
La emisión del Banco Central al Tesoro para cubrir su déficit fiscal no sólo se aceleró en julio sino que además comenzó a utilizar una herramienta que no había empleado en los últimos 20 meses: la distribución de utilidades. El jueves 13 de julio, el BCRA giró $150.000 millones en ese concepto, algo que no hacía desde octubre de 2021, ya que en 2022 sus pérdidas operativas se lo impidieron. Sumada esa cifra a la otra “canilla” que utiliza para financiar al Gobierno, los adelantos transitorios, el BCRA ya emitió $1,27 billones en el último mes y casi 2 billones en lo que va del año.
Este nuevo aluvión de pesos que cae sobre la economía, según los analistas, tendrá dos consecuencias palpables. Por un lado, incrementará la obligación del BCRA de salir a absorber esos pesos y engordará aún más su base de pasivos remunerados, los pases y las Leliqs, que ya superan los 16 billones de pesos. De lo contrario, la desaceleración de la inflación del último bimestre podría evaporarse.
La segunda consecuencia tiene que ver con el acuerdo con el FMI, que por estas horas una delegación del ministerio de Economía negocia en Washington con el staff técnico del organismo. La emisión tiene topes estrictos fijados en el acuerdo que ya fueron superados anteriormente y que, de esta forma, serán muy difíciles de cumplir en el tercer trimestre del año.
La distribución de utilidades del Banco Central a su “accionista”, el Estado Nacional, no es otra cosa que una ganancia contable. Sus activos, tales como las reservas, están expresados en dólares y sus pasivos en pesos, por lo que la diferencia que genera la devaluación le permite emitir y darle esos pesos al gobierno.

Según el último balance del BCRA, a lo largo de 2023 se podrán emitir $1,15 billones en materia de utilidades. Por ello, este desembolso será el primero de muchos otros. “A priori, dadas las necesidades financieras, hay que esperar que se emitan todas las utilidades. Si no lo hace el actual gobierno, lo hará el próximo, ya que en diciembre siempre las necesidades presupuestarias son mayores”, explicó Bruno Panighel, head of Research en Parakeet Capital.
El jueves 13, hubo doble emisión: junto con las utilidades se transfirieron adelantos transitorios, por octava vez en el año, en este caso por $40.000 millones. “Luego de haber incumplido la meta del segundo trimestre, ya estamos triplicando la del tercero dentro del programa con el FMI. Esto implica que en los próximos meses o se cancelan estos adelantos transitorios vendiendo DEG o alguna operatoria similar para bajar la emisión, o bien el FMI tendrá que relajar la meta de emisión para los próximos trimestres, tal como hizo anteriormente”, agregó Paniguel.
¿Por qué el BCRA reabrió la segunda herramienta para emitir, la de la distribución de utilidades? Porque la primera “canilla” está llegando al límite. “Esto es más de lo mismo”, explicó el analista financiero Christian Buteler. “Es la emisión constante para asistir al Tesoro y cubrir el déficit. En adelantos transitorios se está llegando al límite permitido por la Carta Orgánica del Banco Central, por eso se recurrió a la distribución de utilidades”, explicó.

“En un contexto de alta inflación se sigue emitiendo pesos, que después necesitan ser absorbidos por el Banco Central con tasas efectivas superiores al 100%, con el déficit cuasifiscal que eso genera. Para salir de un pozo lo primero que hay que hacer es dejar de cavarlo; eso es lo que hace la emisión constante que hay en la Argentina, seguir cavando”, afirmó Buteler.
Otro economista, Amílcar Collante, enfatizó que en julio “se aceleró la emisión del BCRA”. Explicó que si se suman todas las operaciones de emisión monetaria realizadas a lo largo de 2023, “en lo que va del año acumula $ 1,94 billones en concepto de asistencia del BCRA al Tesoro: $1,78 billones de adelantos transitorios y $0,15 billones de transferencias de utilidades. Este número más que duplica la meta fijada en el acuerdo con el FMI que es de $883.000 millones para diciembre de 2023.”
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