
En octubre, el Sector Público Nacional (SPN) registró nuevamente superávit financiero, por $523.398 millones, impulsado por un excedente primario de $746.921 millones antes del pago de intereses- consistente con el sendero de política considerada sostenible, y de un pago de servicios de la deuda pública neto de los intra-sector público por $223.523 millones.
Así, el SPN acumuló en los primeros diez meses del año un superávit financiero de aproximadamente 0,5% del PBI (superávit primario equivalente a 1,8% del PBI).
De esta forma, se consolida el mandato presidente de Javier Milei de cerrar el año sin desequilibrio en las finanzas públicas base caja, fenómeno que no se registraba desde 2010, bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner (CFK), tanto para un octubre como para todo el año.
Un aporte significativo a ese objetivo fue que en el último mes se registró un superávit en el agregado de las empresas públicas de $72.809 millones, en contraste con un año antes había sido deficitario en $101.519 millones -equivalente a valores de hoy a casi $300.000 millones. Es la primera vez desde 2008 que las empresas públicas logran un superávit en octubre, y desde 2009 que lo hacen en el acumulado anual.
Para tener dimensión de cuánto representó el desequilibrio de las empresas públicas en los primeros 9 meses de 2024 para la Administración Central basta observar que fue equivalente a:
- Todo el pago de intereses de la deuda pública;
- El monto total de la inversión pública en energía, transporte, educación, vivienda, agua potable y alcantarillado;
- Más de dos veces las transferencias a universidades;
- Más del doble de las transferencias a provincias;
- Casi el 70% de un mes de pago de jubilaciones y pensiones;
- Aproximadamente la mitad del presupuesto ejecutado del PAMI.
Los factores determinantes
Claramente, no hay un único determinante para provocar semejante punto de giro del resultado de las empresas públicas, en su mayor parte proveedoras de servicios básicos a la sociedad en su conjunto, y en menor medida -en cantidad- productoras de bienes y servicios, tanto para el mercado interno como de exportación:
- Política de reversión del severo atraso tarifario: en algunos casos apenas habían llegado a cubrir menos del 10% del costo y ahora ya están más cerca del 80% como promedio y otros comenzaron a exhibir contribución para la necesaria política de inversión en desarrollo y crecimiento;

- Reducción de transferencias: Desde el primer día de gobierno de Javier Milei se recortaron los giros a empresas públicas, incentivando una administración eficiente;
- Gerenciamiento profesional: En contraste con la administración como caja de la política que predominó en las décadas anteriores -con algunas excepciones-, que se manifiesta en la revisión de contratos con proveedores y búsqueda de socios potenciales, como es el caso de YPF;
- Racionalización de personal: Se eliminaron puestos redundantes, incluyendo privilegios onerosos, especialmente en niveles jerárquicos y cargos sin funciones comprobadas.
- Metas de desempeño: Se implementaron objetivos cuantitativos y cualitativos para revertir déficits históricos.
Carga histórica sobre déficit fiscal
Entre 2011 y 2023, las empresas públicas contribuyeron con un promedio de 12,9% al déficit de la Administración Central fue de 12,9%, con picos de 23,7% en 2014 (año previo a la finalización de la segunda presidencia de CFK; y en el año siguiente al de la crisis sanitaria de Covid-19, bajo la administración populista de Alberto Fernández (AF) (2021) con 21,9 por ciento.
Desequilibrio por períodos presidenciales
Si se toma la media por tramo presidencial, se observa que el déficit de las empresas públicas representó:
- 8,45% del desequilibrio promedio en el primer mandato de Cristina Fernández de Kirchner;
- 14,8% durante el segundo mandato de CFK;
- 9,2% en la gestión de Mauricio Macri;
- Un máximo de 15,6% bajo la administración de Alberto Fernández.
Para el caso específico de octubre, las tasas más altas de contribución negativa al déficit fiscal se dieron en el último año de Fernández (22,4%) y el primer año del segundo mandato de Fernández de Kirchner (19,5%). En contraste, las menores tasas se registraron entre los dos últimos años de Fernández de Kirchner y los tres primeros de Macri, con valores entre 8,5% y 5,7 por ciento.
El desafío futuro y el Presupuesto 2025
A partir de ahora, el desafío para el equipo económico en general, y del secretario de Hacienda, Carlos Guberman, en particular, será consolidar el superávit del agregado de las empresas públicas en los próximos meses. Este objetivo deberá enfrentar la presión estacional del pago del medio aguinaldo en diciembre, que probablemente implique un retorno al déficit.
En el Mensaje del Poder Ejecutivo al Congreso en la propuesta de Presupuesto de Recursos y Gastos para 2025 se destaca que “se avanzará en el saneamiento, concesión y/o privatización de empresas públicas, bajo la premisa que el Estado debe encargarse de atender funciones públicas esenciales que le son propias, y dejar a la iniciativa privada -con parámetros de eficiencia económica, en condiciones de competencia y libre mercado- gestionar la producción de bienes y servicios en aquellos sectores que no se corresponden con sus funciones esenciales”.

El Mensaje detalla que, para un universo de 34 compañías y sociedades de mayoría estatal se prevé que en 2025:
- Los recursos alcanzarán $16.596.355,6 millones.
- El gasto total proyectado será de $15.817.683 millones.
- El resultado arrojará un superávit financiero de $778.672 millones
La mayor parte de los recursos corrientes provendrán de ingresos operativos (78,6%), principalmente por la venta de bienes y servicios. Este ingreso estará concentrado en cinco empresas que representan el 74,1% del total:
- Aerolíneas Argentinas (23,1%), impulsado por su actividad aerocomercial.
- Energía Argentina (21,4%), mayoritariamente por ventas internas de combustible.
- Agua y Saneamientos Argentinos (14,7%).
- Correo Oficial (8,1%), a partir de servicios postales.
- Nucleoeléctrica Argentina (6,9%), por generación eléctrica en Atucha I, Atucha II y Embalse.
- En cuanto al gasto, se proyecta un incremento del 35,8% respecto a 2024, con el 80,1% del presupuesto total concentrado en ocho empresas:
- Energía Argentina (27%).
- Aerolíneas Argentinas (18,4%).
- Agua y Saneamientos Argentinos (12,9%).
- Sociedad Operadora Ferroviaria (7,1%).
- Nucleoeléctrica Argentina (6,2%).
- Correo Oficial (6%).
- Administración General de Puertos (4,9%).
- Corredores Viales (3,5%).
El Presupuesto 2025 anticipaba una reducción del déficit proyectado de las empresas públicas, de $2,39 billones en 2024 a $1,37 billones para el próximo año, una disminución nominal del 42,7 por ciento.
Sin embargo, con el saldo positivo de octubre, las expectativas de un resultado equilibrado o incluso superavitario cobran mayor fuerza. El desafío será sostener esta tendencia en un escenario fiscal aún marcado por tensiones estructurales y compromisos de pago inmediatos.
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