Economía prometió devolverle $100.000 millones al Banco Central, una gota en medio del mar de la emisión monetaria

Como una medida destinada a sacar pesos de circulación para quitarle presión al dólar y a la inflación, Martín Guzmán promete reintegrar los Adelantos Transitorios

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Faltaron pesos y era obvio. La licitación a la que llamó el Banco Central se hacía con esa intención, secar la plaza. Además, el fin de mes no es época propicia para comprar dólares sino para vender porque hay que afrontar gastos. Por eso la plaza marginal, donde opera el dólar libre o “blue”, estuvo seca de pesos y de demanda lo que hizo que la divisa se desmoronara 9 centavos a $ 181 porque la escasa oferta fue excesiva para la nula demanda. Además, el mercado se anticipa a los movimientos y por eso la divisa descuenta que en los próximos días seguirá la baja. Sabe que será un movimiento perecedero porque el Banco Central no tiene fuerzas para sostenerlo. Las reservas lo dicen.

Esta vez bajaron USD 120 millones a 40.140 millones. Es la cuarta baja consecutiva y en ese lapso perdió USD 681 millones. Demasiados dólares para tan poco tiempo. Las reservas ahora están muy cerca de perforar el piso de USD 40.000 millones. Son el retrato de Dorian Gray de esta estrategia de derrumbar al dólar. Quien conoce la historia sabe que Gray pidió al Diablo, en un encuentro en la casa de un artista plástico que pintaba su retrato, permanecer siempre joven. El Diablo le concedió el deseo y Gray cometió toda clase de desmanes sin envejecer, pero la cara de su retrato se iba transformando, con cada acto, en una imagen repulsiva.

Con el dólar sucede lo mismo: baja su precio, pero las reservas se achican. La fortaleza de la economía está en el monto de reservas. El valor del dólar refleja la confianza en el gobierno. La toma de terrenos, campos y casas, la búsqueda de la reforma judicial como prioridad, la brutal pérdida de empleos, el cierre de comercios, la salida del país de decenas de empresas, la quiebra de pymes, generó una desconfianza que es imposible de remontar con medidas técnicas porque el problema es político. El Gobierno parece alentar las usurpaciones de la que participan funcionarios. tampoco mide la consecuencia de la liberación masiva de presos en la inseguridad reinante, la inflación que crece y las declaraciones incendiarias de algunos de sus funcionarios y gobernadores que llegan a acusar de usurpadores a los legítimos dueños de sus propiedades.

La principal causa de la caída de las reservas es que para mantener en baja el precio del dólar, el Banco Central tiene que vender a los importadores lo que le piden diariamente para quitarle demanda al mercado alternativo. Por eso, en el mercado mayorista ayer tuvo que vender USD 80 millones mientras el dólar subía apenas 7 centavos a $ 78,33.

El otro problema es la salida de depósitos en dólares de los bancos que al jueves de la semana pasada estaban en USD 15.023 millones después de perder casi USD 50 millones en el día. Ese goteo le resta divisas de una manera notable. En lo que va de octubre, se perdieron casi USD 1.170 millones, lo que restó a las reservas por más de USD 800 millones.

Pero el gobierno considera que la prioridad es cerrar la brecha del dólar oficial con los dólares alternativos, una misión que parece imposible porque la diferencia supera el 100% y lo que consigue con el enorme desgaste es poco y transitorio.

De hecho, el lunes para que los dólares alternativos bajaran copó la plaza de bonos, instrumento que se utiliza para triangular en estas operaciones, vendiendo el 80% del monto operado. Ayer ese porcentaje descendió a 40%. Por eso el contado con liquidación con operaciones por USD 80 millones, bajó $ 2,51 (-1,5%) a $ 162,60. El dólar Bolsa o MEP negoció USD 29 millones y cedió $ 4,23 a $ 152,98. La carta oficial de la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, no ayudó y obliga al Gobierno a redoblar sus esfuerzos a límites sensibles para las reservas.

Pero cada tanto el fracaso impulsa aciertos. El Tesoro logró colocar bonos en pesos atados al precio del dólar (dollar linked) por el equivalente a USD 1.660 millones ($ 130.000 millones), 66% por encima de lo que esperaba captar. El tema es que la apuesta a este instrumento es tan grande no solo porque las compañías de seguros y bancos son los principales compradores porque no tienen demasiadas posibilidades de comprar bonos dolarizados y les sobran pesos, sino porque hay una fuerte apuesta a la devaluación. En otras palabras, la demanda responde a que el Gobierno hará en algún momento lo que se niega a hacer: devaluar. El dólar mayorista en lo que va del mes subió 2,15% y es difícil que la devaluación alcance a 3% en lo que va del mes. El atraso es ostensible. Si bien lo miden contra la inflación, la expectativa de que crezcan los precios y haya desabastecimiento es muy elevada y eso provoca que un tipo de cambio que técnicamente es el adecuado, en la práctica luzca atrasado porque no es el que el mercado acepta.

En la licitación, el Tesoro colocó, además, bonos a tasa fija y otros que ajustan por el costo de vida lo que le permitió recaudaren en total $ 254.671 millones, el doble de lo que se necesita para cancelar los vencimientos en pesos de octubre. Como una señal al mercado, el ministro de Economía, Martín Guzmán, prometió devolverle al Banco Central $ 100.000 millones que recibió a través de la cuenta “Adelantos Transitorios”, que es una forma elegante de nombrar a la emisión. Con esta medida piensa sacar pesos de circulación para que el dólar y la inflación soporten menos presión. Pero esa cifra, es apenas una gota en el mar.

Los bonos fueron otro de los que pagaron con su baja de la paridad, el costo de controlar al dólar. Hubo títulos con ley extranjera que perdieron hasta 2,69%. Por eso el riesgo país aumentó 13 unidades a 1.459 puntos básicos.

La Bolsa tuvo su segunda caída consecutiva, después de un rally de 16 alzas en línea. El S&P Merval, el índice de las acciones líderes, perdió 5,82%. El indicador perdió casi 12% en dos ruedas. Cerró el día en el mínimo. No hubo ningún estímulo para que evitara el derrotero de bajas. Ternium (-8,91%), Cresud (-8,05%) y Telecom (-7,20%) fueron los grandes perdedores. Los tres papeles están entre los más utilizados para hacer operaciones de contado con liquidación. El consuelo es que la caída no tuvo demasiado adeptos, ya que los negocios por $ 781 millones, representan 60% de lo que se venía operando. Esto significa que no hubo demasiados inversores dispuestos a deshacerse de sus acciones en estas condiciones.

Los ADR’s argentinos -certificados de tenencia de acciones que cotizan en la Bolsa de Nueva York y son esenciales para las operaciones de contado con liquidación- tuvieron una rueda negativa. El único que subió fue MercadoLibre (+0,08%). Las caídas más importantes fueron las de YPF (-8,03%), Corporación América (-7,04%) y Telecom (-6,11%).

Para hoy se espera que el Banco Central siga aportando a la caída del dólar. La cercanía del fin de mes lo va a ayudar. Pero la tendencia no parece sostenible por el impacto que está teniendo en las reservas. Si el mercado no cree en las medidas y no las acompaña, el poder del Banco Central es muy limitado.

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