Qué efectos tendrá el cierre del canje de la deuda pública sobre la economía

Los economistas celebraron la medida, dieron cuenta de los beneficios de evitar un default aunque advirtieron que aún resta corregir desequilibrios económicos como el déficit fiscal

Foto de archivo. Ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, durante una entrevista con Reuters en Buenos Aires, Argentina. Mar 11, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian
Foto de archivo. Ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, durante una entrevista con Reuters en Buenos Aires, Argentina. Mar 11, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian

El Gobierno logró cerrar este viernes el canje de deuda bajo legislación extranjera con una adhesión largamente superior al 90%, según informaron altas fuentes oficiales. En ese contexto, economistas consultados por infobae celebraron la medida, dieron cuenta de los beneficios de evitar un default aunque advirtieron que aún resta corregir desequilibrios económicos como el déficit fiscal.

En diálogo con este medio, el director de la consultora Eco Go, Martín Vauthier, dijo que si se confirman estos porcentajes de adhesión al canje, restaría saber qué ocurre con los bonos “serie por serie” para evitar de forma definitiva a los holdouts.

“Eso va a ser importante analizarlo cuando tengamos el desagregado de la participación por series del canje. El porcentaje de adhesión global es muy importante”, destacó el economista.

En ese sentido, remarcó que si se logra dejar atrás el default y los litigios, “es una condición necesaria y muy importante para poder estabilizar en el corto plazo la economía argentina y pensar en volver a crecer una vez que se vaya dejando atrás la pandemia de coronavirus más allá del efecto rebote”.

“Creo que es una noticia positiva para el mercado de cambios y para lo que es la brecha. Hoy la economía presenta una brecha fiscal muy significativa que se agrandó con la pandemia. El déficit se financió con emisión monetaria al no disponer de créditos y ahorros. Por eso es importante que el Gobierno ofrezca señales en el terreno fiscal apunta a una reducción del déficit. Y también que dé señales en el terreno monetario y financiero”, consideró.

Con respecto a la posibilidad de que se le abra el financiamiento al Gobierno, dijo que no va a suceder en el corto plazo. “La Argentina necesita dar otras señales, de mayor certidumbre y confianza. El Gobierno no va a acceder a los mercados globales y tampoco los necesita dado como queda el cronograma de vencimientos”, opinó.

Hoy la economía presenta una brecha fiscal muy significativa que se agrandó con la pandemia. El déficit se financió con emisión monetaria al no disponer de créditos y ahorros. Por eso es importante que el Gobierno ofrezca señales en el terreno fiscal (Martín Vauthier)

A su turno, Aldo Abram, titular de la Fundación Libertad y Progreso afirmó que en principio, la adhesión al canje de deuda “significa una muy buena noticia para los argentinos”.

No obstante, advirtió que sería un error pensar que se resolvieron todos los problemas que tiene el país. “Es cierto que la perspectiva de un default sería sumamente grave para el futuro y el bienestar de los argentinos. El hecho de poder sacar del horizonte un a cesación de pagos claramente mejora las expectativas de todos”.

Si tenés fuera del horizonte una cesación de pago eso baja la incertidumbre, disminuye la preferencia de la gente por ahorrar y fugar dinero (Aldo Abram)

En ese orden, destacó que cuando las personas tienen alta incertidumbre en Argentina, lo que hacen es ahorrar y comprar dólares y sacarlos al exterior “o mandarlos al fondo del placard”. Y añadió que eso lo que hace es desfinanciar la economía por lo que “cae el consumo y la inversión y consecuentemente la actividad económica”.

“Si tenés fuera del horizonte una cesación de pago eso baja la incertidumbre, disminuye la preferencia de la gente por ahorrar y fugar dinero. Al bajar ahorro gastas e invertís más y eso ayuda a la recuperación. Pero la mejora va a ser coyuntural en tanto y en cuento no se resuelvan los problemas de fondo que nos trae de crisis en crisis”, alertó.

En tanto, reconoció que se puede esperar algo más de financiamiento para el sector público de lo que ha tenido hasta ahora. Y agregó que el canje “abre la posibilidad de aumentar el financiamiento al sector privado productivo que obviamente se vio acotado por la posibilidad de un default”.

Matías Carugati, director ejecutivo de la consultora Seido dijo a infobae que habiendo logrado un acuerdo con los grupos de acreedores más importantes, la activación de las CACs estaba garantizada. Y agregó que con eso, el porcentaje de aceptación se sabía que iba a ser elevado, ya que quienes no entraran al canje voluntariamente iban a recibir bonos relativamente peores.

Lo importante, más allá de la épica que quiera dársele a la cuestión, es que Argentina salió de su noveno default. Un poco menos de incertidumbre para un escenario macroeconómico de por sí bastante complicado, más allá de la cuestión de la deuda. Ahora habrá que hacer las cosas que corresponden para evitar un décimo default. Construir credibilidad fiscal sí que sería un éxito”, enfatizó.

Repercusión en el mercado cambiario

En términos a lo que hace al tipo de cambio, Abram consideró que puede ser que se vea un impacto positivo en los dólares paralelos.

“Veo menos probable que esto se refleje en el dólar oficial porque está artificialmente fijado su valor y está lejos de reflejar la verdadera depreciación del peso. Ahí el impacto va a ser muy bajo. Con respecto al dólar oficial, el cepo lleva a que las restricciones aumenten en el tiempo y no bajen. Esa experiencia la hemos tenido entre 2012 y 2015, pero ahora vemos la misma película con avance rápido. Deberíamos estar prevenidos porque estamos yendo rápidamente a una crisis monetaria y cambiaria”, detalló.

Para Carugati, a corto plazo es posible que la situación cambiaria financiera se relaje un poco, pero acaso no mucho. “El mercado ya descontaba el resultado del canje desde el momento que se logró acordar con los principales grupos de bonistas. Además, no olvidemos que el tema de la deuda era una de las varias fuentes de incertidumbre, y no la más relevante a corto plazo. El desequilibrio fiscal-monetario es hoy (a mi entender) el principal factor que explica la dinámica macro”, sostuvo.

Por su parte, el economista Gustavo Ber, del estudio homónimo, afirmó que este porcentaje de adhesión al canje es un evento muy auspicioso que “habilitaría menos tensiones cambiarias, al combinarse también con la posición de nuevos bonos que recibirá el BCRA y permitiría elevar las reservas así como influir sobre la dinámica de los dólares financieros”.

“Para que los inversores estratégicos recuperen un mayor apetito hacia los activos domésticos, más allá de rebotes técnicos ante apuestas de trading tras la debilidad reciente, serán necesarios avances en las negociaciones con el FMI y un plan económico que apunte a la convergencia fiscal y monetaria, con la presentación del Presupuesto posiblemente pudiendo aportar señales”, aseguró.

Qué puede pasar con las inversiones

Según el economista Carugati, a corto plazo no habría mucho impacto sobre las inversiones porque la coyuntura es lo que domina. “Con un horizonte más largo, salir del default siempre es bueno porque permite pensar la posibilidad de llegada de inversiones y de acceso a financiamiento a costos razonables”, indicó.

Para Abram, no va a haber un rebrote de inversiones. “Nadie va a venir a invertir al país donde existen más de 67.000 regulaciones que asfixian a las pymes y los emprendedores. Nadie va a venir a invertir para que el Gobierno le maneje la empresa”, opinó, al tiempo que agregó: “Es imposible que tengas a alguien con ánimo de invertir es Argentina cuando somos un país que exprime a sus empresas con impuestos. En este país la AFIP hace una reforma para subir impuestos y no para bajarlos”.

Cómo sigue el proceso de restructuración de la deuda

Tras el procesamiento de toda la información de la adhesión al canje, el Palacio de Hacienda dará a conocer los resultados el lunes próximo, tal como estaba definido en el prospecto de la oferta y el 4 de septiembre se procederá a efectuar la liquidación, ya que los inversores entregarán sus títulos viejos y recibirán los nuevos. El lunes 7 comenzarán a cotizar los bonos surgidos de esta operación financiera.

LA titular del FMI Kristalina Georgieva junto al ministro de Economía Martín Guzmán. A partir de ahora, el Gobierno deberá comenzar una negociación casi tan dura con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el cual debe reestructurar unos USD 45.000 millones. REUTERS/Remo Casilli.
LA titular del FMI Kristalina Georgieva junto al ministro de Economía Martín Guzmán. A partir de ahora, el Gobierno deberá comenzar una negociación casi tan dura con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el cual debe reestructurar unos USD 45.000 millones. REUTERS/Remo Casilli.

El Gobierno habría logrado alcanzar las mayorías previstas en la Cláusulas de Acción Colectiva (CAC) de los bonos que tienen indenture 2016 (los globales, emitidos durante el macrismo), pero aún le faltaba llegar a los números necesarios en algunas series de los bonos indenture 2005, que requieren porcentajes de adhesión más altos para arrastrar al resto.

El lunes 7 comenzarán a cotizar los bonos surgidos de esta operación financiera

De esta forma la Argentina intentará estirar vencimientos y reducir sus compromisos a través de nuevos títulos de deuda en dólares y en euros con vencimiento en los años 2030, 2035, 2038, 2041 y 2046.

Con esta operación de canje, la Argentina logrará reducir el pago de intereses prácticamente a la mitad, ahorrándose unos 35.000 millones de dólares y el capital se contraerá al 5% en algunos bonos globales.

La Argentina mejorará su perfil de deuda tras el canje y los bonos nuevos tendrían una tasa de rendimiento de salida menor a la actual, de entre 10 y 11%, estiman analistas privados.

Cabe recordar que a una primera oferta presentada el 16 de abril y que fue rechazada por la mayoría de los acreedores, Argentina hizo luego dos enmiendas, la más reciente el 4 de agosto con la cual consiguió la aprobación de los principales fondos de inversión, con cerca de la mitad de los bonos en su cartera.

A partir de ahora, el Gobierno deberá comenzar una negociación casi tan dura con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el cual debe reestructurar unos USD 45.000 millones.

Al asumir la Presidencia en diciembre pasado, Alberto Fernández dejó en suspenso ese acuerdo stand-by y renunció a los tramos pendientes del convenio por considerar que la deuda argentina no era sustentable.

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