El ministro de Economía, Luis Caputo, se sumó al discurso duro del presidente Javier Milei y apuntó contra quienes se opusieron a la proyecto de Ley Ómnibus.
“Todo es un curro en este país. Ahora que tengo el área de Infraestructura, veo todas las empresas y todo es un curro. Que quede claro para la gente, es así. En todos lados hay kioscos y esta ley, un poco, va también a combatir eso”, afirmó Caputo en una entrevista a La Nación+.
Consultado si hay diputados que defienden esos “kioscos”, Caputo consideró que “hay de todo entre los diputados, como en todos los ámbitos. En líneas generales, todos son oposición, por lo que no se están muriendo porque nos vaya bien. Algunos tienen vocación de servicio, otros defienden negocios”.
“No me la agarro con los gobernadores ni con los diputados, se trata de una negociación y cada uno defiende lo suyo. Pero el pueblo nos votó para esto y tiene que haber un cambio. El que no apoya ese cambio, de algún modo está apoyando todo lo que nos llevó a este desastre”, agregó.
Sobre la negociación llevada adelante en el Congreso por la Ley Ómnibus, Caputo señaló: “Uno de los problemas fue que las provincias hicieron una mala evaluación de su poder de negociación. La mayoría pensaba ‘ministro, vos vas hacia el equilibrio fiscal y tenés que conseguir 1,4% del PBI, vas a venir con el caballo cansado’. Y yo tenía un plan B y veía que estábamos yendo a déficit cero aún sin la ley”.
“Nosotros tenemos por un lado el paquete económico y por otro la ley. Juegan dos roles diferentes. El paquete está hecho para estabilizar la economía, para que la gente no sufra más lo de las últimas décadas, que es devaluación, inflación y deuda. No depende nada de la Ley Ómnibus. De hecho, no había nada fiscal en la ley y lo poco que había ya lo habíamos retirado”, agregó el ministro.

“No somos tontos. Sabemos que estamos lidiando con gente que no quiere el cambio. Sabíamos que íbamos a tener resistencia. En el diseño del plan eso ya estaba pensado. La mayor parte de lo que es el paquete fiscal no estaba en la ley, justamente porque una de las posibilidades era que no saliera o que se demorara”, señaló.
Caputo enfatizó que la ley trunca “no influye” en el plan fiscal inmediato, sino que tenía un objetivo de mediano y largo plazo: “La ley tenía el propósito de, una vez estabilizada la economía, sentar las bases para que el sector privado empuje al país lo mejor y más rápido posible, desregulando, eliminando kioscos, simplificando tareas y demás. La ley es para los argentinos, no para el Gobierno”.
El funcionario dijo que el Gobierno está “haciendo lo que hay que hacer para mejorar las cosas” en el terreno fiscal, donde está obligado a reducir 5 puntos de déficit. Y detalló con crudeza de dónde vendrán los recortes: “Desde Nación manejo algo menos de la mitad del presupuesto. Si la Argentina gasta 37 puntos del PBI, nosotros manejamos 18 puntos. De esos 18 hay 11 que son jubilaciones y asistencia social. Quedan 7 puntos y hay que bajar 5, de los cuales 2 son subsidios. ¿Qué hago? Cierro el país? No puedo bajar cinco puntos si no es de esa manera”.
Inflación y transferencias a provincias
Tras considerar “una obviedad” que la inflación actual no es responsabilidad de este gobierno sino de “todos los pesos que se sobreimprimieron del plan platita que están teniendo su efecto ahora”, Caputo anticipó que el índice de enero será cercano al 20%.
“La inflación desacelera por combinación de varias cosas. Dejamos de darle a la maquinita. De hecho, desde que asumimos, la base monetaria no creció ni siquiera en términos nominales. Lo que es la base amplia, que es toda la emisión de pesos del BCRA (base normal más pasivos remunerados) cayó 20% en términos reales. Estamos reconstituyendo fuertemente el balance del BCRA. Cayeron los pasivos 20% en términos reales y las reservas crecieron 20% también”´, explicó el ministro de Economía.
También mencionó que “el ancla fiscal funciona como ancla de expectativas. Es el compromiso de que no vamos a gastar más de lo que recaudamos. Es decir que el BCRA no va a estar emitiendo pesos al Tesoro para que gaste espuriamente. Además, la gente está cuidando los precios. Nosotros no veíamos una inflación tan alta como decían los economistas porque sabíamos que la gente no lo iba a convalidar”.
Con relación a las transferencias discrecionales a las provincias que el Gobierno está recortando, dijo que “toda la plata que legalmente tiene que ir a las provincias, está yendo”.
“El otro día escuchaba reclamar al gobierno de la provincia de Buenos Aires reclamando, pero sin sentido. Estamos haciendo la misma política para todos. La plata que te corresponde, está yendo. Las discrecionales las manejo yo, que es la plata que usaba Nación para darla a las provincias para hacer política”.
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