
El Gobierno encontró en la mesa de negociación con la industria aceitera una herramienta que pretende replicar en las cadenas de producción de otros alimentos, en un contexto de aceleración de precios de los bienes comestibles en los últimos meses. Se trata de un fideicomiso que actúa como compensador entre el productor y el exportador y que persigue el objetivo de frenar aumentos en las góndolas. El Poder Ejecutivo ahora pretende llevar ese esquema a otros alimentos.
Para el caso del aceite, la reunión y el acuerdo con los aceiteros llegó antes de fin de 2020 pero la semana pasada el fideicomiso fue instrumentado a través de una publicación en el Boletín Oficial. De esa manera, en los próximos días los participantes de la cadena de comercio de la industria aceitera constituirán un fideicomiso privado para “sostener en el mercado interno un precio accesible de los aceites envasados para los consumidores, así como su abastecimiento”, según se acordó.
De esa mesa negociadora participaron el Ministerio de Desarrollo Productivo y el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca y la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC). El ministro de Desarrollo Productivo Matías Kulfas lo marcó como el modelo de negociaciones con el sector primario, más allá de las advertencias de aumentos en las retenciones. “Este es el camino; tenemos que trabajar para que toda la economía se alinee en estos objetivos de inflación en torno a 29 o 30% para este año”, dijo el funcionario en los últimos días.
Cómo funciona el fideicomiso del aceite
El acuerdo entre el Gobierno y la industria aceitera busca “desacoplar” los precios internacionales de las commodities a los valores que paga el consumidor. El instrumento financiero acordado implica que los exportadores subsidiarán a los productores a lo largo de 2021. El espíritu del fideicomiso es el de una “compensación”.

“Deberá velar por el interés económico general mediante un sistema interno de compensaciones que permitirá estimular la libre competencia, que garantice el abastecimiento interno y asegure precios justos y razonables para los consumidores”, apuntó el Ministerio de Agricultura.
Según explicaron desde CIARA, la herramienta establece “condiciones de precio y abastecimiento” para los aceites envasados de girasol y mezcla refinados. Para las empresas asociadas a la cámara exportadora significará una erogación de 29 millones de litros mensuales (75% del mercado nacional) implicando un valor anual de compensaciones hacia dentro de la propia industria por un monto de 190 millones de dólares, especificaron.
El fideicomiso estará integrado por las personas humanas y físicas que operen en el mercado de la soja y el girasol, y se encuentren inscriptos en el Registro Único de la Cadena Agroalimentaria (RUCA). La norma prevé que los aportes de fondos de cada fiduciante sean calculados según las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior de los productos sujetos a aportes, registradas a partir de la fecha de corte.
Los beneficiarios del fideicomiso serán quienes “decidan iniciar actividades de transformación de aceite a granel en aceite envasado y realicen ventas en el mercado interno de aceite envasados”, especifica la norma. La lógica del subsidio es la de “cubrir” a los abastecedores del mercado interno por los aumentos de los precios internacionales.

La herramienta de los subsidios compensadores no es nueva para el kirchnerismo. Entre 2008 y 2016 el Gobierno de la entonces presidenta Cristina Kirchner. El fideicomiso funcionará como un “pozo” común en el que aportarán las exportadoras, lo que redundará en un margen menor de ganancia por las ventas al exterior.
Esos 190 millones de dólares anuales se repartirán entre los que abastezcan al mercado interno, por lo que incluso podrían darse casos de subsidio “intra-empresa”, según explicaron desde Ciara, ya que hay compañías con un pie en los dos mercados.
Según explicaron ejecutivos del sector, la medida fue aceptada por la industria para evitar que una escalada de tensión con el Gobierno nacional implicara en el corto plazo restricciones para el comercio exterior, como el que ya anunció a fines de 2020 el ministerio de Agricultura para el maíz, más allá de que luego de negociaciones la medida fue descartada.
El próximo paso, según adelantó el Gobierno, es el de sentarse con los representantes del sector maicero para proponer un esquema similar al del fideicomiso aceitero. Según el diagnóstico oficial, el precio del maíz “derrama” en distintas industrias alimenticias como carne de cerdo, pollo, huevos, leche y feedlot.
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