
Alberto Fernández cumple sus primeros tres meses de gestión y está a solo 10 días de alcanzar los 100 como presidente de la República Argentina. Los 100 días representan una especie de número mágico en donde se acaba el período de gracia que suelen otorgar el mercado en particular y la sociedad en general a los nuevos presidentes para que tomen medidas “impopulares”.
El presidente Fernández llega al cumplimiento de los primeros 3 de 48 meses que dura una presidencia con una ley que entendía central aprobada -ley de solidaridad social y reactivación productiva en el marco de la emergencia pública-, sin presupuesto y en medio de la negociación por la deuda. En el frente externo, lo encuentra en medio de una crisis internacional de magnitud consecuencia del coronavirus y una pelea por parte de los países productores de petróleo que amenaza con destruir la OPEP y generar mayores complicaciones.
Parte del fin de la paciencia se pudo observar la semana pasada cuando en la previa y en el post de la presentación de Fernández en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP) cuando los empresarios señalaban que la economía “está parada” y que “ya es hora de que se empiece a mover”.
Con la aprobación de la Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el marco de la emergencia pública que funciona como lo más parecido a lo que se conoce como un plan económico, el Gobierno encaró un rumbo.

A partir de esto, la administración nacional subió dos veces los derechos de exportación, congeló jubilaciones y otorgó aumentos por decreto, se dieron beneficios a los planes sociales y un aumento no remunerativo por decreto para los trabajadores del sector público y privado.
También se estableció por un plazo de hasta 5 años un recargo del 30% a la compra de moneda extranjera, incluidos los cheques de viajero y gastos de viajes en el exterior que se conoció como dólar solidario y se mantiene la restricción de límite máximo de compra de USD 200 mensuales para las personas humanas
En lo que se refiere a las tarifas, se impuso un congelamiento por 180 días los cuadros tarifarios de electricidad y gas natural “de jurisdicción nacional”. Se intervinieron los entes reguladores y se retoma la competencia nacional sobre las distribuidoras Edenor y Edesur, que habían sido transferidas a la Ciudad y a la provincia de Buenos Aires.

Uno de los puntos fundamentales en esta etapa en donde representantes del Fondo Monetario Internacional estuvieron en dos de las 13 semanas son los ingresos. Los técnicos del FMI alertaron al gobierno respecto a que la recaudación crece menos de lo esperado y ahí se encontraría parte de la explicación de la última suba de las retenciones.
Pero además de las retenciones, en estos tres meses se incrementaron las alícuotas del Impuesto Interno del tributo que pagan automóviles, motos y lanchas. También en Bienes Personales se modificaron las alícuotas de 0,50% a 1,25%, según el excedente de patrimonio y se duplicó para bienes radicados en el exterior, y Ganancias se redujo el ajuste por inflación de un tercio a un sexto.
Por el lado de las “buenas noticias”, se lanzó una moratoria tributaria para las pymes con condonación de intereses si se paga al contado y una quita de 15% del capital, y una baja en contribuciones patronales para los empleadores de servicios o comercio con ventas de más de $48 millones anuales, pagarán una alícuota de 20,40%, el resto el 18%. También se eximió a todas las colocaciones en moneda nacional a plazo fijo y en títulos públicos del impuesto a la renta financiera.
Para el sector asalariado, además del bono, se estableció por decreto a vuelta de la doble indemnización por un plazo de 180 días que vence el 10 de junio de 2020. Para los sectores más postergados se lanzó la Tarjeta alimentAR, la tarjeta de alimentos para beneficiarios de la asignación con hijos menores de 6 años, que recibirán montos de entre $4.000 y $6.000 sumando una inyección de dinero por parte del Estado de $4.410 millones mensuales para el consumo, exclusivamente en el sector alimenticio.
Pero mucho de todo esto, y del futuro de los próximos meses de la gestión del Frente de Todos, dependerá de los tres ejes en los que se concentró la campaña electoral: deuda, estabilización macro y protección social.
Respecto a la deuda, la estrategia seguida hasta ahora fue un poco errática. Se arrancó cumpliendo con los vencimientos e intentando una “salida a la uruguaya”, para después endurecer la postura sustancialmente con el reperfilamiento compulsivo del Bono Dual, el “festejo” de la declaración del FMI (en cuanto a que la deuda no es sostenible) y la presión para mejorar la participación en las licitaciones. Aún estamos dentro del calendario oficial, pero cumplirlo parece complicado y las novedades al respecto, escasas”, dijo a Infobae Matías Carugati, Director Ejecutivo de Seido.
Para el economista es “lógico que no haya grandes avances” en el punto de la estabilización macro. “Revertir la situación es más difícil de lo que parece, sobre todo porque el tema de la deuda atraviesa la macro completamente. La economía hoy sigue en fase recesiva y los últimos indicadores no invitan al optimismo”. Y como si fuera un loop constante, Carugati volvió al tema de la deuda al señalar que si la renegociación se resuelve satisfactoriamente (al menos se evita el default) “podemos llegar a ver una tenue recuperación en la segunda mitad del año”.

El tercer punto que todos sigue de cerca es el de la inflación. “Los datos sorprendieron por lo bajo y creo que veremos un reacomodamiento de las proyecciones de los analistas. El congelamiento de los precios regulados, la apreciación cambiaria (real) y la intensificación de los controles están surtiendo algo de efecto, aunque el desafío pasará por lograr una inflación por debajo del 2% mensual (y en descenso). En este frente, la dominancia fiscal de la política monetaria es un riesgo para monitorear”, dice Carugatti.
Para Gonzalo Saglioni, ex ministro de Economía de Santa Fe, la actual gestión de gobierno asumió en un contexto económico “fuertemente adverso, con una inflación muy elevada en una perspectiva histórica, con desempleo creciente, baja utilización de la capacidad instalada en el sector industrial y un nivel de deuda pública insostenible, según dicen todos los analistas”. Para el economista, ese contexto hizo que sea “muy complejo” diseñar una política macroeconómica. Sin embargo, dijo que el equipo económico “fue adoptando algunas medidas sin tantos anuncios pero que van en el sentido de poner en marcha la economía, que lentamente empiezan a hacerse sentir en la economía real”.
Respecto a la inflación, el ex funcionario santafesino señala que aunque no bajó “drásticamente” empieza a tomar una “tendencia a desacelerarse”, y que se observa “una leve reactivación en ciertas franjas de consumo, la reducción de la tasa de interés favorece el crédito. De igual modo, el congelamiento tarifario, junto a la moratoria impositiva del gobierno nacional y muchos gobiernos provinciales, facilita a los contribuyentes morosos salir de un esquema de endeudamiento creciente con el fisco y permite, en el margen, aumentar su capacidad de consumo".

Saglione dijo que el Gobierno tomó medidas fiscales que buscan “redistribuir el ingreso desde sectores medios o altos (con capacidad de ahorro) a sectores de bajos ingresos. Esto último estimula el consumo en el mercado interno en el corto plazo, lo que es positivo para una economía estancada. Habrá que ver, no obstante, si logran neutralizarse los efectos negativos que pueda tener sobre la inversión en ciertos sectores productivos afectados por las medidas”.
“Me parece se subestimó la magnitud de la crisis, el mismo error de Macri, pero a diferencia de lo que hizo Macri que sobrestimó la calidad de su equipo, ahora están sobrestimando su capacidad de hacer política. El gobierno cree que con “rosca” se resuelve todo y no se puede resolver sólo con política”, señaló el economista Luis Secco.
“Lo único que conocemos hasta ahora es la Ley de Emergencia, la decisión sobre jubilaciones nos ofrece la posibilidad de otorgarle el beneficio de la duda porque hicieron algo que no se esperaba, pero hay una ausencia de programa y los datos fiscales y monetarios no son consistentes. Entonces, no se va a reducir la expectativa de la inflación”, agregó.
Pero para Secco el déficit más importante en estos tres meses es que, en este período, el Gobierno “mostró incapacidad para generar un shock positivo, de cambio de expectativa, ese es el principal pasivo de esta gestión. La pregunta es si el canje de la deuda es el gatillo de ese cambio de expectativa, pero ahora el mundo no ayuda porque es donde las expectativas están a la baja”
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