
La llegada de cada vez más autos importados cambió el mapa de la industria automotriz argentina. Sin embargo no lo está haciendo del modo que muchos creen, porque el 95% de los vehículos nuevos patentados en los primeros diez meses del año le pertenecieron a los fabricantes e importadores habituales del mercado, y sólo un 5% corresponde a nuevas marcas.
Dicho de otro modo, quiénes más aprovecharon el nuevo escenario del mercado automotor sin restricciones para importar y pagar al exterior son las mismas marcas de siempre, a quienes se sumaron algunas nuevas, especialmente chinas, que están llegando al mercado por las condiciones impositivas y por el programa del Gobierno con su cupo de 50.000 autos híbridos y eléctricos que no pagan derechos de importación extra zona.
Si los porcentajes mencionados se traducen en cifras son más impactantes aún, porque de 542.600 autos que se patentaron entre enero y octubre, casi 520.000 fueron vendidos entre Toyota, Volkswagen, Fiat, Renault, Peugeot, Ford, Chevrolet, Citroën, Jeep, Mercedes-Benz, RAM, Hyundai, Honda, Kia, Audi y BMW.
El resto de las marcas tienen unos 22.000 autos, que con el cupo de importados sin arancel y los importados de gamas más altas y motores térmicos podrán subir a 60.000 unidades.
Si el año termina con 630.000 unidades como coinciden en señalar la mayoría de los ejecutivos de las marcas a esta altura del año, la proporción de nuevos importados será equivalente a una cifra cercana al 9%.

El impacto de los nuevos importados
“Si nosotros hacemos autos de calidad, los importados no nos tienen que preocupar tanto. Por supuesto que perderemos proporción del mercado, pero eso es lógico en un mercado abierto y con reglas previsibles que animan a tomar una decisión de entrar a cualquier marca”, dijeron desde una terminal automotriz que produce localmente e importa principalmente desde Brasil, pero también desde otros países de la región algunos de sus productos.
Es en ese punto donde se vuelve a caer en la competitividad de la industria automotriz argentina, pero ya no solo para el mercado de exportación del que tanto reclaman sus ejecutivos, sino también de autos para el mercado interno, porque para competir con productos chinos que tienen un nivel de equipamiento destacado para su precio de venta, hay que bajar “el costo argentino”.
“Los autos no van a bajar de precio hasta que no bajen los impuestos que pesan sobre la fabricación y sobre los proveedores, porque piramidan, impuesto sobre impuesto, en todas las capas. El nuestro, el de nuestro proveedor y el del proveedor del proveedor. Si se sigue por el camino que tomó el Gobierno de reducir la carga fiscal sobre la producción, podrán bajar un poco, como cuando se eliminó el impuesto PAIS y la escala al lujo, pero todavía falta mucho: impuesto a los débitos y créditos e Ingresos Brutos con prioridad”, dijeron desde otra automotriz ante las consultas que involucran el reciente acuerdo comercial de Argentina con Estados Unidos.
El acuerdo con Estados Unidos
Otra fuente de la industria dio una primera declaración orgánica este lunes al señalar que “en términos generales, dado que se trata de una industria con un marcado perfil exportador y de complementación, valoramos positivamente el avance en acuerdos comerciales con diversos mercados, especialmente con países donde se ubican las casas matrices de algunas de nuestras empresas asociadas. Este tipo de acuerdos puede facilitar la transferencia de recursos destinados a investigación, desarrollo tecnológico, además de nuevas inversiones. Quedamos a la espera de los detalles finales para comprender plenamente su alcance”.
En el primer día de la semana, complementariamente, la prensa especializada participó de una rueda de prensa con los principales ejecutivos de Toyota Argentina. La pregunta a su presidente, Gustavo Salinas, fue inevitable, y su respuesta fue clara.
“Se ha hecho un anuncio muy general, y faltan conocerse muchísimos detalles como para poder entender concretamente qué impacto tiene. Todavía es muy incipiente como para poder sacar alguna conclusión respecto al tema. Esperaremos los próximos días para tener más información”, dijo.
Ante la consulta respecto a si se podrían importar modelos de Toyota desde Estados Unidos, Salinas dijo que “hay que ver si esto es algo coyuntural, si es algo de largo plazo, qué alcance va a tener, qué no va a tener. En términos hipotéticos, si fuera de corto plazo, nuestras decisiones siempre van a ser mirando el largo plazo, no por una coyuntura o una oportunidad. Con lo cual, ahí ya les doy una pista de qué podemos llegar a estar haciendo o no, dependiendo qué características tenga esta medida”.
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