
La inminente Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva reacomodará el tablero de ganadores y perdedores de la crisis económica.
Sorpresivamente, los fondos de inversión extranjeros y grandes acreedores de la deuda del exterior surgen como el más claro y contundente ganador del plan de ajuste que se discute desde ayer en el Congreso. Se les promete la obtención de mayores recursos fiscales que permitirán, eventualmente, alcanzar niveles de superávit compatibles con el pago futuro de sus bonos. Y, lo más importante, se garantizan los fondos para el pago de los vencimientos mientras dure la renegociación. El mercado reaccionó acorde a las buenas noticias.
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En el otro extremo, los jubilados a quienes se les suspenderá el aumento automático por inflación para quedar a tiro de decreto presidencial son los más obvios perdedores. Entre ambas puntas, los distintos sectores de la economía recibirán un impacto desigual.
Está claro que el campo, con más retenciones y un dólar oficial que se irá atrasando respecto del que podrán recomprar en otros mercados no intervenidos, es el sector más visiblemente afectado. Pero también en la industria y consumo masivo, sectores que se preveía serían beneficiados con nitidez por el nuevo plan económico, ahora surgen interrogantes. Y, aunque nunca se contó a las energéticas entre los ganadores, la marcha atrás con el traspaso de las eléctricas a la Provincia y Ciudad de Buenos Aires genera un saldo imprevisto.
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Supermercados y alimentos
El rubro de consumo masivo se preparaba hasta hace una semana para un veranito de ventas, tras largos meses de caídas. La expectativa se mantiene pero acotada a segmentos medios-bajos y bajos. “La tarjeta del Plan Alimentar y los bonos para quienes cobran jubilación mínima y sueldo bajo van a traer más volumen. Pero serán las segundas marcas y los formatos de venta de precios bajos los que van a capturar ese repunte”, aseguró a Infobae una fuente del sector supermercadista.
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En una cadena competidora, la lectura es similar: la recuperación de ventas (e incluso de clientes, ya que los beneficiarios de la tarjeta sólo podrán usarlas en canales formales) vendrá de la mano de alimentos y productos de la canasta básica. "Para la parte del negocio non food -electro, textil, juguetes-, la clave sigue siendo el financiamiento. Hay que ver qué pasa con los planes de cuotas del Ahora 12”, acotó el ejecutivo del supermercado, donde se comparte una inquietud con las empresas productoras de alimentos que el proyecto en debate no despeja: qué pasará con el IVA 0.

“Mantener la eliminación generalizada del IVA y no sólo acotada a los beneficiarios de los planes sociales es clave para mantener el nivel de ventas. Pero, sobre todo, para evitar un nuevo salto en los precios que a su vez perjudique el consumo de los sectores medios no alcanzados por las medidas”, aseguraron en una de las principales alimenticias del país. Los cálculos de la industria es que la recomposición del IVA a partir de enero podría implicar una suba de 15% en los precios de los productos hoy incluídos en la excepción.
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Por fuera de lo que es consumo básico, en tanto, las dudas son mayores. Cadenas de comida rápida, por ejemplo, no están contemplando una mejora en 2020. Si bien es cierto que el congelamiento de tarifas, que tuvo un impacto determinante en el presupuesto de las familias destinado a esparcimiento y gastos no imprescindibles, puede aportar algo de oxígeno, no advierten en este rubro señales de crecimiento para este año. “No es bueno el humor social tampoco, lo que sorprende en estas circunstancias”, afirmó un empresario de ese mercado.
Industria
También en el sector industrial gran parte de la atención está puesta en los planes de financiamiento, particularmente para bienes durables y semidurables. Sin embargo, entre los claros perdedores surge el sector de mayor peso: la industria automotriz. El aumento de impuestos internos previsto, que implicará un aumento de hasta 53% en el precio de los autos llevó a las empresas a rehacer los cálculos: de proyectar una estabilidad en las ventas respecto de este año, ahora en el sector prevén caídas de hasta 20%, lo que implicaría cerrar el año en unas 350.000 unidades vendidas, nivel mínimo en más de una década.
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Aunque tomó al sector por sorpresa, el desaliento es, en algún sentido, previsible: la industria automotriz es altamente demandante de divisas, por encima de las genera. Es decir, insume más dólares de los que ingresa a la economía. Más de la mitad de los modelos en el mercado son importados mientras que, de los que se producen en el país, el 80% de los componentes son importados. De ahí el castigo en tiempos de híper escasez de dólares.
El bajo dinamismo del sector automotor tendrá su correlato en el resto de la industria, en gran parte dependiente de la producción de automóviles. Se suma a este escenario la suspensión del Pacto Fiscal y la posibilidad que tendrán las provincias de aumentar Ingresos Brutos y otras percepciones. En otras palabras, hay estímulos muy específicos al consumo pero ningún incentivo a la producción ni, mucho menos, a la inversión.
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Energéticas
Párrafo aparte merece el congelamiento de tarifas y, particularmente, la intención del Gobierno de recuperar bajo la órbita nacional la regulación de Edenor y Edesur, que la administración de Mauricio Macri había traspasado a la Provincia y Ciudad de Buenos Aires. Ambas decisiones ya impactaron negativamente en la cotización de Pampa Holding, controlante de Edenor.
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Es que, en virtud de la falta de actualización de las tarifas, el proyecto sugiere el regreso de los subsidios, motivo por el cual diputados de algunas provincias como Córdoba se oponían ayer a ese punto. Pero también la marcha atrás con el traspaso es leída como una mala noticia ya que cambia la relación de fuerzas en la negociación. “Cambiar permanentemente de regulador genera una enorme falta de credibilidad. Pero, más allá de eso, con el traspaso teníamos claro que una parte de la discusión iba a ser seguramente conflictiva -esto es con la Provincia- y seguramente más fluída la otra parte”, reconocieron en una distribuidora donde, hasta antes del proyecto hoy en discusión, se ilusionaban con la posibilidad de recomponer las tarifas al menos en CABA.
“No todos los segmentos de consumo tienen el mismo poder adquisitivo. Volver a subsidiar el consumo en los mejores barrios de la Ciudad es un delirio”, agregó. Por lo pronto, en el sector están esperando algún contacto con el flamante secretario de Energía, Sergio Lanziani, de quien no han aún tenido ninguna señal.
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