientras que los depósitos con opción de precancelación sumaron $221 mil millones. La preferencia por la variante precancelable indica que, aunque el ahorrista busca la cobertura contra el avance de los precios, intenta mantener un margen de maniobra para retirar los fondos de forma anticipada, a pesar de que esto implique renunciar a la indexación por inflación y percibir una tasa menor.

En contraste con el universo ajustable, los depósitos a tasa fija mantiene un volumen considerablemente superior. Los plazos fijos tradicionales totalizaron $57.716 miles de millones en febrero de 2026. Este segmento registró un aumento interanual real del 6,9%, consolidándose como el destino principal del excedente de pesos en el corto plazo, favorecido por la dinámica de tasas de interés del Banco Central y la búsqueda de previsibilidad nominal.

La estrategia del Banco Nación para captar ahorristas

En este contexto de incipiente recuperación del interés por la cobertura inflacionaria, el Banco Nación introdujo cambios en la arquitectura de este producto financiero. El objetivo de la entidad estatal es captar los pesos del sector privado ofreciendo un esquema que mitigue la principal desventaja del instrumento: la falta de flujo de fondos durante el periodo de permanencia.

El nuevo plazo fijo UVA del Banco Nación permite el cobro de intereses de forma mensual, con una tasa anual del 4,5%. Bajo el esquema tradicional que rige en el sistema financiero, el ahorrista debe esperar al vencimiento del certificado —como mínimo 180 días— para percibir tanto el capital ajustado como la renta generada. La variante lanzada por el BNA rompe esa inercia al acreditar los intereses devengados por el ajuste cada 30 días directamente en la cuenta del cliente. El capital, actualizado por el coeficiente UVA, se percibe íntegramente al finalizar el período contratado.

El Banco Nación lanzó una nueva modalidad de ahorro que permite el cobro de intereses cada 30 días con una tasa anual del 4,5%.
El Banco Nación lanzó una nueva modalidad de ahorro que permite el cobro de intereses cada 30 días con una tasa anual del 4,5%.

Para acceder a este instrumento, se debe tener en cuenta que el plazo mínimo es de 90 días y el máximo es de 1.095 días. Además, el monto de inversión inicial es de $1.500. Esta mecánica busca atraer a aquellos inversores que necesitan una renta periódica para cubrir gastos corrientes, pero que no quieren quedar desprotegidos ante eventuales saltos en el nivel general de precios.

Respecto a esta iniciativa, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, destacó la importancia de que la banca pública lidere la oferta de instrumentos que protejan el ahorro de los ciudadanos. Según Sturzenegger, la estabilidad del sistema requiere de mecanismos que ofrezcan rendimientos reales positivos, permitiendo que el capital no se licúe frente a las variaciones de precios y fomentando la previsibilidad financiera a largo plazo.

En su análisis sobre el sistema financiero, el ministro subrayó que los plazos fijos tradicionales en el país han arrojado rendimientos negativos, con un promedio del -5% anual. Para el funcionario, este fenómeno desincentivó el ahorro bancario y empujó a los ahorristas hacia la compra de divisas. Al respecto, Sturzenegger advirtió sobre las limitaciones de la tenencia de dólares: “Muchos argentinos ahorran comprando dólares, pero eso rinde cero y además hay inflación en EEUU, así que es como poner la plata en una lata y quemar un poco todos los años”.

Cómo funciona el plazo fijo UVA

La eficacia del plazo fijo UVA radica en su unidad de medida. La Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) se actualiza diariamente mediante el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), el cual está vinculado directamente al Índice de Precios al Consumidor. Esto garantiza que el capital depositado no pierda capacidad de compra, independientemente de la magnitud de la inflación. Al sumarse una tasa de interés real —que los bancos deben ofrecer sobre el capital ajustado—, el rendimiento final resulta en teoría positivo en términos de poder adquisitivo.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El rendimiento de los plazos fijos tradicionales promedió un -5% anual en 2025, lo que impulsó la búsqueda de instrumentos con rendimientos reales positivos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El retorno del protagonismo de estas colocaciones se vincula con la necesidad de los ahorristas de encontrar refugios seguros frente a la volatilidad económica. Durante gran parte de 2025, la tasa fija fue suficiente para ganarle a la inflación en meses puntuales de desaceleración. Sin embargo, ante cualquier señal de aceleración en el IPC, el plazo fijo tradicional corre el riesgo de ofrecer tasas de interés reales negativas, un escenario que el instrumento UVA evita por definición.

La recuperación del 18,7% real mensual detectada en febrero de 2026 sugiere que una parte del público inversor ha decidido volver a los activos ajustables. Este movimiento se produce en un mercado donde la liquidez sigue siendo una prioridad, pero donde la protección del capital contra el aumento del costo de vida vuelve a ganar peso en la toma de decisiones.

El mercado financiero observa ahora si el resto de las entidades privadas replicará modelos similares al del Banco Nación para incentivar la permanencia a largo plazo. Por el momento, la brecha entre el stock de plazos fijos tradicionales y los ajustables sigue siendo amplia, pero el dinamismo mostrado en el inicio de este año marca un cambio de tendencia respecto a la caída sostenida que caracterizó al ejercicio anterior.