
El Gobierno nacional decidió convalidar por primera vez precios más altos en el mercado spot de gas natural con el fin de evitar nuevos cortes de suministro durante el invierno y asegurar la cobertura de la demanda en centrales térmicas.
Cammesa, la empresa controlada por el Estado encargada del despacho de energía en todo el país, recibió la autorización para ofrecer hasta 7,50 dólares por millón de BTU a los productores, un valor que supera en tres dólares el precio promedio invernal del gas.
Esta decisión responde al creciente desafío de abastecimiento que enfrenta el sistema energético argentino durante las olas de frío más intensas. El aumento de la demanda, especialmente en los días más fríos, deja en evidencia la insuficiencia de los volúmenes contratados previamente bajo el Plan Gas, un programa que busca garantizar el suministro interno a valores regulados. Sin embargo, estos precios han dejado de ser atractivos para las productoras, lo que restringe la oferta adicional disponible para las centrales generadoras de electricidad.
La nueva subasta, organizada a través de MEGSA (Mercado Electrónico del Gas), se realizará en la Bolsa de Comercio, con el objetivo de captar volúmenes adicionales de gas natural desde los yacimientos, principalmente en la cuenca neuquina de Vaca Muerta. La Secretaría de Energía habilitó a Cammesa a pagar a los productores entre 7 y 7,50 dólares por millón de BTU, una cifra que busca incentivar a las empresas petroleras a disponer de más gas en el mercado spot, luego de varios intentos fallidos de adjudicar compras al precio del Plan Gas.
Hasta el presente, la política de compras estatales de gas para las centrales térmicas se regía por el mecanismo de ofertar alrededor del 90% del precio fijado en los contratos del Plan Gas para los meses de invierno, es decir, aproximadamente 4,45 dólares por millón de BTU. Este procedimiento funcionaba con la intención de que compañías como YPF, TotalEnergies, Tecpetrol, PAE, Pluspetrol, Harbour Energy, CGC y Pampa incorporaran volúmenes extra sobre su compromiso base. Sin embargo, esa estrategia dejó de ser efectiva en el contexto actual.
Durante la última ola polar, Cammesa no logró asegurarse un solo metro cúbico adicional de gas a ese precio. La situación derivó en cortes de suministro para industrias, estaciones de GNC e incluso usuarios residenciales en áreas como Mar del Plata, un hecho que expuso la vulnerabilidad del sistema frente a la rigidez de las condiciones contractuales vigentes y la falta de incentivos para la producción incremental.

La medida instruida por la Secretaría de Energía, encabezada por María Tettamanti, apunta a fortalecer la seguridad del abastecimiento eléctrico ajustando el precio de referencia. Este nuevo valor implica un incremento de hasta 65% respecto del monto ofertado previamente para conseguir gas adicional en días críticos. Así, se reconoce la necesidad de sincerar los costos reales que enfrenta el sector energético, especialmente cuando la escasez obliga a utilizar combustibles líquidos importados, como el gasoil o el fuel oil, que resultan todavía más costosos.
El precio de hasta 7,50 dólares por millón de BTU autorizado ahora permite reducir la brecha entre el costo del gas nacional y el precio del GNL (Gas Natural Licuado) importado, que este año se ubicó entre 13 y 14 dólares en la terminal regasificadora de Escobar. Aunque esa cifra todavía no equipara los valores de los combustibles líquidos, sí ofrece un incentivo intermedio que puede incrementar la disponibilidad local de gas y evitar el uso masivo de sustitutos importados.
De acuerdo con fuentes oficiales citadas por Econojournal, la decisión se inscribe en una política de apertura progresiva del mercado energético, con el objetivo de reconocer precios más acordes a los costos marginales que afronta el sistema eléctrico argentino en situaciones críticas. El cambio de rumbo facilita la participación de los privados y busca minimizar la exposición a eventos climáticos adversos que ponen en riesgo tanto la producción industrial como la provisión a los hogares.
La apuesta por sincerar los precios en el mercado spot no solo afecta la modalidad de compra estatal sino que puede inaugurar un esquema de precios diferenciados para diversas franjas de consumo, alineando los incentivos para la inversión y la producción incremental, y evitando al mismo tiempo las interrupciones forzadas del suministro.
En ese contexto, las próximas jornadas servirán de termómetro para la nueva estrategia, ya que las condiciones meteorológicas adversas continúan pronosticadas para las próximas dos semanas. El Gobierno busca así prevenir nuevos episodios de restricciones que impacten sobre la industria, el comercio y los usuarios residenciales, apostando a un esquema que combine seguridad energética y señales de precios más realistas, en línea con las referencias internacionales y las necesidades internas de abastecimiento.
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