
Los faltantes de combustibles que se manifestaron en estaciones de servicio de todo el país reavivaron el debate sobre los congelamientos de precios y su impacto en la rentabilidad de las empresas del sector petrolero. Para el Gobierno, existen argumentos válidos que demuestran que los valores en boca de expendio no justifican por sí mismos los faltantes.
Según fuentes del Ministerio de Economía, en los últimos diez años sólo se registraron dos hechos de desabastecimiento importantes: el año pasado por la falta de gasoil y el de la actualidad. La interpretación oficial es que estos fenómenos ocurrieron en un escenario en el que la oscilación de los precios de los combustibles en dólares en el mercado interno fluctuaron siempre dentro de una misma franja de precios.

“No hay mayores disparidades entre los años. Puede haber años de mayor rentabilidad y años de menor rentabilidad, pero por lo general el precio se mueve dentro de esa franja en dólares”, aseguraron.
Desde la mirada del Gobierno, “es raro pensar que con precios que fluctúan dentro de un rango, y que incluso durante este año acompañaron a los precios internacionales -por lo menos durante el primer semestre- sea esta la causa de la falta de combustibles en el mercado”.
Además, bajo el título “Las refinerías y el abastecimiento del mercado interno de combustibles”, las petroleras YPF, Raízen (marca Shell), Trafigura (Puma) y Axion emitieron un comunicado explicando que el desabastecimiento se produjo por niveles extraordinarios de demanda. Esta situación se habría manifestado especialmente en los últimos 15 días, por el fin de semana largo, las elecciones -donde se produce un pico de movilidad de personas- y el inicio de la siembra agrícola, entre otros factores.
El comportamiento de los costos
Reafirmando su postura, desde Economía explicaron que el costo del combustible y el margen de las empresas no son los últimos componentes que determinan los valores de mercado. “Los biocombustibles y los impuestos tienen un peso importante en el valor en surtidor y ambos fueron intervenidos por el Estado para evitar que las empresas resignen margen”, recordaron.
Asimismo, argumentaron que en el marco de la política de precios se acuerda un valor para el barril criollo, “que permite a las empresas productoras mantener la rentabilidad y sostener inversiones (tanto en los buenos tiempos como en los malos); y al sector refinador producir combustibles a costos competitivos”.
“Hoy, además, esta política de barril criollo, que le hace ‘perder valor a las empresas productoras’, se compensa con exportaciones a precios sensiblemente superiores”, agregaron.
En el caso puntual de YPF, desde Nación indicaron que su integración vertical le permite compensar los precios de los negocios para lograr una utilidad positiva global de la compañía. “Cuando un negocio tiene una menor rentabilidad, compensa con el aumento de la rentabilidad del otro o de los otros negocios”, precisaron.
Más allá de esto, YPF como empresa con un 51% de participación del Estado, tiene la obligación de mantener abastecido su canal de estaciones correctamente, con independencia de la situación de precios.

Por otro lado, fuentes de Economía señalaron que los datos de producción de naftas y gasoil demuestran que hubo una caída de los volúmenes de refinación en todo el parque, incluso antes del congelamiento de precios.
“A esto se suma, la importación de combustibles, en dónde el tipo cambio y el precio en surtidor juegan un papel relevante, ya que es producto en dólares que se vende en pesos, que las empresas buscan racionalizar para evitar asumir costos mayores”, cerraron desde Nación.
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