
La vicepresidente de la Nación, Cristina Kirchner, cuestionó el proyecto para dolarizar la economía que propone el precandidato presidencial, Javier Milei y comparó el plan del candidato libertario con la convertibilidad aplicada en los años ‘90.
“Hoy nos proponen lo mismo que fracasó hace más de 20 años. Un hombre de ojos claros (por Domingo Cavallo) impuso la dolarización de la economía. Esto significaba una disciplina fiscal muy dura, pero primero hubo que capturar todos los plazos fijos que tenían los bancos y el déficit cuasi fiscal del Banco Central. Ese fue el plan Bonex 89″, comentó Cristina.
“El ministro de Economía de ese momento anunció que nadie iba a poder retirar los plazos fijos de los bancos. Eran millones de australes. Cuando la gente iba al banco le daban un bono, que se pagó recién diez años después”, declaró la vicepresidente durante un acto en el Teatro Argentino de la Plata, durante la presentación de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner.
“La dolarización es mucho peor que la convertibilidad. Imaginen un país que carezca de política monetaria y política cambiaria. Además, dependeríamos de una economía como la de Estados Unidos, que es absolutamente competitiva con la Argentina”, señaló, y mencionó en contrapartida el caso particular de Ecuador, que también dolarizó su economía, pero “con una economía absolutamente complementaria de Estados Unidos”.
El caso de Ecuador
Continuando con su discurso, Cristina Kirchner cuestionó que se hable de dolarización como una solución para la inflación y volvió a mencionar el caso particular de Ecuador, que pese a tener una economía dolarizada, tiene altos niveles de inflación.

“La inflación no para con una dolarización. Ecuador tiene una inflación acumulada del 355% de 1999 al 2022, frente a una inflación del 75% en Estados Unidos”, remarcó.
“Desde el 2008 al 2021, Ecuador empezó con una deuda en PBI que representa el 24,62% y hoy está en 62,28%. Eso sucede porque, como Ecuador no emite moneda, cuando se endeuda tiene que hacerlo a través de endeudamiento externo, no hay posibilidad de que tenga política monetaria, como la tuvimos en Argentina con el tema del Covid” continuó Cristina Kirchner.

“Sin acceso a los mercados de capitales, la Argentina emitió para poder acceder a las vacunas y a todo lo que necesitaba para la salud. Claro que eso, la emisión de ocho, nueve puntos, provoca un proceso inflacionario, como pasó en todo el mundo”, sostuvo la ex presidente de la Nación.
Críticas a la propuesta
Dentro de su análisis sobre la dolarización, Cristina Kirchner hizo mención a un artículo de Infobae publicado el pasado 24 de abril.
“Leyendo hace unos días en Infobae un artículo, leí algo de Emilio Ocampo, el economista que eligió el dirigente político (por Javier Milei) que está proponiendo la dolarización en la Argentina. Sustraje del reportaje la parte donde explica cómo va a hacer para, sin tocar la plata de nadie, sustituir el circulante, los pasivos del Central y demás”, introdujo Cristina.

“Yo me pregunté, ¿cómo que quieren transferir el Fondo de Garantía de los jubilados? Ese fondo tiene muchos bonos, pero también otras cosas. El FGS tiene participación accionaria en las principales empresas argentinas”, mencionó, entre otras empresas.
“En la época en que se privatizaron en las AFJP los recursos de los trabajadores, muchos de esos recursos fueron prestados a las principales compañías argentinas. No estaba mal, está bien tener un mercado de capitales, pero nadie dijo nada”, protestó.
“Quieren llevar ese capital a un fideicomiso en el exterior para la recompra barata de las acciones a precio de remate”, acusó la ex presidente.
“En la convertibilidad no solo estallaron los patrimonios en los bancos. Estuvieron a punto de fundirse las principales empresas argentinas. por eso se creó la pesificación asimétrica y el cramdown, que impedía que las empresas extranjeras se quedaran con todo. El parlamento argentino sacó leyes, como la defensa de los bienes culturales y la modificación de la ley de quiebras para que no se fundieran las empresas. Es la realidad de lo que pasó”, insistió.
Por otro lado, la vicepresidente recordó que, en una economía bimonetaria, como la de Argentina, por múltiples causas, hay una vocación de la sociedad por elegir al dólar como moneda de reserva. “En muchos casos se usa el dólar también como unidad de pagos, sobre todo en determinado tipo de operaciones. Esto produce un estrés en la economía, que lleva, si no hay una correcta administración, a muchos problemas”, opinó.
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