
La sed de las empresas de todos los tamaños por financiamiento de corto plazo que les ayude a enfrentar pagos en medio de las medidas de distanciamiento social por la pandemia de coronavirus COVID-19 disparó el stock de crédito que otorgan los bancos al sector productivo. En el sector muestran las cifras como una prueba del aporte de los bancos, impulsados por el Gobierno a colocar financiamiento a tasas bajas, pero entre las asociaciones de pequeñas y medianas empresas todavía se quejan porque dicen que la mayor capacidad prestable del sistema está siendo dirigida a un número restringido de firmas que son las de menos riesgo crediticio.
El stock de crédito comercial, como se llama en la jerga bancaria a los préstamos para empresas, pegó un salto considerable en marzo y los primeros días de abril. Son días de pago de salarios, con buena parte de la economía en niveles casi nulos de actividad y facturación debido al aislamiento social preventivo y obligatorio decretado por el Gobierno.
Necesitadas de liquidez de corto plazo, las empresas se lanzaron a conseguir cualquier financiamiento disponible que les permita pagar salarios y atender obligaciones con proveedores en momentos en que las ventas se desploman.
El stock promedio de adelantos, una de las vías más comunes de financiamiento empresario, saltó 12% en los últimos 30 días en relación con los 30 días previos. A principios de marzo, esos saldos avanzaban a un ritmo de apenas el 0,5% mensual, en una comparación similar. La aceleración es una muestra de la necesidad de liquidez de corto plazo del sector empresario.
Puesto de otra manera. Si todo el crédito en pesos en forma de adelantos en cuenta corriente a empresas avanzaba 5,60% al 3 de marzo pasado en comparación con un mes antes, al 3 de abril esa velocidad de crecimiento había saltado al 31,9% intermensual. La canilla de crédito a empresas se abrió y pasó de avanzar 49% en términos interanuales, caer en realidad si se tiene en cuenta que la inflación interanual está por encima del 50%, a catapultarse a una tasa de expansión interanual del 111,9%, más del doble que la inflación.
Detrás de esos números hay intenciones oficiales de que el sector financiero ponga al ahorro disponible a trabajar en tiempos de crisis sanitaria -parte de esos créditos son una línea al 24% que el Banco Central empujó con baja de encajes y desarme de Leliq-, resquemores de los bancos por el temor a un aumento en las quiebras empresarias y quejas de las pymes porque, para las que no cuentan con líneas de crédito suficiente o tienen poco acceso a servicios financieros, la ayuda no llega.
Las pymes, y algunos ministerios del Gobierno, mientras tanto eligen al sector financiero como blanco de críticas mientras el resto de las líneas de asistencia que se crearon desde el Gobierno para asistir a la emergencia productiva tardan en llegar. Se quejan de demoras para otorgar los créditos, requisitos inalcanzables y la negativa de los bancos a abrir nuevas líneas a clientes con poca historia crediticia. El crédito crece, si, pero como en otras experiencias de préstamos dirigidos el universo de empresas elegibles es pequeño, sólo las más sólidas y menos afectadas por el parate acceden a ellos. Todo lo contrario de lo que se busca, aunque al mismo tiempo sea el ABC del trabajo de las entidades financieras.
“Nosotros desde CAME no estamos viendo el aumento del crédito, yo de la cantidad de empresas con las que hablo 5 o 6 accedieron a créditos y es porque tenían la carpeta aprobada, tenían crédito disponible y además pagan sueldos en el banco que les otorgó. Puede ser que está creciendo porque le están renovando a los clientes que ya tenían, pero la situación sigue siendo dramática para muchas empresas”, comentó un vocero de la organización de pequeñas empresas.
“Los bancos no prestan su plata, prestan la plata de los depositantes y eso hay que cuidarlo, no le conviene a nadie prestar a ciegas”, dijo un funcionario de un banco de capital extranjero.
Atento a estas presiones, el sector financiero está cada vez más locuaz. Los distintos bancos privados comunican casi a diario la disponibilidad de líneas de crédito para empresas y como avanza la colocación.
También la cámara que agrupa a los bancos de capital nacional, la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba) salió a celebrar que el crédito total al sector privado trepó casi $150.000 millones en 10 días hábiles.
Ese monto de préstamos bancarios “no tiene precedentes, ni en valores nominales ni en variaciones porcentuales (8% de aumento en el período considerado)", indicó Adeba, que agrupa a 25 entidades financieras, tanto privadas como públicas. El grueso de ese aumento, que incluye a todas las líneas -tanto a empresas como a personas- , se dirigió a satisfacer la demanda “para el pago de sueldos, capital de trabajo y acuerdos en cuenta corriente, así como en financiaciones al consumo y otras necesidades de las personas físicas”.
”Los datos disponibles para el 2 y el 3 de abril confirman que la tendencia alcista continúa", aseguró Adeba en un comunicado.
La asociación resaltó que “datos extraoficiales, surgidos de los relevamientos privados muestran que los créditos siguieron creciendo a buen ritmo, con una fuerte orientación a PyMEs, hasta el miércoles 9 abril”.
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