
Un estudio de la agencia global de estudios públicos y comunicación Edelman para la edición 2023 del Foro Económico Mundial que tuvo lugar la semana que pasó en Davos, Suiza, reveló que Argentina es uno de los países más polarizados del mundo. Esto significa que a nivel interno hay una enorme incapacidad de parte de la dirigencia y de la población y diferentes instancias de la sociedad para debatir y eventualmente acercar posiciones y acordar políticas en temas centrales para el desarrollo político, económico, social e institucional del país.
Los investigadores midieron la situación particular de 27 países, encuestando directamente a sus habitantes. Los resultados arrojaron que hay 6 países con un grado “severo” de polarización: Colombia, Estados Unidos, Sudáfrica, España, Suecia y por sobre todos la Argentina, donde coinciden el mayor grado de polarización (eje vertical, en el panel superior de la infografía de abajo) y uno de los mayores grados de convencimiento (o resignación) en el sentido de que la polarización no podrá ser superada (eje horizontal). Entre los parámetros que evaluaron los especialistas para medir la polarización, aparecen “desconfianza en el gobierno”, “falta de identidad compartida”, “justicia”, “pesimismo económico”, “temores sociales” y “desconfianza en los medios de comunicación”.

La amenaza sobre las empresas
El estudio muestra además, siempre auscultando habitantes en cada país, que la polarización social lleva al riesgo de politización de empresas y negocios, algo que compromete el crecimiento de las compañías y las involucra o presiona a alinearse en diferentes trincheras. En el caso de Argentina, apenas el 33% de la muestra consideró que el sector empresario puede evitar la politización a la hora de afrontar conflictos sociales.
Para el académico Santiago Sena, coautor de “El Negocio de la Grieta: cuando los acuerdos parecen imposibles”, la polarización a nivel político tiene además un impacto directo sobre el escenario económico y, por tanto, sobre las posibilidades de desarrollo del sector privado. “El gran problema que tiene la polarización para Argentina, es que cuando un partido político accede al poder, como cree que tiene la única verdad sobre la realidad social, impone un conjunto de cambios que lo modifican todo”, planteó.
“Luego llega la contra y hace exactamente lo mismo. Por eso Argentina va reformando de forma constante. Hoy, ‘saltar la grieta’ no es un slogan de campaña. Es la necesidad de un país inestable. Los extremos, por miedo a perder su identidad, no hacen más que inhibir la posibilidad de cambio y desarrollo”, dijo Sena. Un contexto en el que -añadió- “es imposible tener una agenda de desarrollo de largo plazo para las empresas si no pensamos en acuerdos en donde distintas facciones puedan consensuar políticas en común. Eso hoy parece ciencia ficción”.

Poca confianza
En otro punto de análisis, Edelman evaluó en quién confía más en cada país, si en su gobierno o en sus empresas. Llamativamente en la mayoría de los casos hay una mayor confianza en el sector privado que en la administración central.
Argentina es el segundo país con mayor brecha de confianza. Apenas el 20% de los encuestados respondió que confía en el gobierno (el valor más bajo de los países relevados, pero 52% dijo confiar en las empresas, una diferencia de 32 puntos porcentuales.
De acuerdo al estudio, solo en Sudáfrica se observó una diferencia mayor, también a favor de las empresas. En ese país, la confianza sobre el sector privado asciende a 62%, en tanto que la apreciación del gobierno llega apenas al 22 por ciento.
“Las estadísticas demuestran que en Argentina hay un nivel de desconfianza muy grande hacia las instituciones y sobre todo hacia el gobierno. Claramente el gran cambio tiene que empezar por ahí”, subrayó Sena. “Si uno prende la tele y mira lo que pasa en la realidad, son los propios políticos los primeros en jugar a la polarización, a la diferenciación, a desmerecer a los demás solo por pensar diferente. Todo eso favorece la polarización y hace que la gente cada vez les crea menos. Es un círculo vicioso”.
Por su parte, Singapur, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, China, Suecia y Francia son los únicos países que tienen mayor confianza en el gobierno que en sus empresas, aunque los primeros cuatro mencionados tienen un grado de confianza elevado en ambos casos.

Peor que en el pasado
El problema de “la grieta” es una realidad y según la gente, algo cada vez más preocupante. El estudio de la agencia internacional precisa que el 64% de los encuestados en la Argentina considera que la población está más dividida que en el pasado, un valor 11 puntos porcentuales por encima del promedio general.
“Aunque muchos hoy subestiman el fenómeno de ‘la grieta’, lo cierto es que hay una percepción generalizada de que el problema se está agravando. Argentina está extremadamente polarizada y la gente no solo cree que las divisiones son grandes, sino que además considera que es muy difícil que podamos resolver las diferencias”, observó Sena.
Edelman es una empresa asociada al Foro Económico Mundial y se autodefine como una agencia global de relevamiento de tendencias, relaciones públicas y marketing. La compañía fue fundada en 1952, en Estados Unidos, por Daniel Edelman (fallecido en 2013). La firma tiene más de 4.500 empleados en 65 ciudades del mundo, incluida Buenos Aires, donde se instaló en 1997.
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