En lo que va del año el Banco Central ya tuvo que sacar $ 1 billón de la calle a través de sus licitaciones de Leliq

La aspiradora de pesos de la autoridad monetaria trabaja a toda máquina. Pero aún así no evita que la base monetaria crezca 77% en un año y que tengan que analizar cerrar la venta de dólares solidarios ante la cantidad de dinero que se vuelca al mercado cambiario

Foto de archivo - Frente de la casa central del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en Buenos Aires. Feb 19, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian
Foto de archivo - Frente de la casa central del Banco Central de la República Argentina (BCRA), en Buenos Aires. Feb 19, 2020. REUTERS/Agustin Marcarian


La emisión monetaria para asistir al Tesoro a cubrir la diferencia entre sus ingresos y gastos es uno de los desequilibrios que más preocupa al Gobierno y que le trae dolores de cabeza en el frente cambiario. Para tratar de limitar ese riesgo el Banco Central tiene que recurrir a un remedio amargo: la colocación récord de Letras de Liquidez (Leliq) que pagan una tasa a bancos por pesos ociosos que no van a préstamos para el consumo ni la producción. Mientras el ministro de Economía, Martín Guzmán, busca nuevas formas de financiarse la autoridad monetaria ya tuvo que absorber más de $ 1 billón de nuevos pesos a través de sus licitaciones de letras. Y para los analistas deberá absorber más en el futuro y subir las tasas para poder hacerlo.

El stock de Leliq está en récords nominales, a pesar de que el instrumento fue uno de los blancos favoritos de las críticas a la política monetaria de la administración anterior. La cantidad de pesos que están inmovilizados en el Banco Central para que no circulen en la economía llegó la semana pasada a $ 1,877 billón.

Mientras tanto, y a pesar del trabajo constante de la aspiradora de pesos, la cantidad de dinero en la economía mantiene un ritmo de crecimiento acelerado. La base monetaria avanzó 77% en un año hasta los primeros días de agosto y el dinero en poder del público 80%. El stock de Leliqs y pases es 43% más grande que todos los préstamos en pesos al sector privado. En ese aumento de la cantidad de dinero esté el detrás de escena de por qué el Central quiere cerrar el dólar ahorro y por qué no logra controlar los tipos de cambio paralelos.

La entidad conducida por Miguel Pesce utiliza las licitaciones que celebra dos veces por semana para reducir la cantidad de dinero en circulación. Dinero que, por otra parte, ella misma se ve obligada a emitir en primer lugar para crear los pesos que necesita Guzmán para cerrar sus cuentas.

Las Leliq son emisiones de deuda de corto plazo, se emiten a 28 días de plazo y, durante su período de vida el dinero captado por el Central no tiene destino alguno. Simplemente se queda inmóvil en la entidad, pagando una tasa del 38% a los bancos que las suscriben. A diferencia de ello, un título de deuda del Tesoro, en cambio, utiliza los pesos que recibe para el pago de gastos, salarios y otras necesidades del sector público. Es decir que va a consumo y otros fines, circula en la economía.

Durante la campaña electoral de 2019 el hoy presidente Alberto Fernández atacó a las Leliq como una de sus principales críticas a la política económica y al beneficio de los bancos. Sin embargo, la colocación de estos papeles en las entidades financieras no paró de crecer.

En lo que va del año, el Banco Central colocó el equivalente a $ 1,117 billón en Leliq, lo que le sirvió para reducir la base monetaria en $ 1,048 billón en el mismo período. La aspiradora de pesos funciona a toda máquina, pero no alcanza a contrarrestar el trabajo de “la maquinita”. Esa esterilización de pesos compensa sólo parcialmente el $ 1,476 billón que imprimió el Central en el año sólo para financiar al sector público, sumando giros de utilidades y adelantos transitorios (una especie de préstamo que implica emisión monetaria).

En un punto, la política de Pesce cumplió parcialmente con la consigna electoral. La tasa nominal del 63% anual que pagaban al momento del cambio de mando pasó a ser del 38% hoy. Esto hizo que pese a niveles nominales récord de colocación de Leliq el pago de intereses por esos papeles todavía se mantenga a la par -en término nominales- de lo que se había pagado el año pasado a esta altura del año. Los intereses de Leliq y pases pasivos -el otro instrumento de esterilización que tiene el BCRA- acumulan hasta ahora $ 385.523 millones, contra los $ 381.605 millones que había tenido que pagar el entonces banquero central Guido Sandleris hasta los primeros días de agosto del año pasado. Son valores distintos si se tiene en cuenta que en el medio hubo 42,4% de inflación.

Sin embargo, dado el ritmo de avance de las necesidades de financiamiento del Tesoro y el hecho de que en el segundo semestre de cada año estas crecen, para los analistas esto es recién el comienzo. Tanto para el stock de Leliq como para la tasa que paga.

Lo mas probable es que lo tenga que hacer crecer más al stock de Leliq. Porque viene mas emisión, aparte de la que ya hubo”, dijo Gabriel Caamaño de Consultora Ledesma.

Guzmán y sus colaboradores aspiran a reducir al menos en parte la dependencia del Tesoro de la emisión monetaria del Banco Central a través de sus colocaciones de deuda de corto plazo. Después del reperfilamiento que las dejó en default el año pasado, Economía logró rearmar un mercado de deuda local en pesos. En lo que va de agosto pudo renovar el primer vencimiento del mes y financiarse por unos $ 57.000 millones.

“Esto requiere menos emisión del BCRA y por ende menos esterilización. Matemáticamente es lo mismo, pero cualitativa y monetariamente no. El BCRA tiene que emitir pases y Leliqs de muy corto plazo, mientras el Tesoro emite con duraciones que van desde los 4 meses a los 3 años. El problema es que con este nivel de déficit lo de ayer es una gota en el océano, pero al menos va por el camino correcto. Con el mercado internacional cerrado por algún tiempo el manejo de la curva de pesos será la política clave en materia de financiamiento”, analizó un informe de Econviews.

Pero más allá de que cuantitativamente el número sea pequeño, en las tasas que pagó el Tesoro por financiarse hay otro tipo de indicación. “La tasa futura implícita entre diciembre y enero es de más de 40%. Para nosotros esta es una indicación de lo que espera el gobierno. El BCRA deberá hacer ajustes en sus tasas ya que la política parecería inclinarse hacia más tasa antes de más depreciación, por ahora. Seguimos viendo la Leliq en 44% a fin de año”, agregó Econviews.

“Si es solo poner tasa mas alta. La tasa en soledad. Tarde o temprano, es contraproducente. Si es parte de un esfuerzo más amplio de anclar expectativas, poniendo sobre la mesa el sendero de progresiva normalización fiscal y corrigiendo cuestiones indefendibles del cepo mejora. Porque ahi podes tener algo de recuperación de la demanda de pesos que te apalanca la recuperación”, concluyó Caamaño.

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