
La compañía de datos de aviación mundial JetNet compró ADS-B Exchange, un sitio web de acceso gratuito que rastreaba aviones comerciales y privados alrededor del globo.
El hecho toma relevancia ya que justamente ADS-B Exchange era el sitio gracias al cual Jack Sweeney había podido programar sus bots de rastreo de aeronaves que a través de Twitter compartían cada vez que un avión de Elon Musk emprendía un viaje.
Tal notoriedad ganó el perfil @ElonJet, hoy inexistente, que el propio Musk se contactó con Sweeney para solicitarle que suspenda el sitio, a cambio de una suma de dinero.
“¿Qué tal 5.000 dólares para esta cuenta y para que, en general, me ayudes a hacer más difícil que los locos me rastreen?”, había sido el mensaje de Musk.
La respuesta de Sweeney fue la siguiente: “Suena factible, tanto lo de la cuenta como mi ayuda. ¿Hay alguna posibilidad de subirlo a 50.000 dólares?”. Tras ese intercambio de mensajes directos la conversación se terminó y @ElonJet siguió rastreando los vuelos del magnate por muchos meses más.

No obstante, luego de que Musk compre Twitter, y tal como lo detalló este medio hace más de un mes, el magnate decidió ponerle punto final y suspendió la cuenta @ElonJet.
“Bueno, parece que @ElonJet está suspendido”, dijo Sweeney en un tuit en aquel entonces, al que completó minutos más tarde con la frase “Lo está”, dando la certeza de lo ocurrido.
Tras ello, Sweeney se apresuró a programar otro perfil de Twitter, llamado @ElonJetNextDay que también rastrea los vuelos del dueño de Tesla, SpaceX, Neuralink y más empresas, pero con un atraso de 24 horas. Por el momento, dicha cuenta sigue activa y funcionando.
Sin embargo, y en este caso no por acción de Musk, esa cuenta y todas las otras que creó Sweeney (que rastrean los vuelos de celebridades de Hollywood, la música, la política y el deporte como Kim Kardashian, Donald Trump, Taylor Swift, Tom Cruise, Floyd Mayweather y más personas famosas y reconocidas), corren peligro tras la venta de ADS-B Exchange ya que no está claro si los datos de esta empresa seguirán siendo gratuita para el público, tal como informó Business Insider.

Según el presidente y fundador de ADS-B Exchange, el acuerdo de venta de su compañía “satisfacería las necesidades comerciales de nuestros usuarios mientras mantendría nuestras raíces entusiastas y de datos sin filtrar”.
Para realizar el rastreo de los vuelos, la empresa utiliza 9.000 radios operadas por voluntarios, también conocidos como “alimentadores” que transmiten datos desde aviones equipados con ADS-B, una tecnología de vigilancia que emite información como la ubicación GPS y la altitud de un avión a otro y a las estaciones en tierra.
“Toda la base de la organización está en que es una comunidad”, dijo Sweeney en diálogo con Business Insider. “Todos eligen dar sus datos para hacer un servidor comunitario, no a una firma de capital privado o una empresa que está tratando de ganar dinero”, agregó el joven.
Además de haber criticado el acuerdo de venta, Sweeney llamó a los feeders (quienes brindan los datos a la empresa) a que boicoteen la plataforma y aseguró que ya está buscando alternativas, incluso crear su propia plataforma, para no tener que dar de baja sus sitios .
Seguir leyendo:
Últimas Noticias
Las acciones de Burford se hunden 40% tras el fallo en favor de la Argentina y se disparó la cotización de YPF
Los títulos del fondo que demandó a la Argentina se desplomaron después de conocida la decisión judicial. El ADR de YPF se disparó más de 5%
El litro de nafta súper llegó a los $2.000 en CABA: trepa 20% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente
El incremento en los valores de los combustibles en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires desató preocupación en el Gobierno, que instrumentó nuevas políticas para intentar contener el impacto en el mercado local

Cómo fue la expropiación de YPF durante el kirchnerismo, el rol de Kicillof y el origen del mayor juicio contra la Argentina
La decisión de estatizar la principal petrolera, las tensiones con la empresa española y el incumplimiento del estatuto societario derivaron en un conflicto judicial que escaló durante más de una década en tribunales internacionales



