Con el dólar libre en baja, cuáles son las tres variables que aún preocupan al titular del Banco Central

La divisa acumuló ocho días consecutivos de caída en el mercado financiero y también en el informal. Sin embargo, el comportamiento de las reservas y de los depósitos sigue encendiendo las alarmas

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La divisa continuó con su tendencia bajista y ahora el “dólar Bolsa” cotiza a un valor casi idéntico al “solidario”, en torno a los $ 140. Pero el fuerte retroceso que acumulan las cotizaciones en el mercado financiero y en el informal no permiten festejar al Banco Central ni mucho menos. Por el contrario, todavía hay una serie de variables financieras que están lejos de acomodarse y que preocupan al titular de la entidad, Miguel Pesce.

Los anuncios del ministro de Economía, Martín Guzmán, en relación al envío de un presupuesto “plurianual” al Congreso y eventualmente de una reducción del déficit fiscal proyectado para este año y el próximo buscan consolidar esta “paz cambiaria”. Pero, de vuelta, el camino es largo y los buenos resultados acumulan pocos días como para considerarlos una tendencia consolidada.

Aún a fuerza de controles, la baja del dólar en los mercados financieros es auspiciosa y le permite al Central ganar tiempo. Pero aún es preocupante la caída de las reservas, teniendo en cuenta que fue necesario vender USD 1.100 millones en octubre para evitar un salto brusco del tipo de cambio

En el Central observan con fuerte preocupación que la desconfianza aún persiste en el sistema financiero y se evidencia en varios indicadores. El objetivo sería dar vuelta gradualmente también estos comportamientos para vislumbrar un equilibrio que pueda prolongarse. Esas variables que se monitorean a diario son las siguientes:

- Las reservas no repuntan: en octubre el BCRA tuvo que vender USD 1.100 millones para evitar un salto del tipo de cambio. Difícilmente esta cifra sea repetible en los meses subsiguientes, ante la caída del nivel de reservas líquidas. Según varias consultoras, este número ya es negativo. La expectativa del Gobierno es que la promesa de no devaluación acelere la liquidación de dólares por parte de las cerealeras y que además entren divisas por la cosecha fina. El objetivo de mínima sería equilibrar el mercado y que el Central no precise seguir interviniendo. Si no se logra, sería extremadamente difícil evitar una devaluación brusca en un plazo relativamente breve. Ya con una mirada de mediano plazo, la expectativa está puesta en la futura cosecha de soja, que podría generar un monto millonario. El dato es que la oleaginosa sigue subiendo en los mercados y ayer finalizó en USD 396 la tonelada, el valor más alto de los últimos años. Si esta situación se sostiene, se calcula que toda la cosecha podría tener un monto de alrededor de USD 40.000 millones en esta próxima campaña. Pero para aspirar a por lo menos parte de ese volumen hay que “aguantar” otros cinco o seis meses.

Es posible que las necesidades de financiamiento del Gobierno aceleren la salida de depósitos, en lo que se trata de un claro fenómeno de desplazamiento del sector privado a favor de las necesidades de fondos del Estado.

- Fuerte caída de depósitos en dólares: es posiblemente el principal signo de desconfianza por parte de pequeños y medianos ahorristas, que prefieren sacar los billetes del banco y dejarlos en una caja de seguridad o directamente en el “colchón”. En medio de la turbulencia cambiaria, en octubre se fueron USD 1.500 millones, una cifra que no se registraba desde el año pasado. Ese goteo si bien no tiene un efecto directo sobre la actividad económica, es un reflejo de la búsqueda de refugio por parte de los inversores. La expectativa es que la mayor estabilidad cambiaria ayude a frenar esta acelerada salida de dólares de los bancos.

- También empezaron a caer los depósitos en pesos: en octubre la merma fue de $ 110.000 millones, rompiendo una fuerte racha alcista de los meses previos. La explicaron es que las empresas buscaron otras opciones más atractivas, especialmente los bonos ajustados al dólar que colocó el Tesoro para financiar el déficit fiscal. Es posible que las necesidades de financiamiento del Gobierno aceleren la salida de depósitos, en lo que se trata de un claro fenómeno de desplazamiento del sector privado a favor de las necesidades de fondos del Estado. En caso de persistir este comportamiento, los bancos deberán subir más la tasa para captar plazos fijos en pesos y competirle a estas opciones dolarizadoras que ofrece el propio Guzmán.

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