Wall Street (AP9
Wall Street (AP9

Un día de caída de mercados en el mundo, fue exageradamente malo para la Argentina por su vulnerabilidad.

En Wall Street, hubo índices como en S&P 500 que tuvo en una rueda la baja más elevada desde el 2 de octubre. A medida que las noticias que llegaban de Oriente mostraban el aumento de los decesos por el coronavirus, los vendedores se hacían presente en la plaza. Acciones y bonos se contagiaron del temor a la epidemia en el mundo. Por eso buscaron refugio en el oro que subió 0,60% y en el bono del Tesoro de los Estados Unidos que rinde tan solo 1,60% porque sus cotizaciones se elevaron casi 5%. Por supuesto, la enfermedad se llevó por delante los precios del petróleo porque saben que habrá menos consumo y las compañías aéreas disminuirán sus vuelos.

Con este panorama, no fue una buena jornada para los mercados argentinos. La buena noticia es que el tema que más riesgo trae para el país, la probable caída de los pagos del BP21, el bono de deuda en dólares de la provincia de Buenos Aires que debe conseguir la masa crítica de 75% de los acreedores el viernes para postergar su pago, fue suavizada por las declaraciones del Gobernador de la provincia de Buenos Aires. Axel Kicillof se mostró flexible y dijo que pagaría los intereses adelantados a los que acepten cobrar el bono que vence este fin de semana a fines de mayo.

No son pocos los que piensan que Kicillof dio una señal que puede terminar en el pago del bono el lunes mismo si no junta la masa crítica que acepte la postergación del vencimiento

“La noticia puede ser buena o mala. Depende de la masa crítica que haya conseguido Kicillof hasta el momento. Si está cerca de setenta y cinco por ciento, tendrá éxito, pero si le falta mucho la historia será otra: o paga todo el bono o van a default todos los títulos en dólares con legislación de Nueva York de la provincia de Buenos Aires y eso va a ser un problema para renegociar la deuda nacional”, señaló Federico Sidi, de Compass Group.

Para Martín Redrado “todo esto se trata de un tema de prueba y error, pero que está teniendo un costo muy alto y no están mirando la suba de precios que está ocasionando en enero”.

No son pocos los que piensan que Kicillof dio una señal que puede terminar en el pago del bono el lunes mismo si no junta la masa crítica que acepte la postergación del vencimiento. En principio el dinero para pagar esos bonos está y un default en la provincia de Buenos aires puede dañar la negociación de la deuda de los bonos del Tesoro argentino porque el mundo no es el de antes. Desde que apareció el coronavirus, hay aversión al riesgo. El dinero no se consigue fácil.

Por otra parte, a Martín Guzmán, el ministro de Economía, no parece haberle ido tan bien en Wall Street. Fue muy académico ante un grupo de operadores veloces a los puede se los puede resumir con la frase “show me the money”.

Por otra parte, los fondos del exterior que fueron compradores de títulos argentinos hasta la semana pasada, el jueves y viernes dejaron de demandar y el lunes, directamente fueron vendedores de lo que habían comprado impulsando más las bajas. El tobogán más pronunciado fue para los bonos de corto plazo en dólares. El Bonar 2024 cedió 9,5%. Desde setiembre que no tenía una caída tan pronunciada. El Bonar 2020 perdió 4,34% y los bonos más largos cono el Discount con legislación neoyorquina bajaron 1,52%.

Al subir el bono de Estados Unidos de manera notable, el riesgo país de la Argentina creció 3,42% a 2.146 puntos básicos. En lo que va de enero aumentó 398 puntos (23%).

El dólar oficial tuvo su día de padecimiento en el mercado mayorista donde el Banco Central vendió más de 100 millones de dólares para evitar que la divisa suba de precio ante la demanda de los importadores y de los que deben paga Obligaciones Negociables en el exterior. Al cierre el dólar mayorista subió 7 centavos y cerró en 60,17 pesos. En bancos y casas de cambio bajó un centavo a 62,97 pesos.

El dólar libre se mantuvo en 79 pesos. Es el más barato de los dólares del sistema. Los dólares alternativos, que empezaron a cotizar con vigor, se fueron calmando después de los anuncios de Kicillof. El dólar Bolsa o MEP quedó sin cambios en $81,84, mientras el contado con liquidación sumó 0,30% y cerró en 83,54 pesos.

Las reservas del Banco Central, a todo esto, perdieron USD 85 millones por la venta de dólares en la plaza mayorista y quedaron en 45.156 millones. La buena noticia para el Gobierno fue que logró renovar y alargar los plazos de los vencimientos de las Lebac, aunque este sistema le cueste la calificación de “default restringido” a las Lebad, los nuevos títulos que los reemplazan.

Esta vez emitió Lebad a 4 y 7 meses. Se colocaron $18.714 millones que cubrieron los vencimientos y se pagaron tasas más bajas de 37,05% y 39,89% anual.

Pero este rolleo de Lebad no hay que verlo como un triunfo de la confianza de los inversores en el Gobierno porque los que participan son inversores institucionales como fondos de los bancos o empresas de seguro que tienen limitado el destino para colocar su dinero.

La Bolsa tuvo un mal comienzo por las noticias que llegaban del exterior y la huida de los inversores que no querían saber nada del riesgo argentino. Pero luego de que el S&P Merval, el índice de las acciones líderes tocara un piso de caída de 3%, comenzó una recuperación en serrucho y el indicador recortó las pérdidas a 0,78% con un elevado monto de negocios de $ 966 millones.

Aluar fue el papel más destacado con un alza de 4,99% tras la noticia de que el aluminio quedaba eximido de pagar aranceles en Estados Unidos. Ternium tuvo el mismo beneficio y aumentó 1,84%. Los que más bajaron fueron Grupo Valores (-5,59%) y Cablevisión (-4,14%).

Fuente: Rava
Fuente: Rava

Los ADR’s argentinos –certificados de tenencias de acciones que cotizan en Wall Street– tuvieron bajas generalizadas. Solo tres papeles subieron. Ternium (-6,38%), fue la más afectada.

Para mañana se espera otra jornada tensa. El “efecto Kicillof” es el que más perjudica al mercado local pero las declaraciones del lunes abrieron esperanzas. El martes se sabrá si esa flexibilización alcanza para calmar los ánimos. Ahora no todo depende de la Argentina, si no de los mercados internacionales. Los que se sentarán a negociar la deuda están golpeados por las consecuencias del coronavirus y no se mostrarán tan amigables para ceder.

El otro tema preocupante, es que el Banco Central anunció que emitirá dinero par pagar los vencimientos que tiene por delante el Tesoro y dio a entender que no baja más las tasas de interés. Se avecina febrero, un mes complicado, porque los argentinos puede salir de los pesos y refugiarse en el dólar.

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