
El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, anunció que enviará hoy un proyecto de ley a la Legislatura porteña para eliminar “inmediatamente” el impuesto a las tarjetas de crédito, que se viene aplicando desde que comenzó la disputa entre Nación y la Ciudad de Buenos Aires por los fondos coparticipables. La pelea entre los dos distritos repercutió en un impuesto que todos los usuarios de plásticos emitidos en la Ciudad vienen y que es el equivalente al 1,2% de todos sus consumos mensuales hechos con esas tarjetas.
Desde que se inició el conflicto por los fondos de la coparticipación comenzó en septiembre de 2020, cuando el presidente Alberto Fernández resolvió transferir una parte de los fondos porteños por coparticipación hacia la Provincia de Buenos Aires, en medio de una protesta encabezada por la Policía bonaerense. Según informó el gobierno porteño, desde ese momento de 2020 hasta el 31 de diciembre de 2022, la Ciudad de Buenos Aires dejó de percibir 252.000 millones de pesos, lo que equivale al 12% de su presupuesto total. Por eso, el GCBA avanzó para compensar la pérdida con el “impuesto a los sellos”, que se aplica sobre los saldos de los resúmenes a las tarjetas de créditos emitidas en la CABA.
“Es el 1,2% que se calcula sobre el total del resumen de una tarjeta, sobre todo. Incluso si tuviste consumos en dólares y la AFIP te aplicó la percepción y el Impuesto PAIS, también sobre eso”, dijo Sebastián Domínguez de SDC Asesores Tributarios.
“Ha habido casos, por ejemplo, en los que se cobrarba Impuesto a los Sellos sobre percepciones e Impuesto PAIS que, al final, no aplicaban porque el consumidor decidió cancelar la parte en dólares del resúmen con billetes o transferencia en moneda estadounidense. Un mes después, cuando se agregaba como débito el impuesto y las percepciones, el usuario recibía de nuevo su dinero, pero había terminado adelantando un impuesto”, dijo Domínguez.
Así, los usuarios porteños de tarjetas de crédito ayudaron con sus consumos a tapar el hueco con el que se había encontrado la Ciudad Autónoma de Buenos aires como resultado de la disputa por la coparticipación. Se estima que el año pasado por esa vía los ciudadanos de la capital le aportaron $30.000 millones a las arcas porteñas y este año se proyectaba el ingreso de $45.000 millones, sobre una recaudación total de $2 billones.
Las percepciones que pagó cada usuario son muy visibles. Se pueden revisar, mes a mes, en los últimos renglones de los resúmenes de las tarjetas de crédito. Figura, de acuerdo al banco, como “Impueso a los Sellos”, “Impuesto a los Sellos CABA” o “Impuesto a los sellos P”, entre otras denominaciones. Incluso es común que aparezca dos veces en el mismo resumen: una vez aplicando el 1,2% a todos los consumos en pesos y otra aplicando el 1,2% a todos los consumos en dólares que incluye el mismo resumen.

Aunque sea una cobranza hormiga y no siempre percibida por los contribuyentes, el impacto era significativo y encarecía seriamente el costo financiero de usar plásticos para los consumos.
“En principio cuando se implementó la medida, desincentivó el uso de tarjetas, obviamente. Tener un costo de 1,2% adicional resultaba significativo. En ese momento la inflación tamibén era mucho más baja que ahora. Dado que en los últimos meses con inflación arriba del 5-6% mensual, el hecho de postergar un mes los pagos volvio a ser conveniente aún a pesar del 1,2% de impuesto”, dijo Ariel Setton, economista y especialista en medios de pago.
“Como usuarios de tarjetas, claramente se ven beneficiados los consumidores con la eliminación del impuesto. La contraparte de esto es -tal vez- un mayor gasto en los comercios, que en caso que se migre de débito a crédito verán su cadena de pagos extenderse, y a un costo mayor (por la diferencia en los tiempos de liquidación de los pagos de 48 hs para el debito versus 10 a 15 días habiles la de crédito crédito, y por la diferencia de costo de una a otra)”, agregó Setton.
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