El vice de Caputo dijo que Brooks, un economista de EEUU crítico de la política cambiaria oficial, está “100%” equivocado

José Luis Daza consideró que Robin Brooks, analista de un centro de estudios de Washington, no entiende la economía argentina. Estimó que los argentinos tienen USD 600.000 millones entre “dólares del colchón” y en el exterior. Polémica en torno de la política cambiaria en ese contexto

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José Luis Daza, secretario de Política Económica y virtual viceministro del equipo que encabeza Luis Caputo, se hartó de las críticas de Robin Brooks, un persistente impugnador de la política económica del gobierno de Javier Milei y, en particular, de la política cambiaria.

En las últimas horas, Daza, que tiene nacionalidad chilena y argentina y es señalado como posible ministro de Economía del presidente electo de Chile, José Antonio Kast, consideró un posteo de Brooks la gota que rebasó el vaso y le respondió diciendo que la interpretación que tiene de la economía argentina es “100% incorrecta” y que la realidad “es precisamente lo opuesto de lo que planteás”.

El núcleo del desacuerdo es la política cambiaria. El sábado Brooks, investigador de la Brookings Institution, un think tank bipartidario de Washington, posteó en X que a la “elite en la Argentina” le gusta la política cambiaria de anclar el precio del dólar “porque tienen un montón de riqueza financiera y de otro tipo que perdería valor si esa política es abandonada”. Se trata, subrayó, “de una política para pocos a expensas de muchos; el PBI de la Argentina está aplastado por esa locura”.

Daza no soportó el nuevo dardo y respondió por X que si bien conoce de hace muchos años a Brooks como “un economista serio”, su reciente comentario lo impulsó a responder, cosa que no había hecho hasta ahora, explicó, porque los posteos de su viejo conocido tenían “poca información sustantiva”. No obstante, señaló, “el último va demasiado lejos y revela un serio malentendido acerca de la realidad económica de la Argentina”.

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El vice de Caputo explicó que la economía argentina es “una de las más dolarizadas del mundo”. Casi toda la riqueza, explicó, está dolarizada, el dólar sirve como unidad de cuenta para formas ilíquidas de riqueza, mientras el peso tiene “un rol muy limitado, casi exclusivamente para propósitos transaccionales”. De hecho, precisó, la base monetaria representa menos del 4,5% del PBI argentino, “uno de los ratios más bajos del mundo”. Por otro lado, citó, “los argentinos tienen aproximadamente USD 200.000 millones en dólares billete”, los llamados “dólares del colchón”, y tendrían otros USD 400.000 millones en el exterior. Hasta ahora, nunca se había calculado semejante nivel de dolarización por parte de los residentes argentinos.

Dólares del colchón y dólares en el exterior

“Los sectores más ricos de la sociedad están completamente dolarizados, periódicamente convierten dólares a pesos solo para cubrir sus expensas diarias y prácticamente no tienen posiciones en pesos”, explicó Daza. En ese marco, prosiguió, “las depreciaciones del peso generan masivas transferencias de riqueza desde los asalariados hacia los ricos; erosionan los salarios reales y profundizan la pobreza entre los más vulnerables. Las devaluaciones benefician masivamente a los ricos a expensas de los trabajadores asalariados sin activos”. Por eso, concluyó, “Robin, en esta instancia tu interpretación es 100% incorrecta; la realidad es precisamente lo opuesto de lo que planteás”.

Lo extraño es que Brooks, que ya sacó de las casillas a Caputo, acompañó su posteo con un análisis sobre “el costo enorme” de la política cambiaria argentina, que publicó en Brookings el 2 de noviembre, días después de la victoria del gobierno en las elecciones legislativas, incluyendo gráficos sobre la evolución del PBI y estimaciones de fuga de capitales.

Aquella vez, Brooks dijo que el impacto de esa política “se vuelve cada vez más visible ante la magnitud de la salida de capitales que se intensificó en los meses previos a las elecciones recientes”. Citaba al respecto datos del BCRA según los cuales la fuga “no solo igualó sino que superó los niveles observados durante las turbulentas jornadas de agosto de 2019”, luego de las PASO en que la fórmula Fernández-Fernández sacó 15 puntos de ventaja sobre Mauricio Macri.

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Brooks afirmó entonces: “la historia muestra que una vez que los ahorros abandonan el país, se pierden para Argentina, y estas salidas masivas de fondos rara vez, o nunca, revierten su curso. El efecto inmediato de este proceso es la descapitalización del sistema financiero argentino, con consecuencias profundas y duraderas para la economía”. Y todo, explicó, por la decisión de “anclar” el peso al dólar, una medida popular y políticamente redituable a corto plazo, pero que genera una profunda distorsión porque -fundamentó- “cuando la moneda local se encuentra sobrevaluada, la incertidumbre política y económica motiva a los hogares a refugiar sus ahorros en monedas fuertes, lo cual acelera el ritmo de la fuga de capitales”.

En cambio, consideró Brooks, “de haberse dejado flotar el peso antes de las elecciones, la salida de capitales se habría detenido, puesto que desaparecería el incentivo para adelantar una devaluación”. En cambio, afirmó, sostener la paridad por razones políticas es la causa directa de la fuga de capitales”. Brooks calificó la persistente preferencia de la política económica argentina por anclar el valor del peso al dólar como “una fijación casi patológica” que distrae la atención de las soluciones posibles y priva al país del ingreso de capitales, lo que más necesita para combatir su recurrente escasez de divisas”.

Habrá que ver qué informe publica ahora Brooks y qué polémica genera dentro de un par de meses.