Pena, Dujovne y Laspina, el lunes en el Congreso (Adrián Escandar)
Pena, Dujovne y Laspina, el lunes en el Congreso (Adrián Escandar)

La próxima visita de Nicolás Dujovne al Congreso será el jueves, cuando deberá rendir cuentas frente a la comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados para responder a las preguntas sobre el Presupuesto 2019 que presentó dos días antes. Entre los principales supuestos que formaran el grueso de las dudas que el ministro de Hacienda tendrá que atender, se destaca la inflación esperada para el próximo año.

Una de las columnas principales del proyecto de ley para los gastos e ingresos del gobierno nacional es que entre enero y diciembre de 2019, los precios generales de la economía aumentarán, entre extremos, 23%. Sin embargo, frente a una inflación anticipada por sobre 40% para fin de este año, eso implica una fuerte desaceleración de la tasa de inflación.

Una proyección poco realista en la evolución de precios no es algo fuera de lo común. El informe más reciente de la IAE Business School destaca que desde 2009, para fin de cada año, la inflación terminó siendo, en promedio, 17 puntos mayor que la esperada.

En el mismo análisis, Eduardo Luis Fracchia, director del Área de Economía del IAE, nota que "entre las principales causas del error de predicción en la inflación prevista en el presupuesto podemos considerar la subestimación del Gobierno respecto del fuerte impacto de los ajustes tarifarios y de la devaluación".

En los últimos diez años, el mayor diferencial entre la "inflación presupuesto" y la real ocurrió en 2016, cuando el aumento de precios esperado por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en 2015 era de 14,5%. Para final del primer año de Cambiemos, "como consecuencia tanto de la baja previsión realizada durante el gobierno de CFK como por el traslado a precios del impacto de la devaluación durante el gobierno de Macri luego de la salida del cepo cambiario", los precios terminaron saltando un 41 por ciento.

El diferencial entre el presupuesto y la expectativa de mercado para el 2019 no es tan grande, con el último Relevamiento de Expectativas de Mercado esperando una inflación de 25,3%. Aunque estas proyecciones por parte de las principales consultoras y bancos locales no incorporaron aún el dato de septiembre, que ahora se espera sea cercano a un 6 por ciento.

Para el producto bruto de la economía, la estimación oficial es que el balance total de 2019 cierre con un resultado de caída de 0,5%. Para lograr esa cifra, el próximo año se divide en dos historias muy distintas a partir del final de marzo.

El Gobierno proyecta que el primer trimestre de 2019 continuará la caída, pero el piso de la recesión será en febrero o marzo, y a partir de ese punto se emprenderá un sendero de recuperación económica.

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