La presión tributaria cayó a su nivel más bajo desde 2006 y el ajuste se concentró en las provincias

La recaudación nacional descendió casi 1% en términos reales durante el año que pasó. La mayor parte la absorbieron CABA y las provincias

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La presión tributaria efectiva nacional
La presión tributaria efectiva nacional de 2025 fue la menor de los últimos 20 años

Luego de más de dos años de ajuste fiscal, la presión tributaria en la Argentina alcanzó su menor nivel en 20 años. Así lo precisó un relevamiento del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), en el que informó que la presión tributaria efectiva bajó al 21,4% del PBI en 2025, el número más bajo para el país desde 2006 (20,8% del PBI).

En términos reales, significó una caída del 0,8% durante el año que acaba de terminar. Dado que la recaudación incluye tanto recursos coparticipables como no coparticipables, el informe detalló, además, que el 92% de la baja fue absorbida por las provincias y la Ciudad de Buenos Aires. Nación, en tanto, aportó el restante 8 por ciento.

La presión tributaria efectiva nacional es la recaudación -coparticipable y no coparticipable- dividida por el PBI. Se trata de un indicador que se utiliza para medir el peso del Estado sobre la economía, ya que muestra cuánto recauda el sector público en función del tamaño de la actividad y no solo por cambios puntuales en impuestos.

Entonces, en relación a 2015, cuando la presión tributaria efectiva nacional alcanzó un nivel relativo del 26,1% del PBI, el registro de 2025 reflejó una caída de 4,7 puntos porcentuales del PBI, lo que equivale a un 18 por ciento.

El cálculo, sin embargo, lleva tres años a la baja y totaliza una caída de 2,8 puntos porcentuales del PBI, alrededor del 12%, desde 2022. Esta baja proporcional es similar a la que se dio entre 2015 y 2018, cuando la presión bajó 3,2 puntos porcentuales, sobre una base de 26,1% del PBI.

Provincias y CABA, afectadas

Aunque la recaudación tributaria nacional total descendió, las repercusiones de la baja fueron dispares. Por un lado, los recursos que quedaron en manos del Gobierno nacional cayeron un 2% respecto de 2024, mientras que los fondos que se distribuyeron a provincias y CABA mostraron una leve suba interanual del 0,4 por ciento.

Sin embargo, medido en relación al tamaño de la economía, tanto Nación como las provincias perdieron peso relativo. Según el Iaraf, los recursos que recibió el Gobierno nacional representaron en 2025 una merma de 0,9 puntos porcentuales del PBI frente a 2024, mientras que los fondos destinados a provincias y CABA retrocedieron 0,2 puntos porcentuales.

En comparación con 2024, el ajuste que se llevó a cabo el año pasado fue más homogéneo, aunque con mayor impacto relativo en las jurisdicciones subnacionales.

Entonces, mientras que durante el año anterior el peso de la recaudación nacional había aumentado, impulsado principalmente por el impuesto PAIS y las retenciones, las provincias y la Ciudad habían sufrido una caída vinculada a los cambios en el impuesto a las Ganancias y modificaciones en la administración del IVA.

Para el Gobierno nacional, la baja de la presión tributaria se vincula estrechamente a la reducción del gasto público

El informe subrayó que esta nueva configuración implica una restricción presupuestaria más exigente para provincias y municipios, que tienen menores ingresos reales en un contexto de mayor demanda social y presión sobre los servicios públicos.

Menos gasto público

Para el Gobierno nacional, la baja de la presión tributaria se vincula estrechamente a la reducción del gasto público. El ajuste que inició Javier Milei durante sus primeros días al mando de la Casa Rosada le permitieron eliminar el déficit fiscal generado en 2023, mientras que la continuidad del ajuste en 2025 abrió espacio para una menor carga impositiva en términos relativos.

Sin embargo, el propio informe advierte que, de ahora en más, el margen para seguir reduciendo impuestos dependerá de una coordinación fiscal más amplia.

En ese sentido, el desafío de sostener una baja de la presión tributaria no recaerá únicamente sobre Nación. Según el Iaraf, cualquier estrategia de alivio impositivo deberá involucrar a los tres niveles de gobierno y estar acompañada por una dinámica de gasto público real que permita que el peso del Estado continúe reduciéndose en relación con el PBI, sin trasladar desequilibrios hacia las provincias.