
En medio las dificultades que atraviesan varias empresas vinculadas al sector agrícola, una de los grandes jugadores del mercado de las criptomonedas a nivel global puso en la mira a la Argentina en busca de oportunidades. Tether, el emisor de USDT, la principal stablecoin del mercado, tiene negociaciones abiertas para quedarse con el 51% de Adecoagro y envió emisarios para acceder a Bioceres.
Tether posee un fondo de inversiones de USD 3.000 millones con el que salió de caza, en distintos países y sectores. Y la particular situación del agro argentino sumó atractivos en ambos casos. Adecoagro les interesó por sus más de 70.000 hectáreas, su portfolio de marcas de alimentos y establecimientos productivos en la Argentina, Uruguay y Brasil; Bioceres, por sus avances en biotecnología y el enorme potencial de sus patentes de semillas, como el trigo resistente a la sequía que ya fue aceptado en EEUU y otros mercados.
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En el primer caso, las conversaciones tienen carácter oficial y muestran avances. Adecoagro informó que recibió una propuesta de Tether para quedarse con el 51% de las acciones a través de una oferta pública de adquisición. El plazo de negociación en exclusividad entre ambas compañías vence el próximo 30 de marzo pero será extendido con el objeto de alcanzar el trato final.
“No se puede dar garantías de que se celebrará un acuerdo definitivo, de que se consumará alguna transacción, ni del momento, los términos o las condiciones de dicha transacción. El Consejo de Administración y el equipo directivo de la Compañía están comprometidos a mejorar el valor para los accionistas”, señaló el comunicado de Adecoagro fechado en Luxemburgo.
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Por el lado de Bioceres, según fuentes del mercado hubo una primera misión que llegó desde Europa para mantener conversaciones en Buenos Aires y en Rosario. Ese acercamiento inicial luego fue complementado con conversaciones al más alto nivel entre ambas partes del acuerdo.
Ninguna opción está descartada para que Tether pase a ser accionista de Bioceres, aseguraron las fuentes a Infobae. Podría darse un acuerdo similar al de Adecoagro, con una oferta pública que lo deje controlando la mayoría del paquete accionario. También se evaluó la posibilidad de que Tether compre las acciones en manos de algunos accionistas minoritarios de Bioceres, que cotiza en el Nasdaq desde 2021. Tether ya posee el 5% de la empresa biotecnológica.
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Mientras siguen las negociaciones, de lo que no hay dudas es del interés de Tether en la Argentina. Su CEO, el italiano Paolo Ardoino, explicó a Forbes Argentina que sus planes incluyen “inversiones por alrededor de 3.000 millones de dólares este año en diversas industrias. Si bien apoyamos activamente tecnologías de vanguardia como la IA, también vemos un gran potencial en sectores que ofrecen valor a largo plazo, como la agricultura”.
Ardoino consideró a la Argentina como una importante “potencia agrícola” con oportunidades únicas para invertir en tierras de alta calidad y capacidad de producción. “Nuestra estrategia de inversión se centra en identificar sectores con fundamentos sólidos y potencial sin explotar, ya sea en tecnologías emergentes o en industrias más consolidadas con potencial de crecimiento”, señaló el CEO de Tether, quien en la entrevista señaló que la empresa tuvo ganancias por USD 13.700 millones en 2024.
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Aún con el potencial que un gran inversor global puede ver en Bioceres o en Adecoagro, lo cierto es que al igual que muchas compañías vinculadas al agro debieron enfrentar el año pasado un escenario hostil en base a una combinación de factores. Por un lado, el contexto macroeconómico argentino, con un tipo de cambio congelado, retenciones a las exportaciones, cepo cambiario y precios internacionales en baja, lo que derivó en una caída en la rentabilidad del sector.
Desde el Gobierno, sin embargo, niegan que se trate de una crisis estructural del sector agropecuario y aseguran que estos casos responden a decisiones internas de las empresas y no a un problema generalizado en el agro. Aun así, la situación genera preocupación entre productores y proveedores, muchos de los cuales tienen créditos y compromisos financieros con estas compañías. Para despegarse de ese lugar, Bioceres cerró hace un mes un préstamo de USD 20 millones con Rabobank, el banco neerlandés enfocado en el sector agrícola. Lo hizo mediante su subsidiaria Rizobacter, con un plazo de 5 años y con el objetivo de “fortalecer el capital de trabajo de la compañía”.
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