
Los gobiernos de Argentina y Brasil sostendrán este lunes una serie de reuniones bilaterales por la presencia en Buenos Aires del presidente del principal socio comercial del país, Lula da Silva. Habrá una agenda económica que atravesará la visita oficial del recientemente asumido mandatario brasileño: la creación de una moneda común para el comercio mutuo, la integración energética y el desarrollo de distintos sectores productivos a ambos lados de la frontera, entre ellos la industria manufacturera y la minería.
Lula da Silva llega esta noche a la Argentina y tendrá desde mañana una agenda de reuniones con altos funcionarios del Gobierno nacional. El presidente de Brasil participará, junto a otros mandatarios de la región, de la VII Cumbre de Jefas y Jefes de Estado de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que tendrá lugar el martes.
En la mañana del lunes Lula se reunirá con Alberto Fernández en la Casa de Gobierno y en el Salón Blanco firmarán, junto a ministros de diferentes carteras, acuerdos para cooperación en Soberanía Energética e Integración Financiera, Defensa, Salud, Ciencia, Tecnología e Innovación, y Cooperación Antártica, informaron desde la Cancillería Argentina. Por la tarde habrá un mitín con una mesa de empresarios en el Museo del Bicentenario.
En ese marco, se espera que una de las reuniones bilaterales centrales entre integrantes de las delegaciones sea protagonizada por los ministros de economía Sergio Massa y Fernando Haddad. Será el segundo encuentro entre ambos, luego de una reunión que ya habían sostenido el 23 de diciembre pasado tras un viaje relámpago del jefe del Palacio de Hacienda al país vecino.

En las últimas horas volvió a tomar fuerza la posibilidad de que ambos países inicien los trabajos conjuntos para establecer una nueva moneda de uso común entre los dos países, que no funcionaría como un reemplazo al peso y al real, sino como una unidad de cambio para el comercio bilateral. Es, según afirmaron desde ambos lados, una idea preliminar.
El propio Massa declaró este domingo ante el diario inglés Financial Times: “Habrá una decisión de empezar a estudiar los parámetros necesarios para una moneda común, lo que incluye desde cuestiones fiscales hasta el tamaño de las economías y el rol de los bancos centrales”. “Sería un estudio de los mecanismos de integración”, dijo el ministro de Economía argentino, y agregó: “No quiero crear falsas expectativas…es el primer paso de un largo camino”.
Por su parte, Fernández y Da Silva escribieron, en una columna publicada en el diario Perfil, que ambos países acordaron “avanzar en las discusiones sobre una moneda sudamericana común que pueda usarse tanto para los flujos financieros como comerciales, reduciendo los costos operativos y nuestra vulnerabilidad externa”. En esa línea, instaron a “simplificar y modernizar las reglas y fomentar el uso de las monedas locales” para, así, “superar las barreras” en los intercambios.
“No se está hablando de una moneda única, sino de una común cuyo objetivo central es poder compensar el comercio en una moneda que hasta podría llamarse Sur, hay un proyecto por ahí”, aseveró en declaraciones radiales por su parte el diplomático y asesor de Massa en la agenda exterior, Gustavo Martínez Pandiani.
La cuestión de la moneda común despertó interés, rechazo y una cuota menor de entusiasmo entre distintos economistas, empresarios y analistas. “Hace 22 años que se coquetea con la moneda única con Brasil (la primera vez, en 2000), un globo de ensayo que últimamente aparece en años electorales. En la Argentina a veces se confunde la disrupción con la invención improvisada y el atajo”, escribió en su cuenta de Twitter Eduardo Levy Yeyati, decano de la Universidad Torcuato di Tella (UTDT).
El ex director de la Argentina ante el Fondo Monetario Internacional, Héctor Torres, se preguntó en la misma red social: “¿Argentina podría tener una moneda ‘común’ antes de estabilizar su propia moneda? Lo primero es lo primero. Brasil y Argentina iniciarán preparativos para una moneda común”, aseguró. Y el economista francés Olivier Blanchard, ex economista jefe del FMI y del Banco Mundial y profesor en las Universidades de Harvard y MIT , se limitó a definir el anuncio como “insano” .

El economista y consultor Gabriel Caamaño recordó que la idea ya formaba parte de los protocolos del Mercosur como último paso de la integración comercial. “El Mercado Común exige además del libre flujo de bienes, el de factores (Capital y Trabajo) y requiere homogeneidad o coordinación de políticas fiscales, monetarias, laborales, regulatorias, financieras, etcétera”, una agenda en la que consideró que ambos países retrocedieron.
Por su lado, Esteban Actis, doctor en relaciones internacionales por la Universidad de Rosario, mencionó: “Lo que se va anunciar en 2023 es algo que ya se hizo en 2008, en aquella oportunidad fue un mecanismo ‘optativo’ (poco exitoso) de pagos en monedas locales para el comercio exterior. La idea ahora es crear un mecanismo obligatorio que deje el dólar de lado. Este sólo paso requiere una coordinación politica y técnica de los bancos centrales, algo inédito en la historia de la relación bilateral. Require un apoyo de los operadores del comercio exterior y de las empresas exportadoras reacios siempre a la complejización de la operatoria”, aseguró en su cuenta de Twitter.
Por último, Pierpaolo Barbieri, fundador de Ualá, dijo: “En un mundo de bloques comerciales cada día más consolidados, Argentina necesita un Mercosur profundo con un verdadero mercado común y eventualmente con moneda común. Menos proteccionismo, más integración. Eso es más desarrollo, como hizo Mexico o España. La competencia eleva”. “Una unión monetaria entre Brasil y Argentina no es realista hoy en día. Pero el proceso de integración latinoamericana necesita una estrella polar, y esta es la mejor posible. Porque crearía un mercado único más grande y mejores condiciones de negociación con otros grandes bloques”, concluyó Barbieri.
Agenda bilateral: más allá de la moneda común
Fuentes oficiales consultadas por Infobae describieron que el Acuerdo de Integración Argentina-Brasil que será firmado este lunes es un marco general de relación bilateral que fue trabajado en las últimas semanas con el Gobierno de Lula da Silva. En ese plano, entre los temas de agenda económica estarán la integración energética a través de un gasoducto, el incremento del ritmo de comercio bilateral, la explotación de materias primas y la fabricación de fertilizantes.
“Se trata de un proyecto que pretende adaptar la asociación estratégica entre ambos países al nuevo contexto internacional, marcado por una etapa de repliegue de la globalización (re-shoring, near shoring, friend shoring), y de re-significación de la importancia de los bloques regionales de integración”, dijeron desde el Gobierno.

“En el Acuerdo, proponemos profundizar y extender la integración en todos los campos: energía, finanzas, agro negocios, industria, minería, conectividad, turismo, economía del conocimiento, defensa, derechos humanos, ambiente, educación, ciencia y tecnología y salud”, de acuerdo a fuentes del Poder Ejecutivo que estuvieron en conversaciones con su contraparte brasileña.
Respecto a la integración financiera, desde la Casa Rosada apuntaron que el acuerdo de integración con Brasil buscará “incrementar el comercio bilateral y las inversiones, profundizando la infraestructura de intercambio comercial”, entre lo que aparece la iniciativa de la moneda común. “En materia de energía, buscamos ampliar y reforzar la estructura de transporte con un gasoducto hasta la frontera con Brasil, un nuevo memorándum de energía para regular la venta de gas en verano y compra de energía eléctrica en invierno y la venta de GLP (gas licuado de petróleo)”, enumeraron.
Luego, explicaron, habrá otras áreas en que los países podrían avanzar, entre los que mencionan a la minería y a los fertilizantes, entre otros. “En el área de minería, buscamos el aprovechamiento de las materias primas: litio en Argentina y otros minerales en Brasil, para desarrollar la movilidad sustentable, además de la cooperación tecnológica (organismos públicos y científico-técnicos, entidades privadas) para el desarrollo de baterías de litio e inversiones conjuntas en potasio y plantas de fertilizantes para la soberanía alimentaria regional, como así también minerales de hierro y cobre para nuestras industrias”, concluyeron.
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