Un sabor algo amargo dejó el primer encuentro cara a cara que el ministro de Economía, Martín Guzmán, mantuvo con inversores y banqueros en Nueva York. El funcionario no dio una sola pista sobre las características que tendrá la renegociación de la deuda, aunque los tiempos se van acortando. Sin embargo, fue una buena oportunidad para que los financistas le planteen cuáles son las principales preocupaciones que existen en Wall Street sobre los próximos pasos que dará la Argentina. Y claramente entre las preguntas que se efectuaron sobresalió una: ¿cuál será la fórmula que encontrará el país para volver a crecer?

En el encuentro participaron ejecutivos de bancos y fondos de inversión, entre ellos de Black Rock, Morgan Stanley, Merrill Lynch, Citadell, PointState, HSBC y Citi, por sólo citar algunos. También estuvieron importantes referentes empresarios de la Argentina, entre los que sobresalió Eduardo Eurnekian.

La discusión sobre cómo volverá a crecer la Argentina no tuvo respuesta. Guzmán explicó que todo estaba supeditado a un buen acuerdo con la deuda. “No podemos realizar proyecciones todavía, porque no sabemos cuál será el escenario, todo depende de cómo avancemos con la reestructuración”, explicó el ministro. De hecho, el Gobierno plantea la necesidad de pagar la deuda recién cuando se recupere el crecimiento.

Se planteó entre los inversores y el gobierno una suerte de dilema del “huevo o la gallina”. Para Guzmán, lo más importante es renegociar la deuda para volver a crecer. Pero los financistas quieren que primero les expliquen cuál es el plan para que el país crezca antes de aceptar un canje de bonos

Pero allí es donde se traban las distintas posturas, en lo que representa una discusión “circular” que hace muy difícil avanzar a una siguiente etapa. Mientras que los funcionarios argentinos plantean la necesidad de renegociar exitosamente la deuda para volver a crecer, entre los inversores la inquietud es exactamente al revés: primero quieren una explicación coherente de cómo volverá a crecer la Argentina para luego aceptar una propuesta de renegociación de la deuda.

En Wall Street consideran que el país no presenta por el momento ninguna señal concreta que permita ser optimista respecto a la capacidad futura de expansión, luego de una década de estancamiento que se transformó en una fuerte caída en los dos últimos años. “Sin inversión va a ser muy difícil que el país vuelva a crecer. Sólo incentivando el consumo de los sectores más bajos puede generar algún rebote puntual, pero eso no es algo que se pueda sostener en el tiempo”, explicó a Infobae uno de los asistentes al encuentro en Manhattan.

Uno de los puntos más flojos para Guzmán es la imposibilidad de mostrar proyecciones a los inversores. Al menos ésa es la característica de cualquier Nación, provincia o empresa que sale a buscar financiamiento al mercado o incluso a renegociar la deuda. Pero el ministro aclaró que esto no era posible, por lo tanto no mostrará estimaciones sobre el PBI, ni sobre el resultado fiscal ni respecto a la inflación futura. Sin ninguno de estos datos “duros” será mucho más complicado convencer a los inversores sobre participar en un canje de deuda que, según se estima, tendrá poco de “amigable”.

El riesgo país volvió a subir ayer otro escalón y ya se ubica en niveles de 2.100 puntos, un deterioro sustancial en las últimas dos semanas. La decisión de la provincia de Buenos Aires de postergar el pago de capital del bono que vence en 2021 no hizo más que encrespar los ánimos del mercado. Esto se sintió no sólo en la cotización de los títulos bonaerenses, sino también en los bonos nacionales.

Los tenedores de bonos de la provincia de Buenos Aires criticaron la falta de un “plan económico” del distrito. Algo parecido sucede con los bancos y grandes fondos que poseen deuda nacional. Reclaman proyecciones de PBI, resultado fiscal e inflación antes de renegociar

El único dato concreto que aportó Guzmán en la reunión fue el 26% de aceptación que por ahora consiguió el llamado de la provincia de Buenos Aires para renegociar el bono que debía pagarse el 26 de enero y que quiere postergarse al 1 de mayo. Pero para eso precisa el visto bueno del 75%, una cifra aún lejana. Ahora el distrito que gobierna Axel Kicillof ofreció un “endulzante”: pagar intereses por USD 7 millones. Si no llega a tiempo para el 5 de febrero caería en default, lo cual complicaría mucho la situación provincial pero además contagiaría aún más a los títulos soberanos. En todo momento, Guzmán aclaró que no habrá “salvataje” de la Nación a favor de la provincia.

Justamente el comité de acreedores que se conformó para negociar con la provincia enfatizó a fines de la semana pasada que la falta de un “plan económico” para el distrito era una de las complicaciones para sentarse a negociar una reestructuración. Algo muy similar sucede hoy con la renegociación nacional.

Luego del encuentro, de las conversaciones entre financistas y banqueros surgió la preocupación por los tiempos que se manejan para completar una renegociación de deuda sumamente compleja. Se especula que antes de fin de febrero debería estar la propuesta por parte del Gobierno nacional, pero luego quedaría un solo mes para completar la operación, lo que debería suceder a fin de marzo. Ahora, el consenso es que sería un verdadero milagro completar la reestructuración en un período de tiempo tan corto.

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