
Una semana después de las elecciones legislativas bonaerenses el Gobierno afrontará una primera instancia de relevancia política y económica cuando tenga que presentar ante el Congreso el proyecto de Presupuesto del año próximo.
El oficialismo podría esperar hasta la nueva conformación del parlamento para debatirlo, pero algunas claves decisivas de esa iniciativa ya se conocen y anticipan una discusión áspera con la oposición, en el marco de un ida y vuelta tenso por los proyectos con costo fiscal impulsados por distintos bloques.
El Gobierno presentó su propuesta preliminar de Presupuesto 2026 con el objetivo de mantener el equilibrio fiscal y continuar con las políticas de ajuste necesarias para garantizar la sostenibilidad económica. En este contexto, uno de los puntos más relevantes del proyecto es la inclusión de una “regla fiscal”, que busca evitar un aumento desmedido del gasto público sin la contrapartida de recursos genuinos.
Esta regla funcionará mediante un mecanismo que ajustará las partidas presupuestarias automáticamente si los ingresos tributarios superan las expectativas. Al mismo tiempo, algunos renglones del Presupuesto se mantendrán sujetos a recortes en caso de que la situación económica sea adversa.
Habrá una estrategia para asegurar el control de las finanzas públicas y evitar desviaciones que puedan comprometer el objetivo de sostenibilidad fiscal (Economía)
Según explicaron desde el Ministerio de Economía, “se trata de una estrategia para asegurar el control de las finanzas públicas y evitar desviaciones que puedan comprometer el objetivo de sostenibilidad fiscal”.
Estas medidas no resultan novedosas, pues se propusieron en el Presupuesto anterior, sin lograr la aprobación del Congreso. Sin embargo, el Poder Ejecutivo insiste en la necesidad de una estructura que limite el gasto, especialmente en un contexto de marcada incertidumbre económica.
Javier Milei y su equipo económico resaltaron que el gran reto es sostener el crecimiento de la actividad agregada, mientras se logra el ajuste de las cuentas fiscales. El ambiente parlamentario, condicionado por la oposición, es uno de los mayores desafíos en este proceso.

El análisis de sostenibilidad fiscal también adquiere protagonismo. El Gobierno planea evaluar exhaustivamente los riesgos vinculados a su programa económico y a las políticas fiscales futuras. En línea con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), se busca que el Presupuesto 2026 siente las bases para la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad a largo plazo.
Sin embargo, las mayores expectativas del mercado recaen sobre reformas estructurales como el sistema tributario, la gestión de la deuda externa y la reforma laboral para reducir la informalidad y generar puestos registrados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).
En números: qué dice y qué falta saber
En materia de recursos el Gobierno estimó que los ingresos fiscales representarán 22,74% del Producto Bruto Interno (PBI), lo que representaría un incremento respecto al 22,23% proyectado para 2025. Este aumento se apoyaría en el crecimiento de la actividad económica, el dinamismo del comercio exterior y cambios en la política tributaria, que buscará aumentar la recaudación mediante modificaciones en el esquema impositivo.
El Gobierno proyecta mayores ingresos a través de impuestos al consumo, como el IVA, y Ganancias, con un alza del 23,2% en la recaudación de este último concepto
El Gobierno proyecta mayores ingresos a través de impuestos al consumo, como el IVA, y Ganancias, con un alza del 23,2% en la recaudación de este último concepto. Este incremento responde a “las subas proyectadas en precios, tipo de cambio, remuneraciones e importaciones”, según el informe presupuestario.
Respecto a los impuestos específicos, se prevé un aumento considerable en la recaudación de IVA, que crecería 18,7% frente al año anterior. A su verz, el Impuesto a las Ganancias también experimentaría una suba significativa del 23,2 por ciento.
Estas proyecciones se basan en la estimación de que la inflación continuará en descenso y que la mejora real de los salarios y del empleo también se verán reflejados en los ingresos tributarios (ANSeS).

Por su parte, el Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) experimentará un salto del 61,2% producto de “actualizaciones de las sumas fijas” que se ubicarán por encima de la inflación proyectada para 2026. Este aumento refuerza la estrategia oficial de elevar la recaudación en sectores clave como el energético, especialmente en un contexto en el que el precio de los combustibles se mantiene en el centro del debate.
En cuanto a las exportaciones, el Gobierno resalta que los ingresos por retenciones aumentarán 66,7% en 2026, lo que elevará su peso sobre el PBI del 1,07% en 2025 al 1,5% en 2026. Para las exportaciones totales, se anticipa un crecimiento real del 10,3 por ciento.
Los impuestos a las exportaciones seguirán siendo un ingreso relevante para las arcas fiscales y el sector agroindustrial continuará como pilar económico. La baja de retenciones a las economías regionales, implementada al inicio del año, benefició al sector agropecuario, aunque las ventas externas aún no llegan a los niveles previos debido a las presiones sobre la rentabilidad de diversos aumentos de costos.
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