
Alberto Fernández está terminando de definir quién ocupará los cargos más sensibles en el próximo gabinete. Pero, en paralelo, los equipos técnicos ya trabajan en los que serán las primeras medidas de la próxima administración y con la que se busca marcar una bisagra con lo llevado adelante por Mauricio Macri.
En ese contexto es que aparecen los créditos hipotecarios medidos en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA) que lanzó la gestión de Federico Sturzenegger al frente del Banco Central y que Mauricio Macri señalaba como la salvación para la “inexistencia” del crédito tradicional para acceder a la vivienda y emulaba como ejemplo el proceso chileno.
Cuatro años más tarde de su nacimiento, un proceso inflacionario imparable y 100.000 deudores bajo este modelo, los tenedores de estos créditos están pidiendo una solución frente a que a finales de diciembre se disparará la cuota no menos de un 25 por ciento. Esto será la consecuencia de la medida electoral que tomó Cambiemos para los tenedores de créditos UVA en donde, a través de un tuit publicado el pasado 15 de agosto, el presidente Macri anunciaba que se congelaba hasta finales de diciembre el ajuste por inflación.
“A fines de 2019, los cerca de 80.000 hipotecados que fueron alcanzados durante cuatro meses por el congelamiento temporario, deberán afrontar el pago de las cuotas con un incremento del 25% frente a este panorama que describimos, resulta necesario salir de la indexación en los créditos hipotecarios”, solicitó el Colectivo Hipotecados mediante un comunicado. Esta tarde, el hashtag #SalirDelUVA se convirtió en trending topic en Twitter con detalles de los reclamos y pedidos al próximo gobierno.
En este contexto es que desde el Colectivo reclaman “el inmediato congelamiento tanto de la cuota como del capital adeudado que alcance a todo el universo de hipotecados e impulsamos una salida definitiva del sistema, que transforme a los créditos hipotecarios en instrumentos viables para materializar el derecho constitucional de acceso a la vivienda". Y podría ser realidad.

En el equipo económico del presidente electo está la carpeta “créditos UVA” y la intención que hasta ahora gana vuelo es la de congelar por seis meses los créditos, tanto cuota como capital.
“Los tomadores son alrededor de 100.000 personas y buena parte se encuentra en entidades financieras públicas, lo que facilita tomar una decisión de este tipo”, explicó a Infobae una fuente del entorno del presidente electo. “Con la banca privada tampoco deberíamos tener inconveniente en tomar esta medida porque en principio tiene muy pocos casos de créditos UVA en sus carteras y, además, casi no hay morosidad en los pagos que en un contexto como este no es menor”, agregó.
La baja morosidad de los pagos de las cuotas es porque el propio sistema obliga al tomador del crédito tener su cuenta sueldo en la misma entidad financiera donde tiene la deuda para que se le descuente directamente.
Inflación
Cuando se lanzaron los créditos UVA se ponía como ejemplo cómo habían funcionado en Chile, un país casi sin inflación, condición necesaria para que este modelo funcione.
Así, en abril de 2016 los bancos públicos –salvo el Nación– ofrecían créditos a treinta años de plazo y ajustables por inflación, a tasas entre 3% y 7% que se agregarían a los aumentos de precios. En agosto, el presidente del Banco Central e impulsor del plan, explicaba que con los valores de la inflación de ese momento una persona con un salario de 23.000 pesos accediendo a un crédito a 30 años sólo tendría una diferencia de 1.000 pesos entre la cuota y un alquiler.
Tres años más tarde, en marzo de 2019, la Unidad de Valor (UVA) acumuló un incremento del 141,78%, al pasar del valor inicial de $14,05 a 33,97 pesos. En el caso de un crédito de USD 70.000 tomado en 2016 tomaba una cuota inicial en mayo de 2016 de $6.153 y pasó a $15.212 en igual mes de 2019, lo que muestra un 147 por ciento.
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