
“La apertura de las importaciones de autos va a matar a la industria nacional”. La frase no la dijo nadie en especial, pero es parte del imaginario popular, que en muchos casos puede tener sus raíces en otros momentos de la historia del sector en los que efectivamente eso fue lo que sucedió.
Cuando se menciona que una planta automotriz argentina suspende un turno de producción para adecuar su stock de unidades a la demanda o que una terminal abre un programa de retiros voluntarios (PRV) por la finalización de un proyecto industrial, inmediatamente aparecen los fantasmas de pérdidas de empleos y crisis laboral.
Sin embargo, aunque el 60% de los autos nuevos que se venden actualmente en Argentina sean importados, el 85% lo traen las propias automotrices que fabrican en Argentina. En concreto, lo que está sucediendo en la industria automotriz local es un cambio profundo de su esencia.
En Argentina hay nueve fábricas automotrices para un mercado que, por ahora, no crecerá más allá de 700.000 unidades entre todas las categorías.
Las 9 fábricas argentinas
En la provincia de Buenos Aires hay siete: Stellantis en Palomar, Ford y Volkswagen en General Pacheco, Mercedes-Benz en Virrey del Pino, Toyota y Mercedes-Benz Camiones y Buses en Zárate. En Santa Fe está General Motors Argentina, y en Córdoba se encuentran las fábricas de Renault y Stellantis Ferreyra.
De esas nueve fábricas, solo en dos se producen únicamente autos, SUV y furgones chicos, Stellantis Palomar y General Motors, el resto fabrica y fabricará en el termino del próximo año y medio solo pick-ups y derivados o utilitarios medianos y grandes.
Daniel Herrero, actual CEO de Prestige Auto, la empresa que adquirió la representación de producción y comercialización de Mercedes-Benz Argentina, dijo que la clave para la industria automotriz argentina era la especialización en pick-ups y utilitarios. Hoy, recordando aquella idea, el empresario plantea que no se equivocó ya que "cada vez se hacen más pick-ups”.

La transformación del modelo industrial
En efecto, la transformación empezó a ocurrir cuando se dejaron de fabricar autos en Ford, la primera automotriz que decidió especializarse en vehículos SUV y pick-ups a nivel mundial, y sólo quedó la planta de Pacheco para Ford Ranger.
Luego siguió con la decisión de Renault de empezar a producir desde 2026 una pick-up compacta para exportar a toda la región, lo que implicó dejar de producir la línea de autos particulares mientras se transforma la planta de Santa Isabel para ese nuevo vehículo que se llamará Niágara.
En el medio ocurrió la interrupción de la sociedad entre Renault y Nissan, que compartían la producción de Alaskan y Frontier, lo que implicó que la marca francesa no pudiera continuar con su pick-up de una tonelada por ser parte de una plataforma alquilada a los japoneses.
Después vino el anuncio de Volkswagen, que dejó de producir el SUV Taos en Argentina para importarlo desde México. Ocurre que la planta de General Pacheco, vecina de Ford, se reacondicionará exclusivamente para producir la nueva generación de la pick-up Amarok, que es un vehículo concebido junto al socio tecnológico chino SAIC y tendrá propulsión térmica e híbrida.

Por último, Stellantis entró de lleno al mundo de las pick-ups en mayo al inaugurar la línea de producción de camionetas de una tonelada donde se producen las Fiat Titano y Ram Dakota, de las cuales el 70% de la producción será también para abastecer al mercado de exportación.
En esa fábrica de Ferreyra también se produce el actual Fiat Cronos, un modelo que sigue dando satisfacciones de ventas a la marca, pero que no tiene un ciclo de vida mucho más largo que un par de años más.
En 2027 también se renovará la actual Toyota Hilux, lo que implicará una actualización del SUV 4x4 Toyota SW4, que está construido sobre la plataforma y mecánica de la camioneta. Esto confirma que dentro de dos años, todas las fábricas que hoy producen pick-up, tendrán ese tipo de vehículo como su columna vertebral de sustentabilidad económica.

Las únicas plantas que quedan pendientes de una transformación hacia vehículos utilitarios son las de General Motors en Santa Fe y de Peugeot/Citroën en Palomar.
Chevrolet está estudiando un proyecto industrial único para instalar en Alvear, aunque todavía es un secreto porque se está validando el modelo de negocios que lo haga posible. Stellantis produce dos autos de venta masiva en Palomar con el Peugeot 208 y el SUV 2008, y por ahora parece cómodo con ese proyecto.
Mercedes-Benz Camiones y Buses empezará a fabricar unidades en su nueva fábrica en Zárate desde 2026, mientras que el Centro Industrial de Virrey del Pino quedará exclusivamente para la producción de Sprinter, que incorpora la versión de caja automática desde el año próximo.
La salida de Nissan no fue una buena noticia, pero no tiene que ver con la situación argentina sino de la marca a nivel global, ya que también cerraron una planta en México y otra en su propio país, Japón.

Modernización y especialización
De todos modos, si se dejaron de fabricar tres pick-ups pero en ese lugar se fabricarán otras tres nuevas, no hay una pérdida de producción, y como dicen las autoridades de las marcas, solo se trata de transitar un puente entre un proceso industrial y otro.
En términos de marcas tampoco hay pérdidas. Ya no se produce Nissan pero entraron Fiat y RAM, que no estaban en el segmento. Así, el dato duro es que la industria automotriz argentina está fortaleciéndose al reemplazar vehículos de bajo volumen con utilitarios de mayor demanda.
Lo que debe ocurrir ahora es que se mejoren las condiciones de competitividad para exportar, porque como dijo en varias oportunidades Martin Galdeano, presidente de Ford, “nadie nos va a comprar autos a nosotros porque somos Argentina, sino porque tenemos precios competitivos, y para eso hay que bajar la carga de impuestos que paga cada unidad que se vende al exterior”.
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