
Actualmente, la coyuntura de aislamiento social nos está mostrando la importancia de estar conectados y que contar con una conexión se está haciendo cada vez más imprescindible. La red se convirtió en un canal de suma importancia para mantener a flote nuestras actividades cotidianas, comunicarnos y asegurar la continuidad de los negocios.
Nos encontramos en un momento en el cual se implementa cada vez más el uso del teletrabajo y la educación a distancia, así como también actividades de entretenimiento dentro de nuestros hogares. No obstante, a medida que más dispositivos y usuarios remotos se suman a la red, mayor es el riesgo de contraer amenazas que atenten contra las compañías.
Hoy más que nunca debemos comprender que la seguridad no puede ser vista como un agregado, sino como un elemento crucial para nuestros negocios y la continuidad de los mismos. Es por esto que, en el contexto actual, el principal desafío para las compañías es asegurar un entorno seguro para sus actividades y, especialmente, para sus empleados. Los cuales se encuentran trabajando de manera remota.
Para esto, las formas de encarar la seguridad deben comenzar a cambiar. No sólo debemos detectar y prevenir la actividad maliciosa, sino que debemos pensar a futuro, imaginando que la empresa fue vulnerada para ver cómo responderíamos ante esa situación. De esta manera, estaríamos preparados para poder controlar y gestionar a tiempo.
De esta forma, las compañías tendrán el enfoque para enfrentar un marco de acción cada vez más complejo. Esto es evidenciado a través de múltiples estudios de analistas, los cuales mostraron que debido a la pandemia el tráfico de mails maliciosos a nivel mundial aumentó un 30%, equivalente a más de 1,5 millones de correos por día.
Estos mails maliciosos, o phising para ser más exactos, se suman a una gran lista de desafíos en materia de seguridad dentro del escenario actual: el incremento del tráfico en la red, la confidencialidad en el uso de videoconferencias o herramientas de voz, el aumento del uso de la nube y la protección de datos, entre otros.
El despliegue de red se convirtió en un gran sensor de riesgos, permitiendo detectar posibles anomalías y enfrentarlas, mucho antes de que puedan llegar a las empresas y sus datos. Esto se demostró en el último “Informe de Amenazas del centro de investigación en ciberseguridad Black Lotus Lab”. El mismo indicó que en 2019 se rastreó un promedio de 1,2 millones de amenazas por día.
Con esto en mente, debemos entender que el contexto actual nos presenta una serie de nuevos desafíos que dejan vulnerable la seguridad de las compañías. El inminente aumento de usuarios a distancia y la creciente demanda de conectividad implican que la innovación de seguridad en la red se tornó indispensable. No sólo para proteger el negocio digital, sino también para continuar expandiéndose en este nuevo paradigma digital.
El autor es Gerente Regional de Productos de Seguridad de CenturyLink LATAM
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