La lupa sobre el penal que sancionó Herrera a instancias del VAR para Rosario Central frente a Estudiantes en la Supercopa Internacional

El árbitro mundialista observó una infracción de Leandro González Pirez sobre Enzo Copetti tras el llamado de Jorge Baliño

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Rosario Central y Estudiantes de La Plata jugaron una atractiva final por la Supercopa Internacional y el primer tiempo disputado en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero entregó tres goles. Uno de ellos se concretó mediante un tiro penal que el árbitro Darío Herrera sancionó en favor del Canalla a instancias del VAR. Pero también hubo otras dos acciones que generaron reclamos.

Se jugaban 51 minutos de la primera parte (se habían adicionado 12) cuando Enzo Copetti cayó dentro del área mientras era perseguido por Leandro González Pirez. El delantero de Central reclamó la infracción del defensor de Estudiantes y se quedó en el piso tomándose la pierna derecha. Sin embargo, Herrera dejó seguir el juego hasta que el partido se interrumpió para asistir al jugador caído. En ese instante, Jorge Baliño, a cargo del VAR, llamó al neuquino para que observara una supuesta falta dentro del área.

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Tras la revisión en los monitores de la cancha, Herrera comunicó su decisión por el micrófono: “Luego de una revisión en campo observo que el jugador de Estudiantes comete una falta imprudente. Decisión final: tiro penal”. El árbitro que dirigió el Mundial 2026 no dudó y, posteriormente, Ángel Di María anotó el 2-1 parcial para Rosario Central con una definición sutil a la izquierda de Fernando Muslera.

La infracción de González Pirez a Copetti que terminó en penal para Rosario Central (Captura de video)
La infracción de González Pirez a Copetti que terminó en penal para Rosario Central (Captura de video)

La clave técnica de la jugada está en identificar cómo se produce ese contacto y sus consecuencias. González Pirez no actuó con la debida precaución y, al impactar sobre la pierna de Copetti, cometió una infracción imprudente, sancionable con tiro penal y sin necesidad de amonestación por la naturaleza de la falta.

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El árbitro no advirtió la infracción en tiempo real y permitió que el juego continuase. Sin embargo, sus colegas del VAR, al revisar la secuencia desde diferentes ángulos y velocidades, identificaron el contacto determinante de la pierna retrasada de González Pírez y como puede ser una jugada para interpretar le recomendaron a Herrera a hacer una revisión en el campo (OFR).

Ante el monitor, el juez dispuso de las imágenes que le permitieron observar el contacto que inicialmente no había percibido, para interpretar sus consecuencias y modificar su decisión original, sancionando correctamente el tiro penal.

Hubo además otras dos jugadas que desataron los reclamos de los jugadores de Estudiantes. La primera se trató de una entrada temeraria de Elías Verón sobre Adolfo Gaich que debió terminar en expulsión del jugador de Rosario Central por doble amonestación. En una acción defensiva, Verón intentó despejar el balón, pero su intervención terminó impactando sobre el futbolista rival. La intención inicial de jugar la pelota no justifica la forma en que realiza la acción ni lo exime de responsabilidad por el contacto provocado.

*La infracción de Verón en la que se reclamó la expulsión por doble amarilla

Desde el análisis técnico, resulta fundamental valorar la intensidad del impacto, el punto de contacto, la forma en que el defensor ejecuta el movimiento y las consecuencias físicas sobre su adversario. Estos elementos permiten calificar la acción como temeraria, al actuar sin tener en cuenta el riesgo que genera para la integridad física del rival. Por lo tanto, correspondía sancionar la infracción y mostrarle la tarjeta amarilla. Como Verón ya se encontraba amonestado, debió recibir la segunda tarjeta amarilla y, en consecuencia, ser expulsado.

En el final del partido, Estudiantes pidió un penal por una posible mano de Ignacio Ovando, pero Herrera dejó seguir y no fue llamado por el VAR. Un centro pasado al segundo palo encontró al futbolista de Estudiantes, que conectó el balón de cabeza. Tras el impacto, la pelota salió despedida y golpeó en el brazo del defensor de Rosario Central, situado a muy corta distancia y sin tiempo suficiente para reaccionar.

Desde el análisis técnico, la clave está en interpretar la naturaleza del contacto y no limitarse a observar que el balón impacta en el brazo. Es el balón el que buscó el brazo y no el brazo al balón. El defensor no realizó un movimiento adicional hacia la pelota y el contacto se produjo de manera accidental, como consecuencia de un cabezazo ejecutado desde una distancia reducida.

*La mano de Ovando que reclamó Estudiantes

De acuerdo con las consideraciones de la Regla 12, no todo contacto del balón con la mano o el brazo constituye una infracción. Resulta fundamental valorar la distancia, el tiempo de reacción, la posición del brazo y si el futbolista amplía su cuerpo de manera antinatural e injustificada. En esta acción, conforme a las circunstancias descritas, el árbitro interpretó correctamente que no existió una mano sancionable y permitió la continuidad del juego. Por su parte, el VAR realizó una revisión silenciosa, analizó las imágenes y compartió la decisión adoptada en el campo, al no encontrar elementos que permitan considerarla un error claro y manifiesto.

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