
La llegada de más autos híbridos y eléctricos al mercado argentino está despertando cada vez más curiosidad en los usuarios, que empiezan a consultar en internet, en los medios y en las propias concesionarias respecto a las características de esta tecnología que utiliza electricidad para ser parte total o parcial de la propulsión de los vehículos.
La primera cosa que se debe explicar es que un auto eléctrico no es lo mismo que uno electrificado. No son sinónimos. Un auto eléctrico es aquel que únicamente funciona con un motor eléctrico y una batería que se debe enchufar a la red doméstica o pública para recargarse. Un auto electrificado, en cambio, es aquel que tiene un motor eléctrico pero que funciona como complemento de uno convencional alimentado por combustible derivado del petróleo.
Los híbridos, por lo tanto, generan más emisiones de dióxido de carbono pero cuestan más baratos que uno 100% eléctrico equivalente en tamaño y potencia. En contra frente a estos es que generan emisiones a través del caño de escape, pero que sin embargo lo hacen en una proporción muy inferior a la de los autos convencionales. Un híbrido autorecargable consume aproximadamente entre un 50% y 60% menos de combustible, dependiendo si se usa en ciudad (máxima eficiencia) o en rutas o autopistas (mínima eficiencia del sistema híbrido).

La clave está en la batería de litio, su tamaño y su capacidad. En los híbridos autorecargables, que la recargan con el frenado regenerativo y la acción del motor como generador de electricidad mientras da propulsión a las ruedas, estas baterías tienen una capacidad de entre 0,8 y 1,8 kWh, en un híbrido enchufable esa capacidad aumenta hasta los 30 kWh y en un eléctrico puro, dependiendo del tamaño del auto, puede ser ir desde 40 hasta 100 kWh. Los autos eléctricos más potentes tienen baterías que superan esa capacidad, como la pick-up Ford F150 Lightning con 130 kWh, mientras que los vehículos eléctricos extremos como el GMC Hummer EV alcanzan una capacidad de 200 kWh y 250 kWh según la versión.
El auto eléctrico es caro porque una batería de 90 kWh tiene un costo aproximado al 30% del valor del auto, entre USD 15.000 y 20.000, pero el caso de la batería de un auto híbrido autorecargable, al ser mucho menor, su precio ronda los USD 2.000, lo que la convierte en una autoparte costosa, pero no la más cara de un auto. Además, los fabricantes ofrecen entre 8 y 10 años de garantía por las baterías de los autos híbridos.
Uso de la batería
Como la batería de litio en un híbrido no se debe enchufar, no hay un modo de uso correcto o incorrecto. En cambio, en los híbridos enchufables y eléctricos sí se puede hacer un mejor o peor uso de las baterías. Como ocurre con una notebook o un teléfono celular, no es recomendable cargarlos hasta el 100% sino al 80%, e idealmente no dejar que bajen del 20% para volver a conectarlos. La otra condición recomendable para que la batería tenga la vida útil esperable y declarada por el fabricante es que no sea cargue siempre en cargadores últrarápidos, porque ese tipo de carga también reduce la vida útil promedio.

Una batería bien utilizada, sin saltos térmicos extremos y con una calidad de carga estándar debería tener una capacidad sin pérdidas de más de 8 años, luego de los cuales puede empezar a perder progresivamente un pequeño porcentaje de su capacidad. Sin embargo, los fabricantes con más años en el mercado como Toyota en el caso de los híbridos o Tesla y Nissan en los eléctricos puros, aseguran que una batería correctamente cargada y utilizadas, en 15 años puede perder sólo un 15% de su capacidad.
Estas baterías comienzan entonces un segundo ciclo de utilización como acumuladores de energía para casas particulares o empresas que tienen paneles fotovoltaicos que requieren almacenar la energía eléctrica producida durante las horas de luz solar para su utilización en horarios nocturnos.
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