
El empresario Marcos Galperín, fundador de Mercado Libre y residente en Uruguay, aseguró que “no volvería a vivir en Argentina, independientemente de quién gane” las elecciones que se disputarán el próximo domingo 22 de octubre.
“No creo que vuelva a vivir en Argentina”, aseguró, en diálogo con el diario chileno El Mercurio. Galperín se mudó a la otra orilla del río de la Plata en 2002 y desde entonces se mantuvo allí a excepción de los años de la presidencia de Mauricio Macri, en los que regresó a la Argentina.
En relación con esos años, señaló: “Lamentablemente, uno toma decisiones que afectan a la familia y a los hijos, y después no son fáciles de deshacer, entonces, uno no puede andar cambiando de un día para otro”.
“Si bien la Argentina y Uruguay tienen muchas cosas en común, tienen muchas cosas distintas también, así que la respuesta es no, no volvería a vivir en Argentina independientemente de quién gane las elecciones”, señaló Galperín.
“Yo soy el fundador, soy argentino, me encanta la Argentina, amo mi país, me fui en 2002 y de los últimos 21 años viví cuatro en la Argentina, pero nosotros alocamos el capital de acuerdo a las oportunidades en toda América Latina, o sea, invertimos en los países de acuerdo a las oportunidades que nos presentan”, dijo en relación con los negocios en el país de Mercado Libre, una compañía con mucho más desarrollo en el resto de la región.
Al respecto, agregó: “Estamos creciendo, nuestro primer centro de distribución fue en la Argentina, hoy tenemos 20 centros y uno en la Argentina”.
“La Argentina tuvo una ley de software que tuvo ya tres cambios en los últimos veinte años. En todos los demás países, ninguno cambió, y si cambió fue para mejorarla”, apuntó.
Sobre la situación electoral en la Argentina, de cara a las elecciones, prefirió no hacer análisis ni pronósticos: “Estoy cansado de creer que puedo predecir lo que va a pasar en la Argentina y equivocarme. Siempre me equivoco, así que me voy a mantener en silencio, esta vez no me equivoco”
El empresario señaló que su compañía, desde el comienzo, tuvo como proyección principal “construir desde Latinoamérica y por latinoamericanos una empresa igual a la que veíamos en EE.UU”.

Consultado por Chile y la desaceleración económica del país trasandino, afirmó: “Operamos en América Latina hace 24 años y hemos visto de todo. El único país donde no habíamos visto de todo era Chile, pero en los últimos años se latinoamericanizó. Nuestra filosofía es siempre hacer lo que debemos, independiente de las políticas de los gobiernos o el entorno económico, porque democratizamos los servicios financieros, el comercio y eso ayuda a todas las ideologías”.
“Más allá de la ideología política o económica que uno tenga, todos quieren que la gente que nunca pudo acceder a servicios financieros o a comprarse algo, lo pueda hacer”, dijo Galperín.
La compañía, que facturó a nivel regional USD 3.000 millones en el último trimestre, ya cumplió 24 años. Desde El Mercurio le consultaron a Galperín dónde veía su empresa dentro de cinco años: “La veo muy bien. Mercado Libre va a crecer muchísimo. La mayoría de la gente en América Latina no tiene acceso a los servicios financieros y a través de plataformas digitales se le puede ofrecer acceso a esos servicios a un costo que lo permite”.
“Gente que acordó con los políticos”
El empresario analizó el habitual contrapunto entre las startups y los empresarios tradicionales: “Como no hubo mucho capitalismo de competencia libre en América Latina, la sociedad mira con menos gracia los empresarios tradicionales, los ven como gente que acordó con los políticos o los sindicatos cómo proteger determinada parte de la economía y manejarla. Mientras que los emprendedores están siempre compitiendo, porque no hay nada que proteger, estás creando algo nuevo. Pero a medida que el capitalismo de competencia, que no es solo respeto a la propiedad privada, sino también a la libre competencia, se instale en nuestra región, los empresarios tendrán buena imagen, como tienen en EEUU. Muchos de los grandes empresarios norteamericanos eran emprendedores hace treinta años, Bill Gates, los de Google”.
Galperín contó que jugó al rugby y que el deporte le enseñó a “saber ganar y perder, algo que muchos empresarios no saben hacer”. Puso como ejemplo al tenista Roger Federer, quien en su mejor momento perdía solamente siete partidos por año y no dejaba de plantearse qué había hecho mal y qué podía mejorar.
“A veces uno tiene la sensación de que los empresarios creen que perder es la muerte y empiezan a hacer acciones que no están bien, solamente para no perder o no tener riesgo de perder”, señaló.
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