
El directorio del Fondo Monetario Internacional se reunirá de manera informal este viernes para evaluar los avances en la negociación con el Gobierno argentino, que todavía se mantenían abiertas hasta las últimas horas del jueves, según voceros oficiales.
De acuerdo a la agencia de noticias Bloomberg, en un cable firmado por Jorgelina Do Rosario, el máximo órgano de decisión del organismo tendrá un encuentro por la mañana con el staff técnico que negocia con los funcionarios argentinos para tener de primera mano una actualización de las conversaciones.
En medio de rumores de un acuerdo cerrado, minutos antes de las 20 la portavoz de la Presidencia Gabriela Cerruti anunció que ”a esta hora las conversaciones entre el gobierno argentino y el FMI continúan sin que haya definiciones ni novedades que comunicar”, escribió desde su cuenta de Twitter. Cerca de las 21 de este jueves, Martín Guzmán publicó una foto en su cuenta de Instagram con el epígrafe, “Seguimos trabajando”.
Ambas partes sostuvieron durante el día febriles conversaciones entre Buenos Aires y Washington, que se aceleraron en los últimos días ante la presión de vencimientos por casi USD 1.100 millones que en los próximos días la Casa Rosada debería haber girado al Fondo, en un contexto de reservas escasas en el Banco Central.

La principal diferencia, que busca saldarse en esta última parte de la negociación, tiene que ver con qué objetivo de déficit fiscal acordaban el FMI y el Gobierno tanto para este año como para 2025. El resultado de las conversaciones es supervisado no solo por el presidente Alberto Fernández sino también por la vicepresidenta Cristina Kirchner.
Un eventual entendimiento técnico con el staff del Fondo es el primer paso para un acuerdo definitivo. En caso de alcanzar en las próximas horas un consenso, las dos partes deberán continuar su tratamiento por otras vías. El Gobierno enviará el acuerdo al Congreso para tratarlo en forma de programa económico plurianual, mientras que el Fondo Monetario elevará el pacto al directorio, donde los principales sillones -en especial, los Estados Unidos- le darán el respaldo geopolítico.
Este viernes tiene lugar la primera fecha clave en la hoja de ruta financiera. Ese día el Gobierno debe repagar al Fondo Monetario unos 717 millones de dólares, según estimaciones propias en base a información oficial del FMI. El lunes siguiente, el 1° de febrero, serían casi 370 millones en concepto de intereses. En total, la suma asciende a cerca de 1.090 millones de dólares.
Se trata de una cifra muy elevada al tomar en consideración el escenario de reservas internacionales con las que cuenta el Banco Central. Según distintos informes privados, el colchón de divisas neto de la autoridad monetaria -en bruto son unos USD 39.000 millones aunque la mayoría no es de libre disponibilidad- ronda entre los USD 1.500 y 2.400 millones, por lo que un zarpazo de casi USD 1.100 millones en dos días hábiles implicaría dejar al BCRA con un volumen de reservas crítico para intervenir en el mercado cambiario.
Un eventual incumplimiento ante el Fondo en los próximos días no implica, en términos técnicos, a un default. Existe una instancia “previa” que la el estatuto del FMI denomina arrears, traducible como atrasos. Desde ese momento comienza un plazo de seis meses desde el hecho de impago hasta que el directorio del FMI pueda discutir si el país ingresó en situación de default propiamente dicho.
Las conversaciones se prolongan casi sin interrupciones durante los últimos días, con videoconferencias que se extienden hasta entrada la madrugada y sin descanso los fines de semana. El diálogo por parte del Ejecutivo lo lidera el ministro de Economía Martín Guzmán y, desde Washington, la directora adjunta del Departamento del Hemisferio Occidental, Julie Kozack. Esta noche, incluso, siguieron las conversaciones hasta muy de madrugada.
El Gobierno se recluyó en la mesa de negociación bajo un hermetismo casi total, aunque algunas de las cuestiones que estén en la discusión se pueden saber. En ese sentido, el esqueleto del tira y afloje con el Fondo sigue siendo la velocidad a la que el Estado argentino deberá bajar su déficit fiscal en los próximos años. Hay algunos puntos de coincidencia respecto a que ese sendero debería terminar en 2026, un lugar intermedio entre lo que pretendían en cada lado de la mesa.
Tal como publicó Infobae, el Poder Ejecutivo ofrece reducir el déficit desde 3% a un 2,5% este año mientras que el FMI plantea un 2%, es decir un punto porcentual completo de ajuste este año. Según la visión oficial, una poda adicional al gasto achicaría las posibilidades de hilvanar un año más de crecimiento económico, aunque sea más modesto que el 10% con el que finalizó el 2021. Ese medio punto de distancia representan, a pesos de hoy, unos $85.000 millones. Para los años 2023 a 2025 hay una brecha similar entre las posturas del FMI y la Casa Rosada.
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