
América latina sigue mostrando, cada día, ejemplos que van a contramano de los pronósticos apocalípticos de un futuro default generalizado de la deuda.
En un contexto de abundante liquidez global, producto de los recursos que colocaron los principales bancos centrales del mundo para enfrentar la pandemia, las tasas están en un terreno casi negativo. Y eso despierta el apetito de los inversores por activos de más o menos riesgo, ya sea del sector privado o público.
La región no ha sido la excepción: desde principios de abril, cuando comenzó el pico de la pandemia en este rincón del mundo, varios países emitieron deuda para compensar los paquetes fiscales que están poniendo en marcha por la profunda crisis económica que atraviesan.
A esto se ha sumado el fuerte paquete de ayuda de rápido desembolso que puso a disposición el Fondo Monetario Internacional (FMI). En el caso de América latina, el organismo que conduce Kristalina Georgieva ya aprobó paquetes de ayuda por USD 40.107 millones a países como Bolivia, Costa Rica, Chile, República Dominicana, Guatemala, Haití, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú, entre otros; a esta decisión, se suman los recursos del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la CAF.
La salida, por ahora, no es la que imaginaron economistas como Jeffrey Sachs y Joseph Stiglitz, padrinos intelectuales del ministro Martin Guzmán.
En el caso de las emisiones en el mercado voluntario, se trata de Brasil, Chile, Colombia, México, Paraguay y Perú, a los que se suman algunas naciones caribeñas.

El último caso fue Uruguay esta semana, con una tasa del 2,5% y una sobresuscripción que provocaría envidia de este lado del Río de la Plata.
La Argentina no está en condiciones de aprovechar este impresionante stock de liquidez que, para muchos economistas, está desacoplado de la profunda crisis que sufre y seguirá enfrentando la economía real en términos globales.
Sin embargo, los analistas consideran que, si el Gobierno llegara a un acuerdo con los bonistas en torno de los USD 66.500 millones que quiere reestructurar, podría habilitar a las provincias y a las empresas del sector privado a colocar sus bonos y tener alguna perspectiva de salida de mediano plazo, sin depender del estado nacional.
A la vez, estas emisiones le quitarían presión al propio Gobierno en términos de la incesante emisión monetaria, que ya muestra señales de peligro una vez que la economía se vuelva a abrir luego del pico de los contagios.
En este sentido, el fundador de Ad Capital, Javier Timerman, dijo a Infobae que “el mundo hoy no es el mismo que en abril, cuando el gobierno lanzó su primera oferta”.
“Hoy el mundo está lleno de liquidez, por lo que nuestros vecinos uruguayos emitieron al 2,5 por ciento y la emisión estuvo sobresuscripta”, explicó.

“Como nosotros estamos en default, nos va a costar bajar el exit yield al nivel del preacuerdo, pero tranquilamente ésta podría bajar luego de un acuerdo que despeje el panorama”, opinó.
“El gobierno debería evaluar si mejorar la oferta tal que sea aceptada no terminaría mejorando las cuentas públicas, reduciendo el costo de nuestro financiamiento en pesos , acelerando la reactivación y haciendo bajar el riesgo país, de modo tal que las provincias y los corporativos puedan seguir el camino de Uruguay”, afirmó.
“¿No estaríamos frente a un caso donde pagar más nos termina ahorrando recursos?”, dijo con un tono crítico, frente a la pelea por algunos dólares entre el equipo económico y los acreedores.
El director de Eco Go, Federico Furiase, convalidó este diagnóstico. “Hay un escenario de hiper liquidez global y tasas negativas en el mundo desarrollado frente a la emisión monetaria de los bancos centrales y eso permite que las economías de la región coloquen deuda a tasas y plazos favorables para financiar el agujero fiscal que deja la pandemia”, explicó.
“Hoy el mundo está lleno de liquidez, por lo que nuestros vecinos uruguayos emitieron al 2,5 por ciento y la emisión estuvo sobresuscripta
El economista Carlos Melconian se expresó en términos similares, en declaraciones a radio Mitre. “El dilema más grande es que la Argentina lleva siete meses en una negociación de la deuda, mientras que el resto de Latinoamérica coloca deuda al 2,5% anual para paliar la pandemia. Entonces estamos en una nube de pedo acá, porque estamos viendo el segundo decimal después de siete meses”, se quejó.
El consultor Marcelo Blanco aseguró que “el contexto global de liquidez absoluta favorece mucho a países con necesidades de financiamiento. Argentina necesita en forma imperiosa motorizar su economía y acceder a los mercados en forma táctica sería positivo luego de un acuerdo”.
“El mercado sigue siendo muy receptivo para emisiones de deuda de países vecinos. Ahora es Uruguay quien accede al mercado para financiar sus necesidades. Argentina debería tomar ventaja de esta ventana y cerrar pronto un acuerdo con los inversores. El default no debería ser una opción”, afirmó.
En este sentido, consideró que, si el Gobierno tiene la limitación política de no ofrecer más de 49.9 dólares, busque una alternativa. “La clave del acuerdo es alcanzar mayorías de CACs. Propongo que el gobierno paga un fee upfront 2%, solo si se alcanzan mayorías. Acreedores, a cambio, se comprometen financiar ese pago con un bono 10 años al 2% si Argentina rinde menos de 9 por ciento”, dijo el ex presidente del Deutsche Bank y ex negociador de la deuda bonaerense.
Fernando Baer, de Quantum, explicó que la situación argentina “va más allá en esta instancia del clima de hiperliquidez”.
“Brasil colocó al 4,6% a 10 años y a la Argentina no le prestan a menos de una tasa de salida del 12 o 14 por ciento”, se lamentó.
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