
Mientras los principales mercados del mundo se ajustaban a la realidad de una posible suba de las tasas en Estados Unidos a corto plazo y a un menor respaldo a las empresas por parte de la Reserva Federal, en la Argentina se vivió una rueda parecida a un eufórico “Black Friday” donde se abalanzaron sobre acciones y bonos que están a precios de liquidación.
En el norte el VIX, conocido como “el índice del miedo” subió a 31,12 puntos y entró en zona de alerta roja al superar los 30 puntos. Para los norteamericanos ese número es el de la temida volatilidad y explica porque las Bolsas de Nueva York abrieron al alza y se derrumbaron sobre el final.
En cambio, la Argentina vivió la mejor jornada financiera desde las elecciones de medio término, pero resta que pase el examen del síndrome de “el gato muerto”, como se llama al rebote que sobreviene tras fuertes caídas. Hoy debería reafirmar este rumbo para saber si es tendencia.
La reacción, a diferencia de otras oportunidades, se basó en certezas. El Gobierno anunció el inicio de las negociaciones con el FMI y reconfirmó el pago de la cuota que vence el 22 de este mes. Por supuesto que hubo hechos el día anterior que llamaron la atención, como las pocas y fuertes órdenes de compra que recibió YPF sobre el final que la hicieron subir 5,29% en una rueda opaca donde el promedio de las acciones líderes creció 0,27% con escasos negocios. La sospecha al cierre del mercado era que algo pasaba con la petrolera porque la tendencia en el mundo es a la baja debido a la caída del crudo por la menor actividad que se espera por la aparición de la nueva cepa del Covid y porque Estados Unidos echó mano a 50 millones de barriles de sus reservas. Pero alguien sabía de los anuncios de hoy y de los planes oficiales que la incluyen tras la negociación con el FMI.
Lo cierto es que la Bolsa, el mercado que reflejaba en los bajos precios de las acciones la incertidumbre que sobrevino tras la derrota del oficialismo, reaccionó con negocios por $ 2.784 millones, 124% sobre el volumen del día anterior, y un alza del S&P Merval de 7,37%. Los papeles que sobresalieron fueron los de Central Puerto (+13,77%), Pampa Energía (11,11%) y Banco Galicia (+10,90%). Cada una de estas acciones tuvo una razón para sobresalir. El mercado ahora cree que habrá ajustes de tarifas y que la industria petrolera tendrá estímulos para no tener que seguir importando. En el caso del Banco Galicia, tocó un piso de poco más de USD 7, cuando antes de las elecciones valía USD 11 y si la memoria se remonta a 2017, USD 73. No son pocos los que acumulan este papel y aprovechan para comprarlo cuando está en el piso.
Los ADR’s argentinos -certificados de tenencia de acciones que cotizan en las Bolsas de Nueva York- operaron $ 4.233 millones, 20% más que el martes. Las subas dominaron las pantallas. Lo mejor pasó por IRSA con un aumento de 13,4% y Banco Galicia e IRSA Propiedades Comerciales que subieron 8,64%. El derrumbe de MercadoLibre (-7,1%) y Edenor (-6,2%) fueron la contracara.
El otro mercado que venía en baja pronunciada y reaccionó fue el de los bonos de la deuda. El día anterior el riesgo país había rozado los 1.900 puntos básicos por la continua baja de los bonos con legislación extranjera. Esta vez anotaron alzas de hasta 6,35% que permitieron que el riesgo baje 73 unidades (-3,8%) a 1.825 puntos básicos.
Los distintos dólares reaccionaron de manera distinta. El contado con liquidación que se negocia contra los ADR’s del Banco Galicia, aumentó $7,27 a $222,48. En la plaza oficial contra el bono AL30C no tuvo negocios, por eso el precio que marcó de $ 223,99 no es representativo. Contra el bono GD30, el contado con liquidación subió 83 centavos a $216,04 pero con escasas operaciones que apenas sobrepasaron el millón de dólares.
El dólar MEP, que sirve de referencia en los costos de las empresas, tuvo una leve baja de 12 centavos a $ 200,60 en la plaza oficial y un aumento de $ 1,56 a $ 203,48 en la plaza del GD30, la que funciona sin limitaciones de volumen. El “blue”, en tanto, volvió a la calma y cerró en $ 201 con una baja de 50 centavos.
El dólar mayorista tuvo menos demanda y el Banco Central pudo comprar USD 10 millones. En este mercado el aumento fue de 8 centavos a $101,02 y con este valor más la intervención en los mercados de futuros donde fin de mes bajó 0,54% a $104,45, el Central marcó la cancha y dio señales de que el anclaje continuará. Cabe recordar que el dólar a fin de año hace dos meses valía $107. La baja en los fines de mes se extendió a los demás plazos. Enero cerró a $110,50 (-0,67%) y febrero a $114,80 (-0,45%).
En el mercado creen que la recuperación podría sostenerse si sacan limitaciones absurdas ahora que el Banco Central dejó de intervenir, para operar en bonos que dan lugar a especulaciones y a aumentar la demanda de dólares para cobertura.
La rueda de hoy será clave para ver qué piensan los inversores porque tras anunciar la negociación con el FMI, prolongó la restricción a las exportaciones de carne que privará al país de las divisas que necesita. Estas contradicciones, deshacen lo que se quiere reconstruir: la confianza.
SEGUIR LEYENDO:
Últimas Noticias
Tensión en la cadena de pagos de las pymes: crece el rechazo de cheques y la mora en los créditos
Un informe privado revela múltiples alertas en el entramado financiero de pymes, con cifras que muestran una tendencia preocupante en los indicadores de liquidez y financiamiento

Banco Macro conmemoró en Nueva York sus dos décadas de cotización en Wall Street
La ceremonia se realizó en el New York Stock Exchange y fue encabezada por Jorge Brito, presidente de la entidad

Persiste incertidumbre en el precio del petróleo y la cotización en las bolsas por la guerra en Medio Oriente
El crudo recuperó más de un 4% después de desplomarse el lunes, mientras los mercados globales digieren rumores de negociación que Irán desmintió. Las hostilidades continúan

Con escapadas cortas y gastos medidos, más de un millón de turistas viajaron en el fin de semana largo
La tendencia a privilegiar destinos cercanos y actividades gratuitas se consolidó entre los turistas, en un contexto de incremento de la cantidad de viajeros y de control estricto del presupuesto personal




