Billetes de cien pesos argentinos se encuentran debajo de un billete de cien dólares estadounidenses. Foto de archivo sep 3 2019. REUTERS/Agustin Marcarian/Illustration
Billetes de cien pesos argentinos se encuentran debajo de un billete de cien dólares estadounidenses. Foto de archivo sep 3 2019. REUTERS/Agustin Marcarian/Illustration

El titular del Central, Miguel Pesce, demostró claramente ayer cuál es la estrategia que busca en relación al comportamiento del dólar oficial. En una jornada que se pronosticaba difícil, desde temprano apareció en las pantallas con posturas de venta pero admitiendo una suba del tipo de cambio por encima de los $ 62. En el mercado cambiario estiman que finalmente vendió sólo USD 15 millones y el cierre fue a $ 62,09, unos 25 centavos por encima del nivel del viernes pasado.

Con este incremento, el tipo de cambio oficial acumula una suba de 2,8% en lo que va de febrero. Es superior a la que la inmensa mayoría de los operadores esperaba para este mes. En general, los pronósticos previos indicaban que la divisa podría comenzar a deslizarse, pero algo por debajo de la inflación. Sucedió lo contrario, ya que se espera que la inflación de febrero se ubique en torno al 2% y no hay quienes descartan que incluso podría ser menor.

Desde el Central marcan la cancha, dejando en claro que no avalarán un nuevo episodio de atraso cambiario como el que sucedió en el anterior del cepo, desde 2011 hasta 2015. En aquella oportunidad, el dólar apenas se movía (menos de 10% anual en promedio), cuando la inflación superó el 25% todos los años. Eso generó que el tipo de cambio se fuera retrasando cada vez más en relación a los precios, generando todo tipo de distorsiones a la economía.

La aceleración del dólar oficial de este mes podría repercutir -al menos marginalmente- en los precios de marzo, especialmente en el rubro alimentos. Por eso es difícil que el mes que viene se mantenga la tendencia bajista en los niveles de inflación luego de febrero.

Desde el Central marcan la cancha, dejando en claro que no avalarán un nuevo episodio de atraso cambiario como el que sucedió en el anterior del cepo, desde 2011 hasta 2015. En aquella oportunidad, el dólar apenas se movía (menos de 10% anual en promedio), cuando la inflación superó el 25% todos los años. Eso generó que el tipo de cambio se fuera retrasando cada vez más en relación a los precios, generando todo tipo de distorsiones a la economía.

Se estima que el BCRA ya vendió en lo que va del mes unos USD 370 millones para contener subas mayores de la divisa. Pero a partir de abril, cuando empiece a ingresar la cosecha gruesa lo más probable es que vuelva a acumular divisas que irán a engrosar las reservas. Al menos ésa es la apuesta del equipo económico, en medio de las negociaciones para renegociar la deuda.

Un aumento del dólar por encima de la inflación, como sucedió en febrero, tiene varias aristas, entre las que se encuentran las siguientes:

. Se busca evitar que aumente demasiado la brecha cambiaria. Con un tipo de cambio real alto (como es un dólar arriba de $ 62) es más dificil que el dólar Bolsa o el Contado con Liquidación se disparen mucho más allá de sus valores actuales, levemente arriba de los $ 81. Con esta brecha apenas superior al 30% el Gobierno parece sentirse cómodo. De hecho, no supera el impuesto PAIS que se aplica a la compra de dólares o a las compras en el exterior, justamente con una alícuota del 30%.

. El aumento del dólar oficial también repercute en el “solidario”, que ahora ya casi roza los $ 83. Conviene tenerlo en cuenta antes de usar la tarjeta o hacer cualquier tipo de compra en el exterior.

. Hay una probabilidad alta de que la escalada de la divisa se sienta al menos marginalmente en la inflación de marzo. Esto representa un cambio respecto a lo sucedido en enero, cuando la cotización se mantuvo prácticamente sin cambios y esto ayudó a la baja que se espera en los índices de este mes.

. Con un tipo de cambio que se mantiene competitivo es un poco más fácil exportar. Impulsar el frente externo es clave para un gobierno que necesita dólares imperiosamente. No es la única variable a monitorear (como bien lo recuerda el nuevo aumento que se planea para las retenciones sojeras), pero sí es relevante que el mercado interno cuente con un dólar relativamente alto, tanto para aumentar las ventas al exterior como para que sirva como barrera “natural” a las importaciones.

Una de las cuestiones vinculadas a una suba del dólar por encima de la inflación es qué reacción podrían tener los inversores en pesos, por ejemplo aquellos que poseen un plazo fijo. Si bien es cierto que la baja de tasas agrega un problema, también lo es que el inversor probablemente mire con más atención la evolución del dólar que surge del mercado “libre”. Y tanto el tipo de cambio informal como el MEP se vienen comportando tranquilos, lo que es una ventaja para las colocaciones en pesos.

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